El terremoto de Panamá registrado el 9 de octubre dejó daños en viviendas, escuelas, hospitales, puentes y edificios públicos, mientras las autoridades atendían a los evacuados y revisaban estructuras afectadas. En medio de esa emergencia, una colombiana vivió por segunda vez en menos de dos meses un fuerte movimiento sísmico junto a su familia.
La experiencia ocurrió cuando la dama y sus acompañantes se preparaban para volver a Colombia después de unos días de descanso. El viaje buscaba alejarlos del temor que dejó el sismo que habían sentido en Cali el lunes 10 de agosto.
PUBLICIDAD
Natalia Arcila y sus familiares salieron ilesos tanto del terremoto en Cali como del registrado en Panamá el viernes 9 de octubre. La mujer contó que el segundo episodio reactivó la angustia de su madre, que seguía afectada por lo ocurrido en el Valle del Cauca.
La caleña viajó a Panamá con su familia para descansar después de los días difíciles que atravesaron en Colombia. Un día antes de emprender el regreso, la tierra volvió a sacudirse con intensidad en el país centroamericano.
“Ya me río, pero en el momento me dio mucho sentimiento de impotencia y de tristeza”, relató Natalia Arcila al medio regional Telemedellín. Según explicó, su madre cuestionó la decisión de viajar a un destino elegido porque, en su percepción, era un lugar donde casi no temblaba.
PUBLICIDAD
Arcila recordó que la situación tuvo un impacto especial en su madre. “No salimos de Cali por el tema del terremoto y de los temblores, porque ella está bastante afectada y nerviosa con el tema”, afirmó la mujer ante el canal.
El episodio en Panamá también la sorprendió mientras estaba con su hijo de 10 años. La familia ingresaba a un centro comercial cuando comenzó a percibir el movimiento dentro de una tienda cercana a la entrada.
“Estaba con mi familia entrando pues a un centro comercial en una tienda de las cercanas como a la entrada y empecé a sentir que se empezó a mover todo”, contó Arcila a Telemedellín.
PUBLICIDAD
La mujer explicó que su hijo estaba en un local contiguo y que intentó advertir a quienes se encontraban allí. “Mi hijo que tiene 10 años estaba en una tienda al lado y empecé a decir está temblando, está temblando”, continuó.
De acuerdo con su relato, una de las personas que estaba en el comercio no creyó de inmediato que se tratara de un sismo. Arcila vinculó esa reacción con la poca frecuencia de temblores que, según dijo, se percibe en Panamá. “Obviamente como acá en Panamá poco tiembla, el de la tienda me dijo ‘no’, y yo le dije ‘sí’”, concluyó su relato al medio regional.
El sismo tuvo una magnitud de hasta 7,7 y dejó más de 80 réplicas
El terremoto ocurrió a las 12.56 del viernes 9 de octubre y tuvo su epicentro en La Pistalosa, un corregimiento de la provincia de Herrera, en el sur de Panamá. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) calculó una magnitud de 7,7, mientras que el Instituto de Geociencias de Panamá la estimó en 7,5.
PUBLICIDAD
La diferencia entre ambas mediciones no cambió la dimensión de la emergencia. El movimiento tuvo una profundidad aproximada de 10 kilómetros, una condición que contribuyó a que se sintiera con fuerza en gran parte del país.
En los primeros segundos, miles de personas salieron de edificios, comercios y viviendas. Algunas fachadas, balcones y paredes se desplomaron durante el temblor.
El Instituto de Geociencias de Panamá informó que se produjeron más de 80 réplicas a lo largo de la jornada. Reportes posteriores elevaron ese número a más de un centenar.
PUBLICIDAD
El temor a nuevos movimientos llevó a numerosas familias a pasar la noche fuera de sus hogares. Las autoridades mantuvieron vigilancia sobre las zonas afectadas y evaluaron las condiciones de las edificaciones.
El Gobierno panameño descartó la posibilidad de un tsunami. Esa era una de las preocupaciones centrales de residentes de las áreas costeras y de los turistas que estaban en el país.
PUBLICIDAD