La cocina de las plazas de mercado permite acercarse a las costumbres de Bogotá a través de recetas que siguen presentes en la vida cotidiana de la ciudad. Entre sus preparaciones más representativas está el ajiaco santafereño, una sopa que reúne ingredientes propios de la región y conocimientos culinarios transmitidos entre generaciones.
Para quienes quieren probar esta especialidad y recorrer espacios donde la gastronomía convive con el comercio popular, la capital cuenta con varias alternativas. La Alcaldía Mayor de Bogotá destacó cinco plazas distritales en las que los visitantes pueden encontrar esta preparación y conocer parte de la tradición alimentaria bogotana.
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Estos lugares ofrecen una oportunidad para explorar distintos sectores de la ciudad mientras se descubren los sabores que forman parte de su identidad. Cada plaza tiene una ubicación y una historia particular, desde los espacios del centro histórico hasta los mercados de barrios del suroriente y el occidente.
Cinco plazas para disfrutar del ajiaco en Bogotá
La primera opción es la plaza distrital de mercado La Perseverancia, ubicada en la carrera Quinta A #30-30, en la localidad de Santa Fe. Esta locación se consolidó como uno de los referentes gastronómicos de la capital por sus cocinas y el trabajo de las cocineras tradicionales, que mantienen vivas distintas preparaciones de la cocina colombiana.
Otra alternativa está en el centro de Bogotá. La plaza distrital de mercado La Concordia, situada en la calle 14 #1-40, en La Candelaria, reúne gastronomía, historia y patrimonio. Su ubicación permite combinar una parada para comer con un recorrido por las calles del centro histórico.
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En Barrios Unidos se encuentra la plaza distrital de mercado 12 de Octubre, en la calle 72 #39-62. Es una opción para quienes buscan comida tradicional en uno de los espacios de abastecimiento conocidos de ese sector de la ciudad.
Hacia el suroriente, la plaza distrital de mercado 20 de Julio, ubicada en la carrera Sexta #24-60 sur, permite acercarse a la oferta gastronómica de San Cristóbal. Allí, los comerciantes hacen parte de una dinámica comercial que conserva los sabores tradicionales y conecta a los habitantes con los productos de la región.
La quinta recomendación es la plaza distrital de mercado Las Ferias, en la calle 74B #69Q-35, en Engativá. Este mercado también figura entre las alternativas para probar la cocina bogotana y apoyar a los comerciantes que participan en la economía popular de la capital.
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Una receta que conserva la memoria de la ciudad
El ajiaco santafereño tiene raíces en las tradiciones culinarias indígenas del altiplano cundiboyacense, donde se utilizaban productos como papas nativas y maíz. Con el paso del tiempo, la receta incorporó otros ingredientes y adquirió las características con las que hoy se reconoce como uno de los platos más representativos de Bogotá.
“Con el paso del tiempo, la preparación integró otros productos, como pollo, crema de leche y alcaparras, hasta convertirse en uno de los platos más emblemáticos de la capital”, señala la Alcaldía.
La preparación también refleja el conocimiento de quienes han conservado las recetas familiares y las transmiten a nuevas generaciones. “Su preparación y su sabor también son reflejo de la labor de las cocineras tradicionales, quienes preservan recetas familiares y contribuyen a transmitir la memoria gastronómica de Bogotá”, contó la Administración Distrital.
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Esa relación entre cocina, tradición y territorio convierte a las plazas en espacios relevantes para la experiencia turística. Además de ofrecer alimentos, permiten conocer el trabajo de los comerciantes y las cocineras que mantienen vivas las prácticas culinarias de la ciudad.
El interés de los visitantes por estos sabores también representa una oportunidad económica. En 2025, Bogotá recibió 14,6 millones de visitantes, de los cuales cerca de dos millones fueron internacionales. Según el Observatorio de Turismo de Bogotá, el 59,3% de los turistas internacionales manifestó interés por la gastronomía y el 50,6% por la cultura.
Durante ese mismo año, la alimentación representó el 24,2% del gasto de los turistas internacionales y el 27,2% del correspondiente a los visitantes nacionales. “Estas cifras evidencian las oportunidades para conectar la oferta gastronómica con experiencias culturales y fortalecer los vínculos entre el turismo y los negocios locales”, señaló el Instituto Distrital de Turismo de Bogotá.
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