El cantante vallenato Carlos Alberto Zuleta, conocido como Kbeto Zuleta, permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Iberoamérica de Barranquilla tras el accidente del bus en el que viajaba junto a su agrupación musical.
El músico, hijo del reconocido artista Poncho Zuleta, sufrió la amputación de una pierna a causa del siniestro, ocurrido la madrugada del pasado 26 de octubre de 2026 cuando el vehículo cayó al río Ariguaní, entre los municipios de Pueblo Nuevo y Bosconia.
PUBLICIDAD
El accidente dejó un saldo de cuatro personas fallecidas y más de 20 heridos. Los músicos regresaban de una presentación en Sincelejo, Sucre, con destino a Valledupar, cuando el bus se salió de la vía, impactó contra la baranda de un puente y terminó en el lecho del río. Las causas del siniestro continúan bajo investigación por parte de las autoridades.
El diario El Tiempo tuvo acceso al informe de la última inspección realizada al bus y a declaraciones del asesor jurídico de la empresa dueña del vehículo, que arrojan nuevos elementos sobre lo ocurrido esa madrugada.
El bus accidentado hace parte de la flota de Expreso Super Star SAS, compañía con sede en Riohacha, La Guajira, que reportó ingresos por dos mil millones de pesos durante 2026. El vehículo, identificado con las placas STR 775, es un Chevrolet modelo LV 150 del 2011 y llevaba ocho años transportando a la agrupación de Kbeto Zuleta.
PUBLICIDAD
William González, representante suplente de la empresa, remitió las consultas a Raúl De Castro, asesor jurídico de Expreso Super Star SAS, quien ofreció detalles sobre las circunstancias del accidente y el estado operativo del bus. De Castro explicó que la empresa aún no ha podido tomar la declaración del conductor por la gravedad de sus heridas, y que será citado para explicar lo ocurrido una vez se recupere.
Según el vocero de la compañía, una fuente cercana al conductor relató que este alcanzó a decir que se le atravesaron dos perros en la vía, momento en el que se habría producido el accidente. Además, el asesor jurídico sostuvo que la hipótesis de un microsueño no es viable porque la compañía destina dos conductores a cada viaje, que se turnan para descansar durante el trayecto.
De acuerdo con su versión, el conductor que manejaba al momento en que el bus cayó al río había sido relevado apenas media hora antes del accidente. El reemplazado tampoco pudo aportar información sobre lo sucedido porque ya se había quedado dormido, al igual que el resto de los pasajeros, según indicó De Castro.
PUBLICIDAD
La fuente también citó el último informe de inspección del vehículo, realizado el 2 de septiembre por el Centro de Diagnóstico Autovial del Caribe, con sede en Valledupar. El documento certificó que los frenos, las luces, los emisores del ciclo diésel, la sonometría, la desviación lateral, la inspección sensorial y la presión de las llantas no presentaban ningún defecto, por lo que se aprobaron las condiciones del vehículo para seguir operando. De Castro precisó que este tipo de revisión preventiva se realiza de manera bimensual en todos los buses de la empresa.
El asesor jurídico informó, por último, que el bus contaba con una póliza de seguro que se hará efectiva una vez se esclarezcan las causas del accidente. Tras el siniestro, el vehículo quedó en pérdida total, aunque la empresa indicó que lo pondrá a disposición de las autoridades si se requieren pruebas adicionales sobre su estado.
Cabe recordar que el mismo medio reveló días atrás que el bus acumulaba dos comparendos en el Sistema Integrado de Información sobre Multas y Sanciones por Infracciones de Tránsito, por $1.430.052. La primera data del 17 de abril de 2025 por bloquear una calzada o intersección con un vehículo, por un valor de $603.930.
PUBLICIDAD
La segunda multa se asoció a una medida del 25 de septiembre de 2018 y quedó registrada en cobro coactivo el 22 de diciembre de 2020 ante la Secretaría Departamental del Magdalena por exceder la velocidad máxima permitida, por un valor de $826.122.
PUBLICIDAD