Un ambiente festivo se vivió este sábado en San José cuando Laura Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO, derecha), se sumó a la recta final de la campaña electoral con el objetivo de asegurar el respaldo necesario para ganar las elecciones presidenciales de Costa Rica en primera ronda el próximo 1 de febrero.
Esta jornada, marcada por la presencia de cientos de simpatizantes que coreaban “¡Laura, presidente!” en distintos puntos de la capital, fue una de las últimas oportunidades para realizar actividades proselitistas en lugares públicos, en pleno cierre del periodo electoral.
De acuerdo con la encuesta más reciente del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, publicada el miércoles, Fernández alcanza el 40 % de la intención de voto, cifra que le otorgaría la posibilidad de evitar la segunda vuelta, mientras que la lista de indecisos sigue siendo considerable: alrededor del 30 % del electorado decidido a participar en los comicios aún no define su voto.
El segundo lugar en la preferencia electoral es para Álvaro Ramos del socialdemócrata Partido Liberación Nacional, con un 8 %, seguido por Claudia Dobles de la Coalición Agenda Ciudadana, de centroizquierda. El resto de la contienda lo completan 17 candidatos inscritos.
La estrategia de campaña de Fernández se ha dividido entre capitalizar la elevada popularidad del presidente Rodrigo Chaves y presentarse como su continuadora, haciendo énfasis en la necesidad de reformas profundas, sobre todo en el sistema judicial.
La candidata ha solicitado que el electorado le proporcione también una mayoría legislativa para facilitar cambios “profundos del Estado”, entre ellos, el endurecimiento del código penal contra el crimen organizado y el narcotráfico.
Fernández también ha declarado su intención de “suspender garantías fundamentales de la población en barrios conflictivos” como respuesta a la expansión del narcotráfico.
Otra de las propuestas anunciadas en esta fase final de la campaña es la venta de los bancos estatales Banco de Costa Rica y Banco Internacional de Costa Rica. Con el producto de esta operación, Fernández plantea capitalizar el sistema de pensiones de la Caja Costarricense del Seguro Social.
El respaldo de la candidata oficialista se ha consolidado en torno al discurso de ser la “heredera” del actual presidente y la garantía de continuidad para su política anticorrupción y de confrontación con la “casta política”, fórmula que ha mantenido la popularidad del Gobierno.
El próximo 1 de febrero, 3.7 millones de costarricenses están llamados a las urnas para elegir tanto al presidente del Ejecutivo como a los 57 diputados del Legislativo para el periodo 2026-2030, en una contienda marcada por la alta expectativa ante la posible definición de la presidencia en primera vuelta, mientras la oposición considera que la última semana será determinante para captar a los indecisos y forzar un balotaje, según informó EFE.