El gobierno de Abelardo de la Espriella radicó ante el Congreso una ley de reajuste fiscal que busca recaudar más de 40 billones de pesos en 2027 para, según el Ejecutivo, enfrentar la peor crisis fiscal del país en años recientes.
La senadora Jennifer Pedraza lo explicó con un ejemplo que pocos colombianos olvidarán: los personajes de Betty la Fea.
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Y es que con apenas tres meses de mandato, el presidente Abelardo de la Espriella lanzó su apuesta económica más ambiciosa: la Ley de Rescate Económico, un proyecto de 106 artículos radicado el 29 de octubre de 2026 ante el Congreso de la República para cerrar un hueco fiscal del 2,2 % del PIB, unos 40 billones de pesos.
La iniciativa fue presentada por el vicepresidente José Manuel Restrepo junto a los ministros de Hacienda y Comercio, Miguel Gómez Martínez y Mauricio Gómez Amín.
Pese al énfasis oficial en el recorte del gasto, las cifras del propio proyecto revelan que tres de cada cuatro pesos del ajuste provendrán de mayores ingresos tributarios. La propuesta recorta en un 50% los contratos de prestación de servicios, reduce un 20% los gastos de funcionamiento y contempla la venta de activos públicos improductivos.
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El punto más polémico es la eliminación del IVA reducido del 5% para productos como café, azúcar, harinas y aceites, que pasarían al 19% desde enero de 2028. Como compensación, el gobierno devolvería el IVA pagado a 19 millones de colombianos —en promedio $213.000 mensuales— y entre el 30% y el 50% a otros 16,3 millones, mediante factura electrónica.
En materia de renta, las empresas pagarían menos —del 35% bajaría al 31% desde 2028—, mientras las personas naturales enfrentarían mayor carga: se eliminarían deducciones, se reduciría el tope de rentas exentas y se crearía un nuevo tramo del 9% para quienes ganen entre 3 y 9 millones mensuales.
El aporte a salud de los empleados de mayores ingresos subiría del 4% al 8%. La reforma también incluye incentivos para grandes inversiones, alivios para las pymes, un recargo temporal a la banca y mayores impuestos saludables sobre alcohol, tabaco y bebidas azucaradas.
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Si la reforma tributaria llegara a Ecomoda: ¿quién paga más y quién sale ganando?
Desde la oposición, la senadora Jennifer Pedraza, del movimiento Dignidad & Compromiso, cuestionó el espíritu redistributivo de la reforma con una comparación que rápidamente circuló en redes sociales: los personajes de Betty la Fea, la telenovela colombiana producida por RCN que retrató con precisión las jerarquías económicas del país.
“Esta reforma nos afecta a todos, pero los mayores beneficios se los llevan quienes menos necesitan un rescate. ¿Y todavía nos preguntamos a quién están rescatando?”, escribió Pedraza en sus redes sociales, acompañando la pregunta con una serie de ilustraciones que comparaban perfiles tributarios usando los rostros más reconocibles de Ecomoda, la empresa ficticia de la serie.
El cuartel de las feas paga más en el mercado sin ver cambios en su salud
El primer grupo que señala Pedraza es el cuartel de las feas: las secretarias de Ecomoda que ganan entre uno y dos salarios mínimos. Para ellas, la cotización a salud no cambia, pero lo que llevan a la olla sí: fríjol, lentejas y frutas pasarían a pagar un IVA del 19%, encareciendo el mercado diario.
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El corrientazo también les saldría más costoso. La senadora advierte, además, que solo quienes estén registradas en el Sisbén y compren con factura electrónica a su nombre podrían acceder a la devolución del IVA prometida por el Gobierno, una condición que excluye a buena parte de los trabajadores informales.
Freddy Stewart: el mensajero que pagará más para llegar al trabajo
Freddy Stewart, el mensajero de Ecomoda que recorre las calles de Bogotá en moto, representa al trabajador de ingresos bajos al que la reforma le encarece el transporte.
Con la iniciativa, la gasolina pasaría de pagar un IVA del 5% a uno del 19% y, adicionalmente, el impuesto al carbono subiría cada año hasta 2029. Para alguien cuyo vehículo de trabajo es la herramienta con la que se gana la vida, el costo de moverse para trabajar se convierte, según Pedraza, en un impuesto al trabajo mismo.
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Beatriz Pinzón Solano: más retención, más salud y ahora también más renta
Beatriz Aurora Pinzón Solano, economista asalariada que gana alrededor de tres salarios mínimos —unos $5,25 millones mensuales—, es el perfil que concentra más cargas simultáneas en el análisis de la senadora.
Su cotización a salud pasaría del 4% al 5,5%, lo que representa $78.800 pesos más de descuento cada mes. Pero el golpe adicional es el impuesto de renta: con la reforma, este tributo comenzaría a cobrarse desde ingresos de aproximadamente $5 millones mensuales, umbral en el que Betty quedaría incluida por primera vez.
A eso se suma que la retención en la fuente se aplicaría desde niveles salariales más bajos, reduciendo aún más su ingreso disponible mes a mes. Si trabajara para el Estado como contratista, el recorte del 50% a los contratos de prestación de servicios (OPS) pondría en riesgo incluso su puesto.
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Nicolás Mora: independiente, con más retención y cotización de salud más alta
Nicolás Mora, el contador independiente de Ecomoda —vinculado por prestación de servicios—, enfrenta una combinación similar, pero agravada por su condición de trabajador no asalariado. La reforma le aplicaría retención en la fuente desde ingresos más bajos y subiría su cotización al sistema de salud como independiente.
Además, si su contrato dependiera de una entidad del Estado, el recorte del 50% a los OPS podría dejarlo sin empleo antes de que la reforma siquiera entre en vigor.
Armando Mendoza: paga más renta, pero deja de pagar patrimonio desde 2031
En el extremo opuesto de la escala salarial de Ecomoda está Armando Mendoza, el presidente de la empresa, cuya fortuna lo ubica en el segmento de los grandes contribuyentes.
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Si bien la reforma le aplicaría la tarifa del 39% de renta desde ingresos de alrededor de $38 millones mensuales, el impuesto al patrimonio que hoy paga se reducirá y desaparecerá por completo a partir de 2031.
Para Pedraza, ese alivio patrimonial, diseñado para las grandes fortunas, contradice el discurso oficial según el cual la carga de la reforma recaerá sobre los sectores de mayores ingresos. “Los mayores beneficios se los llevan quienes menos necesitan un rescate”, insistió la congresista.
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