La Armada Nacional de Colombia informó el 3 de noviembre la incautación de 1.765 kilogramos de clorhidrato de cocaína en dos operaciones realizadas en Cauca y Nariño, un cargamento que, según sus cálculos, representa una afectación de más de USD 81 millones para las estructuras narcotraficantes que operan en el Pacífico sur.
Los procedimientos tuvieron lugar en zonas fluviales de los municipios de López de Micay, en Cauca, y La Tola, en Nariño. En ambos casos participaron unidades de la Fuerza Naval del Pacífico, tropas del Ejército Nacional y personal de la Policía Nacional.
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De acuerdo con la institución, el decomiso evitó que cerca de 4,4 millones de dosis de cocaína llegaran a circuitos de comercialización ilegal fuera de Colombia. La droga quedó a disposición de las autoridades judiciales después de que la Policía Judicial practicara las pruebas de identificación correspondientes.
El primer cargamento fue localizado en un afluente
El mayor hallazgo se produjo en el sector de Boca Grande, en el municipio de López de Micay, sobre un afluente del río San Juan de Micay. Allí, tropas del Batallón Fluvial de Infantería de Marina No. 42 hallaron 40 bultos con paquetes rectangulares.
Las unidades navales actuaron junto con efectivos del Batallón de Infantería de Selva No. 56 del Ejército Nacional y funcionarios de investigación de la Policía Antinarcóticos. La sustancia fue sometida a la Prueba de Identificación Preliminar Homologada, conocida como Piph.
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El resultado de ese examen confirmó que el material correspondía a 1.175 kilogramos de clorhidrato de cocaína. Según las declaraciones entregadas por el coronel de Infantería de Marina Edilberto Restrepo Pérez, comandante encargado de la Brigada de Infantería de Marina No. 4, el cargamento presuntamente pertenecía a la estructura Jaime Martínez.
El oficial indicó que la operación formó parte de los controles de interdicción fluvial y territorial que las Fuerzas Militares mantienen en esta zona del litoral Pacífico. La investigación deberá establecer la ruta prevista para el envío y los responsables del almacenamiento y transporte del alcaloide.
El segundo operativo
La segunda acción se desarrolló en el sector de Playa Amarales, en el municipio de La Tola, departamento de Nariño. Unidades de superficie de la Fuerza Naval del Pacífico y efectivos del Batallón Fluvial de Infantería de Marina No. 43 localizaron 26 bultos abandonados con paquetes rectangulares de distintas dimensiones.
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Tras el traslado del material, la Policía Judicial confirmó mediante la Piph que se trataba de 590 kilogramos de clorhidrato de cocaína. La Armada señaló que el operativo contó con información de inteligencia naval.
Restrepo Pérez sostuvo que esta carga tendría vínculos presuntos con la estructura 30 Johnether Toro Arenas. El comandante encargado afirmó que las acciones buscan limitar la capacidad de las organizaciones ilegales para usar los ríos, esteros y zonas costeras del Pacífico como corredores de salida de cargamentos hacia rutas internacionales.
La suma de los dos procedimientos dejó un total de 1.765 kilogramos de cocaína, equivalentes a 1,7 toneladas. No se reportaron capturas en la información divulgada por la Fuerza Naval del Pacífico sobre estas operaciones.
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La Fuerza Naval del Pacífico mantiene operaciones contra las rutas marítimas del narcotráfico
El resultado se conoce después de otra operación reciente de la Armada en el Pacífico central colombiano, donde fue interceptada una embarcación tipo Go Fast que, según las autoridades, se dirigía a Costa Rica con sustancias ilícitas a bordo.
Ese procedimiento ocurrió en jurisdicción de Bahía Málaga, en el departamento de Valle del Cauca. La embarcación transportaba 47 bultos y llevaba a bordo a tres ciudadanos colombianos, quienes fueron capturados y trasladados a la Estación de Guardacostas de Buenaventura.
Las pruebas realizadas por personal especializado de la Policía Nacional establecieron que la lancha llevaba 1.460 kilogramos de clorhidrato de cocaína y 407 gramos de marihuana. Las autoridades calcularon que esa carga tenía un valor cercano a USD 15 millones para las redes de crimen transnacional.
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El capitán de corbeta Andrés Felipe Henao Morales, comandante de la Estación de Guardacostas de Tumaco, señaló que aquella interdicción evitó la comercialización de aproximadamente 3,6 millones de dosis de alcaloides en mercados ilegales.
Las autoridades colombianas advirtieron que las organizaciones narcotraficantes utilizan lanchas rápidas para movilizar cargamentos desde la costa del Pacífico hacia Centroamérica. Desde esos puntos, las redes ilegales intentan trasladar la droga a otros destinos internacionales.
La Armada indicó que mantendrá los operativos en el litoral Pacífico para impedir el uso de las vías fluviales y marítimas por parte de organizaciones dedicadas al narcotráfico.
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