Peaches, una de las figuras más influyentes del movimiento electroclash durante los años 2000, dará su primer concierto en Colombia como parte de su actual gira suramericana que iniciará el 12 de noviembre en Córdoba, Argentina, y continuará por São Paulo, Buenos Aires y Santiago de Chile.
La cita será el 19 de noviembre en el club Bonfire, en Bogotá, luego de lo cual pasará el 21 de noviembre por el festival Corona Capital de Ciudad de México, antes de cerrar el año con presentaciones en Australia y Nueva Zelanda.
PUBLICIDAD
La artista canadiense anticipó en una entrevista exclusiva con Infobae Colombia que la presentación tendrá el formato cercano e íntimo, acorde con la interacción acostumbrada en el reconocido escenario ubicado en Chapinero, con capacidad para entre 200 y 300 personas, un formato que la artista aseguró que le hace sentirse más cómoda.
“Probablemente va a dejarlos a todos con la cabeza explotada”, adelantó Merrill Beth Nisker, nombre de pila de Peaches, durante la conversación.
Nacida en Toronto en 1966, Peaches se transformó en una de las principales abanderadas del electroclash, un estilo forjado entre Estados Unidos y Europa desde mediados de los años 90 y caracterizado por fusionar el estilo y estética de géneros típicos de la década de los 80 como el electro, el eurodisco, la new wave, el new romantic, y el synthpop, con valores de producción y audiovisuales más chocantes, a menudo derivados del techno.
PUBLICIDAD
El resultado fue una serie de DJs, bandas y proyectos que calaron con fuerza a inicios de los 2000 valiéndose del atractivo pop y la provocación de otro tiempo con un sonido a menudo más contundente.
El debut The Teaches of Peaches, publicado en 2000 y grabado con una caja de ritmos Roland MC-505, definió el género al combinar todos estos elementos con una militancia en defensa de los derechos y la libre expresión de la comunidad LGBTI.
Dicho álbum incluyó Fuck the Pain Away, una de las canciones asociadas al activismo queer y feminista de la artista y quizás la de mayor impacto en la cultura popular, protagonizando recordadas apariciones en películas como Lost in Translation o Jackass Number Two y series como South Park y, más recientemente, Sex Education.
PUBLICIDAD
Al reflexionar sobre el impacto de ese debut y el modo en que esa reivindicación de la sexualidad de la comunidad pudo impactar en cambios o mejoras con el paso de los años, Peaches sostuvo que el contexto actual intensificó la vigencia de ese repertorio. “Probablemente estaba igual de mal en los 2000, pero no teníamos toda la información. Ahora lo sabemos todo. No podemos apartar la mirada”, afirmó.
La cantante tampoco expresó nostalgia por el período en que lanzó su primer álbum. Recordó que entonces era “muy incomprendida” y que las discusiones culturales reducían su identidad a una mirada binaria, mientras “cierto grupo de hombres” concentraba el poder en la industria musical. En esa línea, Peaches consideró que la mayor presencia de expresiones queer y feministas en la cultura de masas no cerró el conflicto.
“Definitivamente ha habido una aceptación entre las comunidades y ha habido más expresión”, dijo, aunque señaló la reacción de quienes no aceptan compartir poder. “Hay quienes tienen el estándar establecido, que no pueden verse compartiendo ese poder, e intentan volver a aplastarlo”, sostuvo. También dijo sentirse orgullosa de los músicos que buscan expresarse desde esas comunidades.
PUBLICIDAD
Las plataformas digitales representaron otro límite para su actividad. Peaches contó que en TikTok ni siquiera pudo verificar su cuenta y que en Instagram encontró más margen, aunque reservó para el escenario lo que no puede mostrar en redes sociales, debido a las restricciones de ambas plataformas al contenido sugestivo que le caracteriza.
“Simplemente hago lo que hago, no lo suavizo, y si a las redes sociales no les gusta, está bien”, afirmó. Sobre la exigencia física de sus presentaciones, explicó que no sigue una preparación previa y que la atención del público, junto con la adrenalina, alimenta su actuación.
Colaboraciones, ópera rock y el séptimo álbum
Tras The Teaches of Peaches, la discografía de Peaches incluyó una colaboración con Iggy Pop en Fatherfucker de 2003, además de trabajos con Joan Jett y Beth Ditto en Impeach My Bush de 2006. En Rub, publicado en 2015, participó Kim Gordon, integrante de Sonic Youth.
PUBLICIDAD
Su más reciente larga duración, No Lube So Rude, se publicó en febrero de 2026 y fue preseleccionado para el Polaris Music Prize, uno de los galardones más prestigiosos de la música pop en Canadá.
Descrito en un comunicado de prensa como “una mezcla audaz y sin complejos de música electrónica, dance, punk, industrial y pop” que “se sitúa en la intersección entre lo personal y lo político” y visualiza el cuerpo más allá de lo sexual y lo espiritual, presentándolo ahora como “la primera línea de batalla por los derechos humanos fundamentales”, muestra hasta dónde es capaz Peaches de oscilar entre la adaptación a los trucos del pop contemporaneo y todavía imprimir su lado más rebelde y combativo.
Fuera de sus lanzamientos pop, montó en Berlín una versión unipersonal de Jesus Christ Superstar con Chilly Gonzales al piano. También dirigió la ópera rock cinematográfica Peaches Does Herself, presentada primero en el Festival Internacional de Cine de Toronto en 2012.
PUBLICIDAD
Cuando se le preguntó qué puede esperar el público colombiano en su debut, Peaches no elaboró demasiado: “Un show grande, divertido, sudado, poderoso, para todo el mundo”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD