Las elecciones legislativas de medio término de Estados Unidos, realizadas el martes 3 de noviembre de 2026, renovaron parte del Congreso y pueden modificar las condiciones de cooperación, comercio y seguridad con Colombia, aunque la relación estratégica entre ambos países no quedaría en riesgo.
Los comicios definirán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones, en una votación que medirá el margen político del presidente Donald Trump durante sus últimos dos años de gobierno.
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El resultado determinará quién controla las comisiones que asignan recursos, convocan audiencias e investigan decisiones del Ejecutivo. La cooperación económica, la lucha antidrogas, los derechos humanos y los aranceles son algunos de los asuntos en los que el Capitolio puede condicionar la agenda de Washington con Bogotá.
La Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham, advirtió que el respaldo de la Casa Blanca no garantiza por sí solo la continuidad de los programas bilaterales. El Congreso tiene capacidad para restringir fondos, establecer exigencias para su desembolso y revisar las prioridades de la política exterior.
Así mismo, Michael Shifter, expresidente del Diálogo Interamericano, sostuvo en Recap Blu que una eventual mayoría demócrata abriría espacios para nuevas audiencias, investigaciones y debates sobre Colombia. Entre los temas que podrían ganar atención mencionó el narcotráfico, los derechos humanos y la democracia.
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El analista descartó que un cambio de mayorías rompa el vínculo bilateral: “La relación cercana, estratégica entre Colombia y Estados Unidos no está en riesgo con ese cambio”.
El presupuesto y las comisiones como contrapeso político
La política exterior estadounidense seguirá en manos de Trump y del Ejecutivo, pero el Congreso conserva instrumentos para imponer límites mediante el presupuesto. Además de definir recursos, el partido que domina cada cámara preside sus comités, fija parte de la agenda legislativa y puede exigir explicaciones a los funcionarios.
La presidenta de AmCham, María Claudia Lacouture, señaló en Hora 20 de Caracol Radio que los resultados iniciales debían leerse con cautela por el peso del voto anticipado. Según explicó, 58 millones de personas habían sufragado antes de la jornada electoral y, históricamente, esa modalidad suele registrar mayor participación demócrata, mientras que los republicanos acuden en mayor proporción el día de la elección.
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Lacouture vinculó la contienda con el descontento económico en Estados Unidos, especialmente en la Cámara de Representantes. La favorabilidad del gobierno y el malestar por la economía pueden impulsar una mayoría demócrata en esa corporación, con efectos sobre decisiones internas y sobre la relación con Colombia.
La dirigente describió al Congreso como un contrapeso para asuntos de interés colombiano: “El Congreso es ese contrapeso en ciertas áreas que son importantes para Colombia y que definitivamente le genera un equilibrio en temas como cooperación, que es uno de los más importantes, el tema del presupuesto”.
Los comités de Apropiaciones definen cuánto dinero se destina a la cooperación y bajo qué condiciones. Los de Relaciones Exteriores fijan orientaciones políticas y revisan a los embajadores, mientras que Finanzas del Senado y Medios y Arbitrios de la Cámara intervienen en asuntos comerciales y supervisan a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
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También adquieren relevancia los comités de Fuerzas Armadas, encargados de tramitar la ley anual de defensa. Hasta enero, el Congreso saliente deberá resolver el presupuesto federal, financiado solo hasta el 11 de diciembre, y esa legislación de defensa, que incluye recursos y condiciones aplicables a Colombia.
Los escenarios para una Cámara demócrata
AmCham considera más probable una Cámara de Representantes demócrata y un Senado republicano. Bajo esa combinación, la Cámara baja podría conducir investigaciones y ordenar la agenda, mientras el Senado mantendría la facultad de confirmar nombramientos, una distribución que abriría posibilidades de acuerdo y elevaría el escrutinio sobre la administración.
Si los demócratas obtuvieran el control de ambas cámaras, la cercanía con la Casa Blanca dejaría de ser suficiente para Bogotá. Colombia necesitaría apoyos entre legisladores de oposición con influencia sobre los comités y el presupuesto.
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Los aranceles no cambiarían automáticamente con la elección, porque están liderados por el Gobierno federal. Sin embargo, el Congreso puede promover audiencias y debates, e incluso retirar facultades al presidente mediante una ley que Trump podría vetar; AmCham recomendó seguir la discusión producto por producto y no según la división partidista, con el Tratado de Libre Comercio aún vigente.
La cooperación binacional depende directamente de los recursos aprobados por el Capitolio. El 16 de septiembre, Washington mantuvo por segundo año a Colombia en la lista de países que “fallaron de manera demostrable” en la lucha antidrogas, aunque concedió una exención que evitó la suspensión de la ayuda.
El gremio identificó oportunidades en programas de seguridad, empleo formal y desarrollo territorial que presenten resultados medibles. También recomendó preservar el respaldo de demócratas y republicanos, porque los legisladores que hoy son minoría pueden presidir en el futuro las comisiones que deciden sobre Colombia.
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La inversión estadounidense constituye otro frente de atención. Los análisis de riesgo ven a América Latina con optimismo cauteloso y sitúan a Colombia entre los países con mejor trayectoria, pero advierten que la falta de mayor seguridad jurídica y regulatoria seguirá dificultando la llegada de capital.
La necesidad de interlocución con los dos partidos
Shifter cuestionó las declaraciones del canciller colombiano, Omar Bula, contra sectores demócratas. Para el analista, esos pronunciamientos no fortalecen el vínculo bilateral: “No ayuda”.
El expresidente del Diálogo Interamericano sostuvo que Colombia deberá prepararse para una interlocución más compleja en Washington. La cooperación económica y los recursos contra las drogas requieren respaldo legislativo, por lo que no bastará una relación fluida con la administración republicana.
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Carlos Mercader, abogado, estratega político y analista republicano, explicó en Recap Blu de Blu Radio que el electorado estadounidense también evalúa el costo de vida, la inflación y los precios de la gasolina. Parte de los votantes esperaba que Trump redujera los costos que habían aumentado durante la administración de Joe Biden.
Mercader añadió que el voto hispano no funciona como un bloque uniforme. Las motivaciones de colombianos, cubanos, venezolanos y puertorriqueños responden a intereses y realidades distintas, por lo que los resultados deben examinarse estado por estado y según las particularidades de cada candidatura.
Cristian Rojas, profesor de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales de la Universidad de La Sabana, consideró habitual que un presidente pierda la Cámara en esta etapa de su mandato. A su juicio, la relación con Washington pasa principalmente por el Ejecutivo, donde no habría cambios, aunque un Congreso adverso podría imponer condiciones a las ayudas, como ocurrió con el Plan Colombia, según sus declaraciones a El Tiempo.
El nuevo Congreso se instalará el 3 de enero. En 2027 llegarán el presupuesto del año fiscal 2028 y una nueva certificación antidrogas para Colombia.
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