La desaparición de Milagros Álvarez y otra mujer del barrio Galán, en el occidente de Bogotá, es ahora parte de la denuncia de más de 90 vecinos que aseguran haber entregado dinero a la administradora de un centro de estética.
Los afectados calculan que las pérdidas superarían los $500 millones. La denuncia sostiene que Álvarez obtuvo recursos mediante préstamos, cadenas y pagos anticipados por tratamientos que, según los vecinos, no recibieron.
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El caso también incluye una versión sobre la enfermedad terminal de una supuesta hermana, argumento que habría servido para pedir ayuda económica.
Hallazgo de una carta
El escrito está hecho a mano y en letra cursiva. Allí, quien firma como Yuly de Jesús Álvarez presenta un texto que define como un “contrato con Dios” y pide recursos para responder por obligaciones que atribuye a su familiar.
“Espíritu Infinito, Dios mío, quiero hacer este contrato directamente contigo porque sé que eres el creador de todo y para todos y que tu abundancia es infinita”, comienza la carta atribuida a Yuly de Jesús Álvarez, según el documento revelado por el diario El Tiempo.
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El documento no menciona un diagnóstico de cáncer ni otra enfermedad terminal. Ese silencio contrasta con la versión que, de acuerdo con algunos afectados, habría sido utilizada para explicar las solicitudes de dinero.
La firmante escribió: “Te pido un préstamo de 550 millones de pesos. Lo utilizaré para saldar las deudas de mi hermano y sus problemas. Para comprarle la moto a mi hijo y ayudar a mi otro hijo, en la universidad y hacer otros arreglos”.
La expresión “mi hermano” aparece en una carta que el medio presenta como escrita por quien sería hermana de Milagros Álvarez. El texto no aclara si se trató de un error de redacción ni identifica a la persona a la que alude esa frase.
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Hacia el cierre de la misiva, la mujer asumió un compromiso religioso y económico. “Me comprometo a regresarte este dinero multiplicado a cada persona que se acerque a mí mientras yo pueda ayudarle”, escribió Yuly de Jesús Álvarez ante la publicación.
La autora agregó: “Le ayudaré y será en tu nombre”. Para algunas de las lecturas recogidas por el medio, esa promesa podría sugerir que la salida del barrio no habría sido planeada desde el comienzo.
La hoja también incluye una anotación en tinta azul sobre un supuesto premio de MiLoto. El apartado es ilegible en gran parte, por lo que no fue posible determinar si la firmante pretendía obtener dinero mediante ese juego para saldar las obligaciones mencionadas.
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La carta no establece quién recibiría el supuesto préstamo ni contiene detalles sobre un mecanismo concreto para obtenerlo. Su aparición se convirtió en una pieza adicional dentro de las denuncias presentadas por los residentes del sector.
El local de estética habría sido desalojado antes de la salida
Los vecinos y una trabajadora del centro de estética relataron al diario que las mujeres habrían contado con ayuda de otros familiares para abandonar el barrio. También aseguraron que el lugar donde funcionaba el negocio fue desalojado.
Según esos testimonios, en ese mismo inmueble también vivía la mujer presentada como hermana de Milagros Álvarez. El cierre del establecimiento profundizó las sospechas de los clientes que esperaban recuperar su dinero o recibir los servicios que ya habían pagado.
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Los vecinos descubrieron la farsa cuando supieron que la hermana de una mujer señalada por pedir dinero no tenía cáncer terminal, como ella habría asegurado para conseguir ayuda económica.
Una de las afectadas relató a Blu Radio que la mujer lograba establecer vínculos con facilidad entre las personas que asistían a un centro de estética y quienes la conocían en el barrio.
De acuerdo con ese testimonio, la cercanía personal habría facilitado que los pedidos de dinero se repitieran. La mujer habría presentado la supuesta condición de salud de su familiar como el motivo para requerir apoyo económico.
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“Era una persona que se ganaba la confianza de uno con solo hablar y ya después fue que se tomó la confianza, fue por lo de la hermana”, dijo una de las víctimas a Blu Radio.
La afectada sostuvo que la relación previa con la mujer influyó en la decisión de varias personas de atender sus solicitudes. El relato no precisó cuántos vecinos entregaron dinero ni el monto que habría recibido.
Los residentes conocieron después una versión diferente sobre el estado de salud de la hermana. La revelación provocó desconcierto entre quienes habían creído que enfrentaba una enfermedad terminal.
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“Todos quedamos desconcertados cuando nos enteramos que la hermana no tenía cáncer terminal. Hasta ayer nos dimos cuenta que era una farsa de todos”, expresó otra de las afectadas ante la emisora.
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