La exsenadora María Fernanda Cabal anunció en sus redes sociales que de manera oficial solicitó la escisión del partido Centro Democrático en el que fue congresista por 12 años y precandidata presidencial para las elecciones de 2026.
Según explicó, la razón detrás de su decisión fue la pérdida de los valores en los que se basó el expresidente de la República Álvaro Uribe Vélez para conformar el colectivo político.
“Tomé la decisión de solicitar formalmente la escisión del partido Centro Democrático. No hay partido que pueda sobrevivir cuando renuncia a las ideas que le dieron origen”, escribió en su cuenta de X.
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A la par, la exlegisladora compartió su columna de opinión publicada en Semana en la que ubicó el punto de quiebre en los diálogos de Medellín, donde se afirmó que el Centro Democrático no debía reconocerse como un partido de derecha. Para la dirigente, ese episodio cerró una discrepancia que definió como doctrinal y no personal.
“Durante las recientes deliberaciones en Medellín, en las que se afirmó que el Centro Democrático no debía reconocerse como un partido de derecha, comprendí que el debate había dejado de ser semántico para convertirse en una cuestión de identidad”, expuso Cabal.
La dirigente sostuvo que su escisión no respondió a una ruptura con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, a quien mantuvo como referente político, sino a una discusión sobre identidad partidaria. “No solicité la escisión por diferencias personales ni por falta de gratitud”, escribió, antes de afirmar que su reconocimiento hacia el exmandatario “permanece intacto”.
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Ese planteo quedó unido a una crítica más amplia sobre el rumbo del partido. “Un partido que deja de saber qué es, termina sin saber qué debe defender”, afirmó Cabal al explicar por qué resolvió pedir formalmente su separación.
Cabal fijó el conflicto en la identidad ideológica del partido
La columna presentó la salida como el desenlace de una incompatibilidad acumulada. María Fernanda Cabal sostuvo que durante años defendió dentro del partido la seguridad democrática, la libertad, la autoridad legítima, la propiedad privada, la iniciativa empresarial, la familia y el Estado de derecho, porque entendía que esos principios definían su identidad doctrinal.
Desde esa lectura, la escisión quedó planteada como una respuesta a una mutación interna y no como un movimiento táctico. “No fue una decisión improvisada ni motivada por diferencias personales. Es, en parte, la consecuencia de una divergencia doctrinal”, señaló.
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La exsenadora contrapuso subsidios con mercado, seguridad jurídica y propiedad privada
En su columna de opinión, Cabal usó su salida para exponer una definición programática de la derecha que busca representar. Sostuvo que esa corriente no implica desatender a los sectores vulnerables, sino construir instituciones estables, limitar el poder y garantizar libertades para que las personas no dependan del Estado colombiano como manera de supervivencia.
En ese argumento, vinculó política social con creación de riqueza y reducción de trabas al sector productivo. También introdujo una comparación económica puntual: “Es increíble que el ingreso per cápita de los colombianos sea hoy la mitad que el de Panamá”.
La exsenadora rechazó el modelo basado en subsidios permanentes y lo describió como una manera de dependencia política. En su texto, contrapuso esa lógica a otra orientada a educación, capacidades competitivas, empleo estable y autonomía económica.
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En el texto, Cabal recuperó uno de los ejes históricos del uribismo. Cabal afirmó que la seguridad democrática fue “una inmensa política social” porque, cuando el Estado recuperó el control territorial, “millones de colombianos volvieron a trabajar, a producir, a recorrer las carreteras y a vivir sin miedo”.
A partir de esa reivindicación, planteó que la derecha retrocedió no por fracaso de sus ideas, sino por haber renunciado a defenderlas en el terreno cultural. “Así comenzó a perderse la batalla cultural. No porque nuestras ideas hubieran fracasado, sino porque dejamos de explicarlas”, escribió.