La embajada de Rusia en Colombia se pronunció frente a una investigación periodística que revelaba las condiciones con las que el país europeo había captado exmilitares colombianos para la guerra con Ucrania.
En un comunicado a la opinión pública, la misión diplomática negó que hayan participado en la contratación de extranjeros para el servicio militar y afirmaron que el informe, en su visión, tiene como fin deslegitimar a esa nación.
“A pesar de que nosotros hemos dejado clarísimo que la Embajada no tiene ninguna relación con la contratación de extranjeros para la prestación de servicio militar en las Fuerzas Armadas de nuestro país, se afirma que Rusia, y esta Misión Diplomática en particular, habrían montado sus propios centros de reclutamiento en el territorio colombiano. Parece que la respuesta oficial de la Embajada no le importó mucho a la redacción: el guion antirruso ya estaba escrito, a pedido de alguien, de antemano”, señaló la embajada en el comunicado.
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Del mismo modo, señalaron que, previo al informe publicado por Noticias Caracol, ha insistido a los colombianos para que no acepten ofertas de redes de reclutamiento de origen dudoso.
“La Embajada vuelve a reiterar que no tiene ninguna conexión con los reclutadores mencionados en el reportaje, ni la más mínima idea de cómo financian su actividad. Es más, en numerosas ocasiones instamos a los colombianos a rechazar las propuestas de dudosas redes de reclutamiento, porque de ahí vienen los casos de engaño, cuando una persona, sin saberlo, va directamente a la primera línea de combate”, añadieron.
Finalmente, la embajada rusa en Colombia hizo un llamado para que se eviten nuevos casos de reclutamiento en ese país y, en sus palabras, opten por la defensa de su soberanía.
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“Esperamos que en Colombia se den las condiciones para que los exuniformados puedan emplear su experiencia militar en beneficio de la seguridad y bienestar de su propio país, en lugar de arriesgar la vida bajo banderas extrañas por promesas del oro y el moro”, concluyeron.
Modus operandi
De acuerdo con la investigación revelada por Noticias Caracol, miles de colombianos fueron atraídos hacia Rusia con promesas de trabajo, salarios altos y hasta ciudadanía, pero varios terminaron enviados al frente en Ucrania bajo una lógica de desgaste en la que las posibilidades de volver con vida son mínimas.
El reportaje sitúa estas incorporaciones dentro de una necesidad concreta del ejército ruso: reemplazar entre 30.000 y 40.000 efectivos entre muertos y heridos, según detalló Ilya Nuzov, director de la sección de Europa del Este y Asia Central de la Federación Internacional de Derechos Humanos.
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Incluso, la captación no se limita a exmilitares. Entre los casos relatados al noticiero aparece el de Kevin Caicedo, de 24 años, que llegó a Moscú sin experiencia militar y terminó en combate en menos de dos semanas.
Uno de los principales ganchos era económico. Jairo Orozco, que estuvo a punto de viajar con su hermano Óscar, contó al noticiero nacional que la oferta incluía un bono de USD 35.000, un salario mensual de USD 3.500 y la promesa de ciudadanía rusa para el combatiente y su familia después de seis meses de servicio.
Detrás de esa promesa operaba una estructura clandestina que utilizaba hoteles y apartamentos para esconder a los reclutas. Uno de esos puntos estaba en Fontibón (occidente de Bogotá), donde, de acuerdo con el testimonio de Jairo, llegaron a permanecer unas 60 personas en un apartamento de cinco pisos sin poder hacer ruido para no ser detectadas.
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Las pesquisas sobre esas redes apuntan a Jaguar Consultoría, que luego cambió su nombre a Compañía Los Osos, como una de las principales responsables del reclutamiento en Colombia.
El reportaje también menciona a Global Qowa Al Basheria S.A.S., una empresa constituida en Bogotá en 2012, en la que figurarían Omar Fernando García Batte y José Óscar García Batte, coroneles retirados del Ejército colombiano.
A la vez, el noticiero exhibió contratos con sellos del Ministerio de Defensa ruso, nombres de oficiales y documentos que asignaban cargos como tirador dentro de las fuerzas armadas.
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