La ciudadana venezolana Orlimar Pimentel Quevedo, de 26 años, fue asesinada a tiros la noche del lunes 3 de agosto de 2026 en el barrio Caribe Verde de Barranquilla (Atlántico), en un caso que tiene en alerta a sus seres queridos porque su vehículo y su celular desaparecieron tras el crimen.
El ataque ocurrió hacia las 8:30 p. m. en la calle 139 con carrera 18, en las afueras del conjunto residencial Elegant, según informó El Universal.
Testigos dijeron al medio que la mujer llegó en una motocicleta conducida por un hombre. Luego, descendió del vehículo, intercambió unas palabras con él y después comenzó una discusión. De acuerdo con esas versiones preliminares, el hombre sacó un arma de fuego. Orlimar corrió y pidió auxilio, pero el agresor la alcanzó y le disparó varias veces hasta dejarla sin vida en el lugar.
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La identificación de la joven fue confirmada en Medicina Legal. Posteriormente, los medios locales indicaron que la víctima era madre soltera de tres hijos, llevaba cinco años viviendo en Barranquilla y trabajaba en un almacén de artículos para cumpleaños infantiles en el centro de la ciudad.
Además de ese empleo, también se dedicaba a la decoración de fiestas infantiles. Vivía con sus tres hijos, sus padres y otros familiares en el sector La Isla del barrio Barlovento, cerca de la Vía 40.
La familia dice que no se explica qué pasó
La última frase que dijo la víctima antes de salir de casa fue breve.
Su padre, Orlando Pimentel, relató que esa noche salió sola en su moto eléctrica: “Ella salió en la moto eléctrica, sola salió. De la casa salió sola. Cuando la madre le preguntó que para dónde iba, ella le respondió: ‘Ya regreso, mami’. Eso fue lo que le dijo”.
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Lo que sucedió después tiene preocupados a sus seres queridos, pues nadie en su familia sabía qué hacía en Caribe Verde ni con quién se encontraría allí.
Cabe mencionar que, aunque la mujer salió de su vivienda en su propio vehículo, después apareció como pasajera en una motocicleta de mayor cilindraje. El conductor, según los testigos, era un hombre de baja estatura.
Para sus allegados, esa secuencia no encaja con lo que sabían de sus movimientos. Tras el ataque, tampoco aparecieron la moto eléctrica en la que había salido ni su teléfono celular.
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El agresor huyó tras dispararle varias veces
Las versiones conocidas hasta ahora indican que, después de dispararle, el agresor volvió a subirse a la motocicleta y escapó del conjunto residencial con rumbo desconocido. La víctima recibió impactos de bala en la cabeza y en los brazos, lesiones que le causaron la muerte en el sitio.
Su padre descartó que hubiera tenido amenazas o enemigos y aseguró que era una joven que trabajaba por sacar adelante a sus hijos: “Ella no tenía enemigos, trabajaba con eventos y piñatería. Aparentemente se los robaron, porque no aparecen ni la moto ni el celular”.
Ante la gravedad de lo ocurrido, las autoridades se encuentran adelantando las respectivas investigaciones, que incluyen las revisiones de las cámaras de seguridad en la zona de Caribe Verde para establecer la ruta del agresor, identificar al hombre que la acompañaba y determinar si el crimen fue un atraco o una cita que terminó en una emboscada.
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Orlando Pimentel resumió el reclamo de la familia en una sola exigencia a las autoridades: “Justicia. Justicia y que aparezca el que le hizo eso a mi hija. No pido más nada, solo eso”.
Por ahora, los expertos a cargo del caso no descartan ninguna línea de investigación y se habla de un presunto feminicidio, aunque esta versión será confirmada o descartada conforme avance el proceso.