Con cerca de 60.000 espectadores acumulados en teatros de Colombia, un álbum nominado al Latin Grammy en 2022 y un libro interactivo del que se imprimieron 10.000 copias, La Sinfonía de los Bichos Raros —el universo musical creado por Puerto Candelaria— llega este sábado 24 de octubre al Teatro Colón del Centro Nacional de las Artes (CNA) en Bogotá con una nueva temporada que suma tres personajes inéditos, canciones y coreografías a su propuesta escénica para toda la familia.
La función, programada para las 3:00 p. m., marca el regreso del musical apenas dos días después del estreno en salas de cine colombianas del largometraje homónimo, previsto para el 22 de octubre. Así, el evento conecta en una misma semana las distintas formas que ha adoptado este proyecto: música en vivo, teatro, literatura y ahora cine.
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La rata, la babosa y el zancudo se suman a la pandilla
La versión renovada del espectáculo incorpora a tres “nuevos amigos pegachentos”: la rata, la babosa y el zancudo, personajes que se unen a los bichos que el público ya conoce. Con ellos se amplía una pandilla que, desde su creación, ha defendido una premisa tan sencilla como poderosa: “ser raro, pero bien”.
“El universo de La Sinfonía de los Bichos Raros nos ha regalado grandes alegrías. Ver cómo los niños y las familias se identifican con esto de ser raros, pero bien, bailan, cantan y enloquecen nos llena de satisfacción”, afirmó Juancho Valencia, director creativo y musical de Puerto Candelaria. El músico destacó también la importancia de haber volcado la mirada hacia un público que, según sus palabras, “normalmente está abandonado musicalmente”.
Un cuarto de siglo de rareza candelaria
La presentación en el Teatro Colón forma parte de los actos conmemorativos por los 25 años de trayectoria de la agrupación. Puerto Candelaria, ganadora del Latin Grammy al Mejor Álbum de Cumbia, decidió aventurarse en el terreno infantil después de celebrar sus dos primeras décadas de existencia en 2019. La idea era saldar una deuda pendiente con los oyentes más jóvenes, aquellos que, en palabras de la agrupación, “han entendido quizás más que los adultos nuestra apuesta estética y política”.
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La sinfonía, entendida como “la novela de la música”, otorga a cada uno de los diez bichos originales su momento para contar al mundo sus características y expresar una opinión “nunca antes escuchada”. Todo ello envuelto en ritmos de la cultura popular latina, con canciones que abordan a estos seres “no desde una perspectiva lastimera sino empoderada, llena de ritmo, melodía y mucha diversión”.
De los escenarios al cine, pasando por la ciencia
El proyecto ha trascendido los límites del escenario. Además del musical en vivo y los videos realizados en coproducción con el Teatro Colsubsidio, La Sinfonía de los Bichos Raros cuenta con un libro interactivo —el primer producto editorial de Puerto Candelaria— y un álbum que fue reconocido por la Academia Latina de la Grabación. El salto al largometraje cierra un ciclo que reúne música, teatro, literatura y cine en torno a un mismo relato.
Para garantizar el rigor detrás de la fantasía, la creación de las canciones contó con la asesoría de la científica colombiana Elisa Chaparro, bióloga de la Universidad de los Andes, doctora en Biotecnología y maestra en Parasitología de la Universidad de São Paulo. Chaparro verificó que los datos sobre cada bicho incluidos en la sinfonía fueran verídicos, un detalle que refuerza el componente de divulgación científica del espectáculo.
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La diferencia como celebración, no como defecto
La elección de bichos “espeluznantes” como protagonistas responde a una intención deliberada de Puerto Candelaria: trazar un símil con una sociedad que, según la agrupación, “discrimina al que se ve diferente, al que piensa diferente, al que no se acomoda a unos estándares de comportamiento o de belleza”.
La propuesta no pretende provocar enamoramiento por arañas o ciempiés, sino invitar al público a conocerlos: “Aunque nos parezcan desagradables, tenebrosos, que llevan vestidos con colores que están fuera de moda o que tienen una miradita horripilante, tienen algo para enseñarnos, tienen poderes maravillosos”, sostiene la agrupación. La oda a la rareza celebra así la diferencia “en múltiples colores, innumerables formas de vivir, de lucir, de ser y de amar, todas hermosas, todas válidas”.
Rap, trap y cumbia guapachosa en un mismo escenario
El espectro sonoro de la sinfonía se amplió con la participación de Rap Bang Club y Delfina Dib, raperos que llevaron los ritmos urbanos al universo de Puerto Candelaria. Esa versatilidad —transitar del rap y el trap a la cumbia con naturalidad— forma parte de una capacidad que la agrupación ha cultivado a lo largo de más de dos décadas de carrera.
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Las composiciones estuvieron a cargo de Juancho Valencia, quien contó con la colaboración de Jacobo Vélez, conocido como “el Callegüeso” de La Mambanegra de Cali, en los temas “Araña” y “Ciempiés”.
Un taller para bailar como bicho raro antes del show
El mismo día de la función, a las 11:00 a. m., el equipo de Mediación del CNA ofrecerá el taller “Baila como un bicho raro”, una actividad enmarcada en Aventuras Familiares, la programación del espacio Delia. Dirigido a niñas y niños de 5 a 12 años con sus acompañantes, el taller contará con el elenco de bailarines del musical, quienes enseñarán las coreografías oficiales de las canciones. La entrada será libre hasta completar aforo.
La función del musical forma parte de Rin Rin, la franja para infancias del Centro Nacional de las Artes del Ministerio de Culturas. En 2026, esta programación abarca desde la primera infancia hasta la preadolescencia, con propuestas que van del teatro de títeres a la danza contemporánea internacional en espacios como la Plazoleta, las salas Delia Zapata y Fanny Mikey, y el Teatro Colón. Las entradas para La Sinfonía de los Bichos Raros se encuentran disponibles en Tuboleta.
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