Una joven colombiana de 23 años figura entre las víctimas del accidente aéreo en Palm Beach, Florida, donde un avión privado Learjet 60 se precipitó el domingo 1 de noviembre. Se trata de Ana María Ramírez Cetina, nacida en Bogotá y residente en Colorado, según informó el periodista Steven Liévano en su cuenta de X.
Ramírez Cetina trabajaba como niñera de Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos, hijos de Adam Robinson y Helen Sharp, quienes también murieron en el siniestro. Robinson era director ejecutivo y cofundador de las empresas Retention.com, RB2B y Moltsets.
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Un amigo de Ramírez Cetina contó que la joven había comprado regalos para su madre un día antes de abordar el avión. El dato se conoció mientras familiares y allegados comenzaron a identificar a las personas que viajaban en la aeronave.
El avión, con matrícula N722BD, había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y se dirigía al aeropuerto North Eleuthera, en Bahamas. La aeronave cayó cerca de Military Trail y 10th Avenue North, en el área de Greenacres y Lake Worth Beach, en el condado de Palm Beach.
Las nueve personas que viajaban en el jet murieron. No se registraron víctimas en tierra, pese a que el impacto ocurrió junto a una vía con tránsito y cerca de una zona residencial.
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La estación local Wpbf informó que una de las pilotos era Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años. También fueron identificadas por sus allegados Rachael Reed y Charmi Fehr. La información inicial incluyó el nombre de Anita Maria Cetina, mientras que el periodista Steven Liévano identificó a la joven colombiana como Ana María Ramírez Cetina.
Las autoridades estadounidenses todavía no habían difundido una lista oficial completa de los fallecidos.
El Learjet descendió con rapidez tras informar sobre hielo y turbulencia
Las comunicaciones con el control aéreo indican que la tripulación había informado sobre acumulación de hielo, precipitaciones y turbulencia moderada mientras el avión volaba a unos 10,7 kilómetros de altura, equivalentes a 35.000 pies.
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Los pilotos solicitaron ascender unos 610 metros, hasta los 37.000 pies, antes de declarar una emergencia. Poco después, la aeronave inició un descenso pronunciado, con registros que llegaron a 30.000 pies por minuto, según los datos de seguimiento y las grabaciones de radio.
En uno de sus últimos mensajes, el piloto advirtió que el avión se encontraba en condición de sobrevelocidad y que descendía a 20.000 pies por minuto. “Vamos a estrellarnos contra el suelo”, alertó antes de que se perdiera la comunicación.
El Learjet impactó contra el terreno y explotó. El choque dejó un cráter al costado de la carretera y dispersó restos de la aeronave en la zona.
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Las autoridades evacuaron a 600 residentes tras el impacto en Florida
El accidente obligó a evacuar de forma preventiva a unas 600 personas de la comunidad de casas móviles Cresthaven. Las autoridades habilitaron el Centro Comunitario de Greenacres para recibir a los residentes que tuvieron que dejar sus viviendas.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte y la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos analizan los restos del avión, la información de vuelo, las condiciones meteorológicas, el mantenimiento de la aeronave y las comunicaciones de la tripulación.
La investigación busca establecer si el hielo, la turbulencia, el clima, una falla técnica o la respuesta de los pilotos influyeron en la caída. Las conclusiones oficiales podrían demorar varios meses.
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La investigación federal determinará en los próximos meses qué factores provocaron la pérdida de control del Learjet. Mientras avanzan las pericias, familiares y allegados de Ana María Ramírez Cetina y de las demás víctimas afrontan las consecuencias de una tragedia que dejó nueve muertos.
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