El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, recibió en la noche del jueves 7 de octubre el Premio Liderazgo Valiente 2026 durante el evento de inauguración del Centro para el Liderazgo Valiente Miguel Uribe Turbay.
El mandatario aprovechó el acto para ratificar su compromiso de identificar a los autores intelectuales del crimen del senador y precandidato presidencial. El mandatario estuvo acompañado por su esposa, la primera dama Ana Lucía Pineda, reconocida durante la ceremonia por su respaldo en la gestión pública.
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El Centro, bautizado en honor al dirigente del Centro Democrático asesinado en 2025, se define como un espacio de formación que articula programas, metodologías e iniciativas para preparar nuevos liderazgos.
Durante el evento se proyectó un video en el que familiares de Uribe Turbay, entre ellos su madre adoptiva y su esposa, Delia y María Carolina Hoyos, destacaron la coherencia del mandatario y su disposición a “hablar claro diciendo la verdad”. También reconocieron el papel de la primera dama, a quien calificaron de sostén silencioso durante la campaña presidencial.
La escultura entregada a De la Espriella tiene un origen particular: fue creada por un joven artista mientras Uribe Turbay permanecía internado en la unidad de cuidados intensivos tras el atentado que sufrió en junio de 2025. Según se relató durante la ceremonia, el artista entregó la pieza sin pedir reconocimiento público, movido únicamente por la admiración que sentía hacia el entonces senador.
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Al recibir el galardón, De la Espriella dedicó la mayor parte de su discurso a reivindicar la trayectoria de Miguel Uribe Turbay, recordando que apoyó su aspiración a la Alcaldía de Bogotá y afirmando que, de haber podido, habría respaldado su candidatura presidencial.
El compromiso de esclarecer el crimen
“El asesinato de Miguel Uribe Turbay no puede quedar impune y no quedará impune en mi gobierno”, afirmó De la Espriella ante los asistentes. El mandatario señaló que la justicia colombiana ha logrado reconstruir una parte de la estructura que participó materialmente en el magnicidio, pero que persisten interrogantes sobre quién dio la orden de ejecutarlo.
El presidente aseguró que, desde el primer día de su gobierno, instruyó a la Policía Nacional y a los organismos de inteligencia para priorizar la investigación.
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“Es un asunto de importancia nacional resolver quién está detrás de la muerte de Miguel y lo vamos a hacer con la ayuda de Dios y el trabajo de nuestra inteligencia”, relató que les dijo a sus equipos tras su posesión, hace dos meses. Añadió que algunos de los señalados por participación material o por entrega de dinero para el crimen ya fueron abatidos por la fuerza pública, y que planea extender la cooperación con otros países y organismos internacionales para dar con los determinadores.
Uribe Turbay murió el 11 de agosto de 2025, a los 39 años, tras permanecer más de dos meses hospitalizado en la Fundación Santa Fe en Bogotá luego del atentado que sufrió mientras adelantaba su pre campaña presidencial. La Fiscalía no ha descartado que se trate de un crimen de Estado, hipótesis que De la Espriella respaldó durante su intervención al señalar que el entonces senador fue uno de los opositores más frontales del gobierno de Gustavo Petro.
En esa línea, el mandatario también utilizó el espacio para fijar una distinción sobre el ejercicio de la oposición política en su gobierno.
“La oposición tiene plena libertad de criticarme, cuestionar mis decisiones, enfrentar mis iniciativas y, por supuesto, aspirar legítimamente a reemplazarme al concluir mi mandato”, señaló, siempre que se actúe dentro del marco constitucional. Advirtió, sin embargo, que no permitirá que el terrorismo se disfrace de oposición ni que se recurra a la violencia bajo ese pretexto.
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De la Espriella anunció además que instruyó a su gobierno para que, cuando existan las condiciones, una plaza del país lleve el nombre de Uribe Turbay como homenaje permanente, reiterando su promesa de continuar la búsqueda de los responsables del crimen hasta establecer con nombres propios quién ordenó el ataque.
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