La muerte de Diana Otero en Cisneros (Antioquia) el 5 de diciembre de 2022 fue investigada por la Fiscalía como un siniestro vial, pero el relato de sus padres y la reconstrucción presentada en el programa Más allá del silencio de Rafael Poveda describen heridas previas en el cuerpo, versiones incompatibles del conductor, la desaparición de más de $600 millones en efectivo y la apropiación posterior de bienes de la víctima por parte de su pareja.
La médica tenía 43 años, vivía en Medellín y trabajaba como auditora para la Policía Nacional y para Nueva EPS, según contó su padre, Jorge Enrique Otero. El dinero que tenía, dijeron sus familiares, era producto de sus ahorros y estaba destinado a comprarle un apartamento a su madre en Estados Unidos.
Por su parte, la madre de la víctima, Flor María Forero de Otero, relató que su hija le mostró parte del efectivo oculto en el techo del baño y entre libros del apartamento. También recordó una frase que hoy pesa como advertencia: “Mami, si llegan a saber de este dinero que yo tengo en la casa, me matan a mí”.
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La mujer se preocupó por la frase, pero creyó que su hija se refería a la seguridad, así que no la cuestionó.
Del mismo modo, los familiares revelaron que su hija y el militar tenían aproximadamente 16 años de relación, pero nunca se casaron ni tuvieron hijos. Incluso, el padre de la médica dijo que se veían de forma esporádica por el trabajo del uniformado.
La herida en el cuello y las versiones contradictorias del conductor abrieron la sospecha familiar
La principal duda sobre la hipótesis del accidente aparece en la escena. Según esa reconstrucción, el vehículo no impactó de frente a la tractomula, sino por el costado donde viajaba Otero como copiloto, y en el lugar no quedaron huellas de frenado ni señales de derrape.
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Ante lo ocurrido, el investigador privado Juan Carlos Bermúdez, expolicía judicial, indicó en el programa que entre el segundo peaje y el punto del choque había un trayecto de 24 minutos. Afirmó que el sargento primero del Ejército que conducía dijo haber sufrido un “microsueño”, una explicación que Bermúdez consideró incompatible con un lapso de conducción de esa duración.
La primera alarma, según el padre, surgió durante la necropsia, dijo que un asistente del médico le señaló errores en el documento inicial, entre ellos, le habló de una herida penetrante en el lado derecho del cuello. Ese comentario llevó a la familia a sospechar que Otero pudo haber muerto antes del impacto, la Fiscalía, de todos modos, determinó que el fallecimiento ocurrió en un accidente de tránsito.
Jorge Enrique Otero también aseguró que el conductor le dio tres explicaciones distintas sobre lo ocurrido. Primero, dijo que no recordaba nada después de pasar el peaje; luego, que esquivó a la tractomula cuando la vio de frente; después, que despertó en el hospital de San Roque.
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Bermúdez agregó que al revisar videos de los peajes, encontró que el conductor pagó por sí solo y se inclinó hacia la derecha para guardar el recibo o el cambio. Según el investigador, en esas imágenes no se observa a una segunda persona en el asiento del copiloto y la silla parece estar recostada, lo que impide ver a alguien más dentro del vehículo.
Por su parte, el conductor de la tractomula, identificado como Luis Garcés, declaró que vio venir el automóvil de frente en una curva y que ayudó a sacar al conductor. Esa versión, según el investigador, entra en conflicto con el relato del propio acompañante de Otero, que dijo haber sido auxiliado por un campesino o lugareño.
La publicación también recogió que un habitante de la zona, que vivía a unos 40 o 50 metros del punto del choque, aseguró que cuando llegó el conductor ya estaba fuera del vehículo. Bermúdez afirmó además que existen videos tomados en la escena en los que se lo ve manipulando su teléfono y el de la médica.
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El apartamento, el seguro y la pensión de la víctima quedaron en manos de su pareja
Parte de la controversia se concentra en el patrimonio de Otero, su padre dijo en el pódcast que, cuando intentó entrar al apartamento de su hija después de la muerte, le informaron que nadie podía acceder porque el lugar había quedado bajo control de su pareja.
Según su testimonio, el inmueble aparecía luego a nombre de ese hombre, pese a que también era copropiedad de una hermana de Otero que vive en Estados Unidos. Añadió que el vehículo de la médica también terminó con el nombre del involucrado.
Jorge Enrique Otero afirmó además que el seguro de vida por $80 millones, que estaba destinado a la hermana de la víctima y a la pareja, fue cobrado en su totalidad por ese hombre. También indicó que retiró el dinero disponible en cuentas bancarias y obtuvo en unos dos meses una pensión de sobreviviente de Colpensiones con base en declaraciones de dos testigos que la familia dijo no conocer.
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Flor María Forero de Otero aseguró que después del funeral visitaron al hombre en Bogotá y que él les pidió no buscar abogados. También recordó que nunca entregó el celular ni el computador personal de la médica, dos dispositivos que, según Bermúdez, podrían contener evidencia digital relevante. El investigador resumió esa conducta con una acusación directa en el programa: “Se apropió de la vida de Diana”.
A su juicio, los elementos reunidos por la familia permiten inferir que el caso debe investigarse como homicidio o feminicidio y no como accidente.
En la parte final de la entrevista en Más allá del silencio, Bermúdez sumó otro dato: un vigilante del edificio Los Colores, donde Otero vivía y de donde salió la madrugada del 5 de diciembre, fue asesinado dos meses después en la comuna siete de Medellín, hecho que es investigado.
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Ante los hechos, el padre de la médica pidió que el expediente sea trasladado a Bogotá o Medellín para que se investigue como una muerte violenta.