El acordeonero y compositor Náfer Santiago Durán Díaz, coronado como Rey Vallenato en 1976, murió a los 93 años tras sufrir afecciones cardíacas. Su fallecimiento enluta al vallenato y a la música tradicional de Colombia, género al que dedicó más de ocho décadas de trayectoria.
La noticia fue confirmada durante la mañana del 29 de septiembre por su hijo, el compositor Luis Durán Escorcia, quien comunicó el fallecimiento a través de sus redes sociales.
PUBLICIDAD
La partida de Durán representa la pérdida de una de las figuras vinculadas a la preservación del vallenato tradicional. Nacido en El Paso, Cesar, el músico dedicó más de ocho décadas a la interpretación del acordeón, la composición y la difusión de los ritmos que dieron forma a este género: paseo, merengue, son y puya.
Su carrera estuvo relacionada con una tradición familiar dentro de la música vallenata y con un repertorio que mantuvo la estructura narrativa e instrumental propia de los juglares. A través de sus interpretaciones y composiciones, Durán hizo parte de una generación que llevó historias de la región Caribe a parrandas, escenarios, grabaciones y festivales.
Uno de los momentos centrales de su trayectoria ocurrió en 1976, cuando recibió la corona del Festival de la Leyenda Vallenata, certamen que se realiza en Valledupar. En esa edición interpretó El estanquillo, Teresita, Déjala vení y Altos del Rosario, obras con las que se impuso en la competencia de acordeoneros.
PUBLICIDAD
El título lo ubicó entre los principales exponentes del género en su época. En 1983, siete años después de obtener la corona, el Festival de la Leyenda Vallenata lo declaró fuera de concurso, una distinción que reconoce a los artistas que ya alcanzaron el máximo galardón del certamen.
Ese mismo año de su triunfo, Náfer Durán grabó el álbum Herencia Vallenata, una producción relevante dentro de su discografía. El proyecto también quedó asociado al inicio de la carrera discográfica de Diomedes Díaz, quien participó en ese trabajo antes de consolidarse como una de las voces de mayor proyección dentro del vallenato.
Durán mantuvo una relación constante con el acordeón incluso después de recibir reconocimientos y acumular décadas de carrera. El instrumento fue el centro de su trabajo musical y de su visión sobre el oficio de los intérpretes tradicionales.
PUBLICIDAD
Además de su trabajo como acordeonero, dejó composiciones que hicieron parte de su repertorio. Entre ellas está Sin ti, canción que compuso durante una estancia en Mompox y que estuvo inspirada en la ausencia de su esposa, Rosibel Escorcia. La obra fue una de las piezas apreciadas por Consuelo Araujonoguera, fundadora del Festival de la Leyenda Vallenata.
La noticia de su muerte generó reacciones en el ámbito musical colombiano, donde era reconocido por su vínculo con las formas tradicionales del vallenato. Su recorrido reunió el trabajo de intérprete, compositor y transmisor de una práctica musical que se sostuvo durante décadas en la oralidad, la memoria y el acompañamiento del acordeón.
Su hijo Luis Durán Escorcia confirmó la noticia desde sus redes sociales con el mensaje: “NAFER DURÁN DÍAZ...el padre ejemplar,hoy nos dejas con el corazón melancolizado, pero con la satisfacción del deber cumplido...ADIOS PADRE DE MI ALMA!”, escribió el hijo del músico junto a una imagen.
PUBLICIDAD
Náfer Durán acompañó el debut discográfico de Diomedes Díaz
La carrera de Náfer Durán también quedó ligada al inicio discográfico de Diomedes Díaz. En 1976, el mismo año en que obtuvo la corona de Rey Vallenato, puso el acordeón en Herencia Vallenata, álbum considerado el primer trabajo discográfico del cantante de La Junta. La producción, editada por Codiscos, reunió canciones como El Chanchullito, Teresita, Muebles viejos y Pobre negro, y situó a Durán como el primer acordeonero que grabó junto a quien luego sería conocido como el Cacique de La Junta.
Su participación fue más allá del acompañamiento instrumental. Durán aportó experiencia, repertorio y tres composiciones propias a un álbum que presentó a Diomedes Díaz ante la industria musical. El vínculo entre ambos se produjo cuando el acordeonero ya tenía reconocimiento dentro del vallenato tradicional, una trayectoria que le permitió respaldar los primeros pasos del joven intérprete.
Su legado junto a su hermano Alejo Durán
Náfer Durán pertenecía, además, a una de las familias de mayor presencia en la historia del género. Era hermano de Alejo Durán, el primer Rey Vallenato, coronado en 1968. La relación entre ambos también tuvo una expresión musical: mientras Náfer interpretó Altos del Rosario para obtener la corona en 1976, la composición pertenecía a Alejo. Los dos músicos representaron una vertiente ligada al acordeón, la composición y los cuatro aires tradicionales del vallenato.
PUBLICIDAD
El reconocimiento de Náfer en el Festival de la Leyenda Vallenata llegó ocho años después del triunfo de su hermano. En 1983, fue declarado fuera de concurso, condición que reconoció su título de Rey Vallenato y su recorrido como intérprete. Su trayectoria incluyó además canciones de su autoría y una defensa constante de las formas tradicionales del género, antes de que el vallenato ampliara su alcance comercial en Colombia.
PUBLICIDAD