El terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, deja hasta ahora un balance nacional de 284 personas fallecidas, 3.977 heridas, 379 desaparecidas y 354 rescatadas.
La actualización fue entregada con corte al 13 de agosto de 2026, a las 10:30 de la noche, durante el balance del presidente Abelardo de la Espriella sobre la emergencia.
Las cifras muestran la magnitud de la tragedia: 15 departamentos y 426 municipios resultaron afectados por el movimiento telúrico. Además, el reporte oficial registra 45.523 familias damnificadas y 102.263 personas afectadas, lo que mantiene activa la respuesta del Gobierno, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y los organismos de socorro nacionales e internacionales.
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El director de la UNGRD, David Santiago Tamayo, aseguró que la prioridad sigue siendo la búsqueda de las personas reportadas como desaparecidas.
“Continuamos en labores de búsqueda y rescate en espacios confinados con apoyo de grupos internacionales. La consigna es no descansar hasta encontrar a todas las personas desaparecidas”, señaló.
379 desaparecidos y 354 rescatados
Tamayo explicó que los equipos de búsqueda y rescate siguen desplegados en los territorios afectados por el evento sísmico, especialmente en puntos con estructuras colapsadas y reportes de personas atrapadas. Según el funcionario, los grupos internacionales certificados que llegaron al país ya están distribuidos en las zonas de emergencia para apoyar a los organismos colombianos.
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El balance de población concentra la atención en cuatro cifras: 284 fallecidos, 3.977 heridos, 379 desaparecidos y 354 rescatados. Aunque el número de rescates refleja el trabajo de los equipos en terreno, la cifra de desaparecidos mantiene la presión sobre las autoridades, que buscan dar respuesta a las familias que aún esperan información.
“Lamentablemente, estamos llegando a un tiempo en que la probabilidad de encontrar sobrevivientes se va agotando”, reconoció Tamayo. Sin embargo, insistió en que la instrucción es continuar hasta encontrar a todas las personas reportadas, “ojalá vivas”, o recuperar sus cuerpos si permanecen dentro de los escombros.
La emergencia también dejó una afectación masiva en vivienda. El reporte oficial registra 71.763 viviendas averiadas, 12.597 viviendas destruidas y 121 edificios colapsados. Estas cifras anticipan una fase de reconstrucción amplia, que deberá incluir diagnósticos técnicos, albergues, subsidios de arriendo y soluciones habitacionales para miles de familias.
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Más de 2.200 colegios y 240 centros de salud afectados
El impacto sobre la infraestructura pública también es considerable. El sismo dejó 240 centros de salud afectados, una cifra sensible porque varias regiones necesitan atención médica para heridos, pacientes trasladados y comunidades damnificadas. También se reportan 2.205 centros educativos afectados, lo que compromete la continuidad académica de miles de niños, niñas y adolescentes.
A ese panorama se suman 1.208 centros comunitarios afectados, 210 vías con daños, 73 acueductos impactados, 44 puentes vehiculares, 13 puentes peatonales y cinco aeropuertos afectados. La dimensión de estos daños muestra que la emergencia no se limita a la atención de víctimas, sino que golpea servicios básicos, movilidad, educación, salud y abastecimiento de agua.
El reporte también incluye afectaciones a animales: 169 han sido rescatados y 247 aparecen como afectados. Este dato se suma a la atención humanitaria en zonas rurales y urbanas donde las familias damnificadas también perdieron animales de compañía o de trabajo.
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Con este balance, el Gobierno mantiene la búsqueda de desaparecidos como prioridad inmediata, mientras prepara una respuesta de reconstrucción para los 426 municipios afectados. Las cifras entregadas por la UNGRD dejan claro que el terremoto del 10 de agosto es una emergencia nacional de gran escala, con miles de familias damnificadas y una infraestructura profundamente golpeada.
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