Hilda Martínez de Jaramillo, excongresista liberal y una de las figuras políticas más longevas de Colombia, murió este viernes 6 de noviembre de 2026 a los 100 años de edad, apenas un mes después de haber celebrado su centenario.
Nacida en Turmequé, Boyacá, el 4 de octubre de 1926, construyó una carrera propia en el Congreso de la República antes de convertirse en matriarca de una familia que, durante más de medio siglo, ocupó posiciones de poder en el Tolima y en el ámbito nacional.
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Martínez de Jaramillo llegó al Congreso como representante a la Cámara y luego como senadora de la República, en una época en la que la presencia femenina en esos cargos era excepcional. Durante su paso por el Legislativo impulsó la Ley 6ª de 1991, norma que reguló por primera vez el ejercicio de la anestesiología en el país. Por su ascendiente dentro de la colectividad liberal en el departamento, fue reconocida históricamente como la “cacica liberal del Tolima”.
Antes de llegar al Congreso, Martínez de Jaramillo había ocupado cargos de elección popular en el ámbito regional: fue concejal de Ibagué y diputada de la Asamblea del Tolima. Su carrera política estuvo entrelazada con la de su esposo, el médico y dirigente liberal Alfonso Jaramillo Salazar, a quien conoció en la Universidad Nacional de Colombia mientras ella cursaba enfermería y él, medicina.
El matrimonio tuvo un papel activo en la consolidación del liberalismo tolimense durante los años setenta. Según relató el exministro Alberto Santofimio Botero en un texto de homenaje publicado con motivo del centenario de Martínez de Jaramillo en El Cronista, la pareja contribuyó de manera decisiva a construir las mayorías liberales que llevaron a Julio César Turbay Ayala a la Presidencia en 1978, en articulación con la Dirección Nacional Liberal de la época. Santofimio y Martínez de Jaramillo mantuvieron una amistad de más de seis décadas, que el exministro definió como un vínculo que sobrevivió incluso a las diferencias ideológicas dentro del propio liberalismo.
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La pareja tuvo cinco hijos: Guillermo Alfonso, Mauricio, Omar, Martha y Edgar Jaramillo Martínez. De ellos, el primero construyó una extensa trayectoria pública que incluyó la Alcaldía de Ibagué, la Gobernación del Tolima, un escaño en el Senado, y más recientemente el Ministerio de Salud, cartera que ocupó bajo el Gobierno de Gustavo Petro. Por su parte, Mauricio fue concejal de Bogotá, senador durante cuatro periodos y secretario general del Partido Liberal.
El peso político de la familia también generó episodios de controversia en años recientes. En 2023, el Consejo Nacional Electoral revocó la candidatura de Mauricio Jaramillo a la Gobernación del Tolima, tras una demanda que argumentaba una inhabilidad por su parentesco de segundo grado con Guillermo Alfonso Jaramillo, entonces ministro de Salud con funciones presidenciales delegadas. El propio Guillermo Jaramillo, por su parte, enfrentó cuestionamientos públicos sobre su formación académica durante su gestión ministerial, ocasión en la que invocó el respaldo de sus padres para defender su trayectoria profesional.
En el plano local, Martínez de Jaramillo y su esposo impulsaron proyectos de vivienda popular en El Líbano, municipio del norte del Tolima, que dieron origen a un barrio que lleva el nombre de la dirigente. También respaldaron la construcción de infraestructura vial en la región y la consolidación del Hospital Regional Alfonso Jaramillo Salazar, que hoy atiende a esa zona del departamento.
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El 4 de octubre pasado, al cumplir 100 años, Martínez de Jaramillo recibió múltiples mensajes de reconocimiento, entre ellos el de Santofimio Botero, quien destacó su lucidez y definió el logro de llegar al centenario con las “ideas claras” como una lección de vida. Un mes después, su muerte marca el cierre de un ciclo que atravesó buena parte de la historia política del siglo XX y XXI en Colombia, desde la consolidación del liberalismo tolimense hasta el ejercicio del poder de sus hijos en cargos nacionales.
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