Las investigaciones para esclarecer la muerte de Donovan Balanta Paz avanzan con nuevos registros audiovisuales del procedimiento policial ocurrido el 20 de septiembre en el barrio Caracolí, en el límite entre Bogotá y Soacha.
La Fiscalía General de la Nación incorporó las grabaciones a su caso para determinar las responsabilidades por el fallecimiento del líder comunitario afrodescendiente de 34 años, ocurrido después de que permaneciera bajo custodia en la Estación de Policía de Cazucá.
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La versión de la Policía Nacional y los relatos de la familia y de los testigos difieren sobre el origen y el desarrollo del operativo. Los uniformados solicitaron apoyo al informar de una presunta riña campal; sin embargo, la Fiscalía cuestionó ese reporte durante las audiencias porque, según expuso al revisar las cámaras, las imágenes no muestran una confrontación de esas características.
Familiares y personas presentes también han denunciado expresiones racistas, golpes y el uso de un dispositivo de descarga eléctrica antes y después de la captura.
Dichos videos fueron difundidos por Noticias Caracol y muestran el recorrido desde la intervención inicial, la persecución y reducción de Balanta hasta su ingreso a la estación. Allí, de acuerdo con el ente acusador, recibió nuevas descargas y no obtuvo atención médica inmediata pese a que se quejaba de dolor y pedía ayuda.
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Así fue el procedimiento policial
La cronología del caso comienza a las 2:03 p. m. del 20 de septiembre de 2026, cuando José Luis Guerrero estaba con amigos y familiares de Balanta frente a una vivienda del barrio Caracolí, ubicado en el sur de Bogotá. Tres minutos después, una discusión entre dos mujeres motivó la llegada de dos policías en motocicleta. Según los elementos recopilados por la Fiscalía, uno de los agentes habría dirigido comentarios racistas y amenazas a las personas presentes.
A las 2:09 p. m., las cámaras registraron a un uniformado con un dispositivo táser. Hacia las 2:12 p. m. llegaron otros cuatro policías, luego de una solicitud de apoyo por la supuesta riña. Para entonces, las personas que habían protagonizado la discusión se encontraban dentro de una vivienda, según la reconstrucción presentada por la Fiscalía.
La situación se agravó cuando los agentes movieron una motocicleta de Guerrero. El hombre salió a preguntar por lo ocurrido y, según la investigación, fue rodeado por los policías y recibió descargas eléctricas antes de ser detenido. A las 2:14 p. m. arribaron el comandante de la Estación de Policía de Cazucá, el mayor Roque Correa Yáñez, y miembros del Grupo de Operaciones Especiales (Goes).
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En medio del operativo apareció Donovan Balanta. La Fiscalía sostuvo que recogió dos objetos, los lanzó en dirección a los uniformados y huyó por una vía sin pavimentar. Varios policías lo persiguieron, lo interceptaron y lo esposaron. El ente acusador afirma que durante esa reducción recibió golpes, patadas y múltiples descargas con un táser.
A las 2:46 p. m., tres integrantes del Goes llevaron a Balanta a la estación de Cazucá y lo dejaron tendido en el suelo, todavía esposado y con el pantalón por debajo de las rodillas. Según la investigación de la Fiscalía, un policía le dio una patada y el patrullero Jonathan Alexander Giraldo Torres volvió a accionar el dispositivo eléctrico contra su abdomen y una de sus piernas. Las actuaciones, según la imputación, ocurrieron en presencia del comandante de la estación.
Guerrero también fue trasladado al lugar y declaró que Balanta se quejaba por las descargas y pedía atención médica. A las 2:53 p. m. le retiraron las esposas. Las grabaciones muestran que los agentes intentaron levantarlo, pero Balanta no conseguía mantenerse de pie y volvía a caer. En uno de los momentos registrados, le tomó la mano a Guerrero mientras este buscaba alertar sobre su condición.
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A las 3:05 p. m., los uniformados lo trasladaron a un centro asistencial, tras cerca de 19 minutos dentro de la estación, según la reconstrucción divulgada. Medicina Legal estableció como causa de muerte una arritmia cardíaca asociada a un dispositivo de conducción eléctrica.
La necropsia además documentó lesiones compatibles con descargas y golpes, aunque el estudio histopatológico advirtió que sus resultados, analizados de manera aislada, no permiten establecer una relación causal directa entre las descargas y el fallecimiento.
Cuatro policías fueron imputados
Por estos hechos fueron capturados Jonathan Alexander Giraldo Torres, el patrullero Santiago Vargas Romero, el subintendente Henar Tapiero y el mayor Roque Correa Yáñez. Los cuatro fueron imputados por homicidio agravado y tortura agravada. A Giraldo y Correa también les atribuyeron el delito de falsedad ideológica en documento público. Ninguno de los procesados aceptó los cargos.
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La Fiscalía solicitó una medida de aseguramiento en centro carcelario, cuya definición quedó programada para el lunes 26 de octubre, después de dos jornadas de audiencia sin una decisión. Además, continúa pendiente la captura de un quinto uniformado señalado de haber participado en el procedimiento, mientras el ente acusador analiza los videos y los demás elementos para establecer si hubo otras responsabilidades.
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