Con un mensaje en su perfil de X, en su primer pronunciamiento como exministro del Interior, Rodrigo Lara reaccionó a la victoria demócrata en Estados Unidos con un mensaje que fue leído como lo que sería una pulla al giro del Gobierno de Abelardo de la Espriella. Y cuestionó lo que para él son los discursos que privilegiarían la división y medidas que afectarían al pueblo.
En su publicación, el también excongresista y excandidato a la Alcaldía de Bogotá advirtió que “las campañas se arman y se entrincheran con polarización; los gobiernos tienen el deber de unir”. Con ello, desarrolló su reflexión tras los resultados de las elecciones legislativas en el país norteamericano, que le dieron al partido Demócrata el control del Senado y la Cámara.
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“Impacta la magnitud de la victoria demócrata en EE. UU. Es histórica en números. Hasta eligieron gobernador en Texas”, expresó Lara en el inicio de su mensaje, en alusión a la victoria demócrata en ese estado, que históricamente ha sido bastión de los republicanos, pero que no respaldó al presidente Donald Trump en estos comicios; derrota sonora para el Ejecutivo.
En ese sentido, el exministro atribuyó el resultado, en primer lugar, al impacto económico sobre los votantes. “La causa material es la inflación, sin duda. Nada carcome más la base de apoyo de un gobierno que el alza de precios”, sostuvo Lara, que también señaló que la historia política muestra que el costo de vida puede afectar el respaldo a las administraciones.
Lara cuestionó los gobiernos que basan su discurso en la división: ¿Pulla a De la Espriella?
En otro de los apartes de su publicación, el ex jefe de la cartera política se enfocó en los efectos de la polarización. A través de su escrito, Lara afirmó que los electores pueden conectar inicialmente con liderazgos que profundizan las confrontaciones, aunque planteó que esa fórmula tiene límites cuando se trata de ejercer el poder para todos los ciudadanos.
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“De alguna manera los electores pueden conectar con un estilo que desune y polariza, pero siempre van a buscar algo más”, escribió el exfuncionario, que luego estableció una diferencia entre la estrategia electoral y la gestión pública. “Las campañas se arman y se entrincheran con polarización; los gobiernos tienen el deber de unir”, agregó Lara, lo que desató reacciones.
Y sin mencionar a su ex jefe, el presidente de la Espriella, el mensaje fue interpretado como una crítica indirecta a su estilo político y a la posibilidad de que ese tipo de discurso tenga proyección en la disputa colombiana de 2027. Lara reforzó esa lectura con una advertencia, en la que dijo que “la regla número uno de un gobernante es ser cauto de no dividir”.
En ese sentido, añadió que una administración debe representar al conjunto de la sociedad y concentrarse en asuntos cotidianos. “La población espera que un gobierno hable por todos y resuelva los problemas reales de la sociedad”, indicó el exministro Lara, que en su publicación incluyó una defensa de la moderación y la tolerancia que debe existir hacia la diferencia.
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Las pullas de Rodrigo Lara a la “batalla cultural” de Abelardo de la Espriella
Lara también rechazó que los debates culturales ocupen el centro de la discusión pública. Para él, esas controversias suelen funcionar como recursos de movilización durante una campaña, pero no necesariamente responden a las prioridades de los ciudadanos; en otro de los ‘dardos’ que habría lanzado a De la Espriella, que lidera lo que llamó “batalla cultural”.
“Las controversias culturales son gritos de guerra de campaña y, en el fondo, problemas artificiales, sobre todo en sociedades con apego a la libertad, donde prevalece por consiguiente la moderación y la tolerancia”, señaló el exministro, que agregó que el ejercicio de la autoridad debe evitar la exclusión política, pues el dirigente fue elegido para todos los ciudadanos.
“El mejor gobierno es que ejerce la autoridad por el bien de todos. Su deber es encontrar fórmulas válidas para todos”, concluyó Lara, que vinculó su análisis a lo que sería el escenario electoral en el país, que continuará en el año entrante con la elección de alcaldes, gobernadores, diputados y concejales; en el primer desafío político del oficialismo.
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Y es que la referencia al 2027 instalaría el mensaje en las regionales, pues prevé reconfigurar el mapa político del país en la recta definitiva de la administración De la Espriella. Así pues, la puja por esos cargos sería una medición territorial para las fuerzas que busquen consolidar estructuras políticas y proyectarse hacia la elección presidencial de 2030.
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