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Expertos advierten riesgos ambientales y sanitarios ante un eventual uso de glufosinato de amonio para erradicar los cultivos de cocaína

Dos profesionales consultados por Infobae Colombia señalaron que faltan ensayos de campo para establecer si el compuesto es eficaz contra la hoja de coca y advirtieron sobre posibles afectaciones en zonas rurales

Álvaro David Rodríguez alertó por el perfil tóxico del glufosinato de amonio - crédito Colprensa - Suministrada a Infobae Colombia

Ante la intención del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella de usar glufosinato de amonio contra los cultivos de coca, el Instituto Nacional de Salud de Colombia (INS) informó recientemente que todavía no ha emitido una evaluación sanitaria para el proyecto de erradicación aérea de cultivos con glufosinato. La entidad indicó que requiere datos técnicos y científicos antes de analizar posibles efectos sobre la población.

El documento señala que revisará la sustancia, su formulación, las condiciones previstas para aplicarla y los escenarios de exposición. Su intervención será “exclusivamente técnica”, mientras el Consejo Nacional de Estupefacientes definirá si implementa el piloto.

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De este modo, el INS afirmó que buscará un pronunciamiento “independiente”, respaldado por evidencia científica y coordinado con las entidades competentes del país involucradas.

Tras lo anterior, Infobae Colombia consultó a dos especialistas que alertaron sobre sus posibles efectos en comunidades rurales, fuentes hídricas, cultivos vecinos y fauna. También señalaron que no hay pruebas suficientes sobre su eficacia específica en zonas cocaleras.

El ingeniero ambiental Álvaro David Rodríguez Rodríguez, especialista en Evaluación Ambiental en Proyectos de Desarrollo y magíster en Educación Ambiental, explicó que se trata de una sustancia cuyo mecanismo difiere del glifosato, químico utilizado durante años en las estrategias de erradicación.

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Rodríguez indicó que el glufosinato tiene una acción de contacto. “Actúa donde cae”, afirmó. Si la pulverización llega a una hoja, el producto afecta ese tejido; si toca el tallo, su efecto se concentra en esa zona. El glifosato, en contraste, requiere desplazarse dentro de la planta hasta la raíz para producir su resultado.

El experto señaló que esa diferencia también incide en la rapidez. Según explicó, el glufosinato de amonio puede mostrar efectos entre dos y siete días después de la aplicación, mientras que el glifosato suele requerir entre una y dos semanas. “Actúa más rápido”, resumió.

El INS aún no avala el piloto de aspersión con glufosinato de amonio - crédito Instituto Nacional de Salud

Para Rodríguez, una de las alertas está relacionada con la clasificación toxicológica de la sustancia. El ambientalista sostuvo que el producto está prohibido en la Unión Europea y lo asoció con una categoría 1B dentro del Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos.

Esa categoría, según su explicación, se refiere a una alta probabilidad de daños sobre el desarrollo fetal, de acuerdo con estudios científicos. “Eso deja mucho que decir”, manifestó al referirse a la posibilidad de implementar un compuesto que, según indicó, no tiene autorización en ese bloque de países.

El ingeniero distinguió esos riesgos de los debates que han rodeado al glifosato, vinculado en diversas investigaciones con posibles efectos cancerígenos. A su juicio, la discusión sobre el glufosinato debe considerar las consecuencias sobre el aparato reproductor y los eventuales impactos durante la gestación.

La segunda profesional consultada, Nathalia Elizabeth Conde, ingeniera química de la Universidad de la Sabana, describió el glufosinato de amonio como un herbicida de amplio espectro que se aplica, sobre todo, en las hojas.

Su objetivo es la enzima glutamina sintetasa, involucrada en el metabolismo del nitrógeno de las plantas. Al bloquearla, aumenta la concentración de amonio en los tejidos, se altera la fotosíntesis y se producen daños celulares.

No hay estudios de campo suficientes sobre su eficacia contra la coca

La experta advirtió que no hay información experimental suficiente para afirmar que el producto pueda erradicar de forma completa los cultivos de coca en las condiciones ambientales y productivas de Colombia. Su desempeño depende de la especie vegetal, la dosis, la cobertura de la aplicación, la edad de las plantas y los factores climáticos.

“No sería pertinente afirmar que una aplicación de glufosinato erradicaría por completo la coca”, señaló. Para establecer su efectividad, añadió, se requerirían ensayos sobre las especies de Erythroxylum presentes en el país y evaluaciones bajo condiciones reales de campo.

La profesional también alertó que, por ser un herbicida no selectivo, el compuesto puede afectar cultivos legales cercanos si reciben una cantidad suficiente. Entre los mecanismos de exposición mencionó la deriva de las gotas durante la aspersión y la escorrentía provocada por la lluvia.

En cuanto a las comunidades campesinas, explicó que el riesgo varía según la concentración, la formulación, la vía de contacto y el tiempo de exposición. La inhalación de aerosoles, el contacto con la piel y los ojos, y la eventual llegada del compuesto a fuentes de agua de consumo humano son factores que deberían evaluarse antes de cualquier aplicación.

“Las intoxicaciones agudas por ingestión de formulaciones concentradas pueden producir alteraciones neurológicas, cardiovasculares y respiratorias, incluyendo convulsiones, pérdida de conciencia y depresión respiratoria”, aseguró Conde.

Ingeniero ambiental advierte riesgos del glufosinato ante una posible aspersión de coca en Colombia- crédito Fuerzas Militares

La aplicación aérea aumentaría el riesgo de deriva

La especialista indicó que el glufosinato puede desplazarse a través del suelo por escorrentía y lixiviación. Aunque su degradación ocurre principalmente por actividad microbiana, su comportamiento cambia cuando llega a aguas superficiales, debido a que es soluble y puede persistir durante un tiempo determinado.

“El riesgo ambiental depende de cuánto producto se aplica, dónde termina, las características del suelo y del agua y qué organismos están expuestos”, sostuvo.

La evaluación ambiental citada por la experta identifica riesgos potenciales para plantas no objetivo, organismos acuáticos, mamíferos, aves, reptiles y anfibios.

“La evaluación ecológica de la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) identificó riesgos potenciales para diferentes grupos de organismos. En particular, encontró posibles riesgos crónicos para mamíferos y riesgos para determinadas aves, reptiles y anfibios en algunos escenarios de exposición. También identificó riesgos para organismos acuáticos y para plantas no objetivo. Para animales domésticos, el riesgo dependerá principalmente de la posibilidad de acceder al producto concentrado”, señaló.

Sobre los métodos de aplicación, Conde sostuvo que la vía aérea podría ampliar el área expuesta por la deriva, pues las gotas se liberan desde mayor altura y quedan sujetas a variables como el viento, la temperatura y la humedad. La aplicación terrestre ofrece un mayor control espacial, aunque tampoco elimina el riesgo de desplazamiento hacia viviendas, cultivos o cuerpos de agua.

Como alternativas, la profesional mencionó la erradicación manual, los programas de sustitución voluntaria, el fortalecimiento de actividades legales y medidas de desarrollo rural. También planteó que cualquier decisión debe valorar de forma conjunta la eficacia, la exposición humana, el impacto ecológico y las condiciones de las comunidades rurales.

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