En medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, aumento en los costos logísticos y dificultades en el acceso a insumos agrícolas, el precio de los granos básicos en Costa Rica se mantendría estable durante los próximos meses. La empresa La Maquila Lama, atribuye esta estabilidad a una combinación de inventarios suficientes y contratos internacionales previamente negociados.
De acuerdo con la compañía, el país cuenta actualmente con condiciones que permiten sostener los precios al menos hasta julio de 2026, lo que representa un alivio temporal para los consumidores en un entorno global cada vez más incierto.
“El país cuenta con inventarios suficientes y contratos que nos permiten asegurar condiciones de precio actuales. Esto nos da estabilidad en el corto plazo”, explicó Juan Carlos Sandoval, gerente general de la empresa.
Esta previsión cobra relevancia en un momento en el que los mercados internacionales enfrentan presiones crecientes, particularmente en el costo de transporte marítimo y en la disponibilidad de insumos clave para la producción agrícola. Uno de los factores que comienza a impactar la cadena de suministro es el incremento en los fletes internacionales, impulsado en parte por la volatilidad en los precios del petróleo.
Según detalló la empresa, se espera que estos costos logísticos continúen al alza en los próximos meses, especialmente a partir de mayo, lo que podría empezar a generar presión sobre los precios de importación. No obstante, el efecto no se trasladaría de inmediato al consumidor, gracias a las condiciones ya pactadas en contratos vigentes.
El mayor foco de preocupación, sin embargo, se encuentra en el mercado de fertilizantes, en particular la urea, un insumo esencial para la producción de granos como maíz y soya. En este caso, los precios han experimentado incrementos superiores al 40%, mientras que su disponibilidad se ha visto limitada a nivel global.
Esta situación está vinculada, entre otros factores, a tensiones en rutas estratégicas de comercio internacional, como el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte importante del suministro mundial de fertilizantes. Las restricciones en esta zona han comenzado a afectar la oferta y encarecer los costos para los productores.
El impacto de este fenómeno podría sentirse con mayor fuerza en el segundo semestre del año. Agricultores tanto en Costa Rica como en otros países de la región han manifestado preocupación por el acceso a fertilizantes de cara a las próximas siembras, que inician entre abril y mayo.
Estos cultivos, principalmente de maíz y soya, entrarían al mercado entre agosto y septiembre, por lo que cualquier afectación en su rendimiento podría traducirse en presiones sobre los precios de los alimentos hacia finales de 2026.
Sandoval advirtió que, aunque el panorama actual permite mantener la estabilidad, existen riesgos que deben ser monitoreados de cerca. “Estamos viendo aumentos en los fletes y una situación compleja en fertilizantes. Nuestro enfoque es seguir negociando, monitorear el mercado y trabajar para que el impacto en el consumidor sea el menor posible”, señaló.
El comportamiento de los precios de los granos básicos es un tema clave para la economía costarricense, dado su impacto directo en la canasta básica y en el costo de vida de los hogares. Por ello, la estabilidad en el corto plazo representa una señal positiva, aunque condicionada por factores externos que escapan al control del mercado local.
En este contexto, la estrategia de las empresas importadoras se vuelve fundamental para mitigar los efectos de la volatilidad internacional. La anticipación en la negociación de contratos, el manejo de inventarios y la diversificación de proveedores son algunas de las herramientas que permiten amortiguar los impactos en los precios.
Desde el sector privado también se insiste en la importancia de mantener un monitoreo constante del entorno global, así como de fortalecer la capacidad de respuesta ante posibles disrupciones en la cadena de suministro.
Aunque Costa Rica no es un productor masivo de granos básicos, su dependencia de las importaciones hace que el país sea especialmente vulnerable a los cambios en los mercados internacionales. Por ello, factores como el precio del petróleo, las rutas comerciales y la disponibilidad de insumos agrícolas tienen un efecto directo en la estabilidad interna.