Jhonatan Pavel Santa Estrada, odontólogo que trabajaba desde hacía cerca de una década en La Gabarra, fue hallado muerto el domingo 25 de octubre de 2026 en una vía del corregimiento de Palmarito, una zona rural de difícil acceso situada a más de 70 kilómetros del casco urbano de Cúcuta, en Norte de Santander.
La identificación se confirmó el 28 de octubre mediante procedimientos forenses del Instituto Nacional de Medicina Legal. El cuerpo había ingresado días antes a esa entidad sin documentos, lo que demoró el proceso para establecer su identidad y notificar oficialmente a la familia.
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Santa Estrada había sido secuestrado el 19 de abril de 2026 junto con Carmen Areliz Becerra, su suegra. Ambos fueron vistos por última vez en el sector conocido como La Pista, en La Gabarra, cuando se dirigían hacia la vereda La Paz, en la zona rural de Tibú.
El caso mantiene abierta la búsqueda de Becerra, reconocida por su trabajo como líder social y comunitaria en la vereda San José. Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre su estado de salud ni sobre el lugar donde podría permanecer retenida.
El cuerpo fue encontrado con impactos de arma de fuego
El odontólogo fue asesinado con arma de fuego, aunque las circunstancias del homicidio continúan bajo investigación. Las autoridades no han establecido cómo ocurrió el crimen ni han identificado a los responsables del secuestro y posterior asesinato.
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El cadáver apareció en un sector al que se puede acceder por desvíos cercanos a Puerto Santander o desde La Ye de Astilleros, en El Zulia, en dirección hacia Tibú. Tras el hallazgo, un vehículo funerario trasladó el cuerpo hasta Medicina Legal.
La falta de documentos impidió un reconocimiento inmediato. Los peritos realizaron análisis forenses para confirmar que la víctima era Santa Estrada, cuya desaparición había causado preocupación entre los habitantes de La Gabarra.
El odontólogo tenía su consultorio en esa población del Catatumbo y era conocido por la atención que prestaba a la comunidad. Durante cerca de un década ejerció su profesión en La Gabarra, de acuerdo con testimonios de personas cercanas a la familia, conocido por medios locales.
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Carmen Becerra fue secuestrada junto al odontólogo el 19 de abril
La situación de Carmen Becerra sigue sin esclarecerse. La mujer es oriunda de la vereda San José, donde residió gran parte de su vida y desarrolló actividades comunitarias.
Ni los familiares ni las autoridades han recibido información concluyente sobre ella desde el día del secuestro. Tampoco existe, hasta ahora, una reivindicación pública del rapto de Becerra y Santa Estrada ni del homicidio del odontólogo.
Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas del Conflicto Armado, rechazó el crimen y pidió acciones para lograr la liberación de las personas que continúan privadas de la libertad en Norte de Santander.
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“Rechazamos de manera categórica este hecho y hacemos un llamado urgente a estos actores armados para que vuelvan al seno de sus hogares a estas personas que tienen secuestradas”, afirmó Mayorga en un pronunciamiento en video difundido en X.
El representante de las víctimas aseguró que, durante 21 meses de confrontación entre estructuras armadas ilegales en el departamento, más de 100 personas habrían sido secuestradas en el Catatumbo y la provincia de Ocaña.
También afirmó que su organización recibió información sobre al menos 19 personas que estarían retenidas desde hace más de siete meses en un campamento guerrillero. Esos datos no han sido confirmados públicamente por las autoridades.
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Norte de Santander mantiene decenas de casos de secuestro sin resolver
Organizaciones sociales y autoridades regionales estiman que al menos 60 personas permanecen secuestradas en Norte de Santander, aunque advierten que la cifra puede ser superior porque algunas familias no denuncian por temor a represalias. Los casos se concentran en Cúcuta y su área metropolitana, la provincia de Ocaña y el Catatumbo, una región afectada por la presencia y disputa de grupos armados ilegales.
Mayorga señaló que la población enfrenta hechos de violencia como secuestros, extorsiones, desplazamientos, masacres y ataques con explosivos. En ese escenario, la muerte de Santa Estrada sería el segundo caso conocido en meses recientes de una persona secuestrada que fue asesinada durante el cautiverio en la región.
A comienzos de octubre también se conocieron secuestros de comerciantes en Ocaña y Tibú. Entre los casos reportados figura el de Luis Alfonso Quintero Trillos, propietario de un almacén de electrodomésticos y un hotel en la zona.
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Las autoridades deberán determinar si el asesinato de Santa Estrada está relacionado con el grupo que lo retuvo desde abril. Mientras avanza esa investigación, la familia de Carmen Areliz Becerra espera información que permita establecer qué ocurrió con la líder comunitaria, desaparecida desde hace más de seis meses.
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