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Exlíder de la Primera Línea acusó al Gobierno de Petro de ‘engañar’ a los jóvenes: “No se cumplió”

Cinco años después del estallido de 2021, la activista de Puerto Resistencia dijo que las ofertas hechas durante la campaña no se materializaron y que quienes se movilizaron en Cali terminaron sin oportunidades

La lideresa de Puerto Resistencia sostuvo que el Ejecutivo no cumplió casi nada de las promesas hechas a quienes participaron en las protestas en Cali - crédito Remux Creative Commons/Europa Press

Cinco años después del estallido social de 2021, Elizabeth Serna criticó al Gobierno de Petro y afirmó que los jóvenes de la Primera Línea que apostaron por el cambio fueron engañados, porque el Ejecutivo “no cumplió casi nada” de lo que, según su testimonio, se les prometió a quienes arriesgaron todo durante las protestas en Cali.

La lideresa social sostuvo además que la capacidad de movilización ya no es la misma que en 2021, aunque advirtió que un nuevo estallido sí podría ocurrir si la nueva presidencia “comienza a hacer las cosas mal”. A su juicio, “ya no es la misma cantidad, los ríos de gente que había antes no”.

Serna, conocida como “Nikita”, lleva más de dos décadas de trabajo social en el Distrito de Aguablanca, en el oriente de Cali, y fue una de las gestoras del acompañamiento a los jóvenes en Puerto Resistencia durante las protestas. Según su balance, tras haber apoyado activamente la campaña de Gustavo Petro, la experiencia con el gobierno “no fue positiva”.

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En ese balance, dijo que las promesas dirigidas a los jóvenes de la Primera Línea se quedaron en el papel. “No se cumplió, pues para mi concepto no se cumplió la mayoría de las cosas, para mí casi nada”, afirmó en declaraciones reveladas por Semana.

Elizabeth Serna criticó al Gobierno de Petro y afirmó que los jóvenes de la Primera Línea fueron engañados tras el estallido social ed 2021 - crédito @nikita_escarlata_22/Instagram

Uno de los cuestionamientos más duros de la lideresa apuntó al programa de ayudas para jóvenes que participaron en el estallido. Según relató, vio ese proceso como “un círculo cerrado”, porque, de acuerdo con su versión, no incluyó a todos y entre sus cercanos no quedó ninguno beneficiado.

“De los míos no quedó ninguno y muchos que yo conocí tampoco quedaron, en sí no supe a quién fue que ayudaron”, sostuvo. Esa percepción, dijo, alimentó su ruptura con el petrismo, al que antes respaldó de manera abierta.

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Serna remarcó que su apoyo político fue genuino y sin retribución económica. “A mí nunca me dieron ni un peso, pero lo dimos todo y ganó”, señaló, antes de resumir su distancia actual con esa orilla: “Fui petrista, no del pacto histórico, fui petrista. Ahora no, no soy de ningún partido”.

La lideresa también cuestionó la judicialización de jóvenes a los que describió como mediadores dentro de las protestas. Sobre dos de ellos, afirmó que fueron enviados a prisión pese a que, según su versión, eran “pelados estudiados” que actuaban para contener daños y mantener el control en las manifestaciones.

Para Serna, esos casos reflejan una contradicción entre el discurso político y el desenlace que enfrentaron algunos participantes del estallido. “Los catalogaron como delincuentes, los metieron presos”, dijo.

La ruptura de Serna con el Pacto Histórico se profundizó tras un episodio con Wilson Arias por un proyecto juvenil que buscaba respaldo de Gustavo Bolívar - crédito Mariano Vimos/Colprensa

Serna situó el quiebre en un episodio ocurrido en el aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, cuando se encontró con el senador Wilson Arias y le pidió ayuda para gestionar un espacio con el entonces senador Gustavo Bolívar en favor de un proyecto juvenil. Según su relato, buscaba respaldo para impulsar una iniciativa dirigida a los jóvenes.

“Le dije, mire, necesito que me ayude con Gustavo Bolívar, necesitamos hacer algo por los jóvenes”, contó. La respuesta que recibió, según su testimonio, fue: “No tengo nada que ver y yo en eso no me meto”.

Para la lideresa, esa reacción condensó el trato que recibió de la dirigencia del Pacto Histórico. Según planteó, resultaba incomprensible que no quisieran involucrarse en un asunto relacionado con quienes, en sus palabras, “dieron todo” para que ese gobierno llegara al poder.

Su conclusión sobre el resultado del estallido fue desigual. “Algunos salieron beneficiados, pero otras personas de verdad que merecían haber tenido cargos, oportunidades más grandes y todo, no, siento que no”, afirmó.

Tras alejarse del petrismo, Elizabeth Serna buscó apoyo en Álvaro Uribe para impulsar Jóvenes Semillas en Ruta en el Distrito de Aguablanca, además confirmó su respaldo a Abelardo de la Espriella y negó haber recibido dinero por orientar votos hacia esa campaña presidencial- crédito Colprensa

El giro político más fuerte de su relato fue su acercamiento al expresidente Álvaro Uribe, a quien decidió buscar después de no encontrar respaldo en el gobierno de izquierda para su proyecto social “Jóvenes Semillas en Ruta”. La iniciativa, según explicó, está enfocada en niños y jóvenes en riesgo por el “chacaleo” y el “güireo” en el Distrito de Aguablanca.

Serna relató que Uribe le propuso sentarse a hablar y que esa disposición la llevó a aceptar un encuentro pese a su antigua confrontación con él. “Yo tanto que le hice la guerra a ese señor, tanto que peleamos con ese señor, y si él quiere, pues nos sentamos a hablar con él”, recordó.

Según su versión, el expresidente le expresó que quería “aportar algo diferente” porque sentía que no podían seguir peleando. Ese acercamiento avanzó hasta una visita a la Calle 21, en el Jarillón de Aguablanca, donde, siempre según Serna, fue recibido por jóvenes de pandillas, exintegrantes de la Primera Línea y habitantes del sector “con toda la decencia del mundo”.

La lideresa aseguró que esa decisión le costó amenazas. “Comenzaron a decirme que merecía que me muriera, que me querían hacer de todo, palabras horribles”, relató.

Serna también confirmó que apoyó la candidatura del hoy presidente electo Abelardo de la Espriella y rechazó las versiones según las cuales recibió dinero por orientar votos hacia esa campaña. “No me ha pagado nada, no lo conozco personalmente (...) a mí nadie me pagó nada, yo fui de corazón”, afirmó.

Sobre la instalación de sedes alternas de gobierno en Cali, se mostró optimista y pidió no prejuzgar la decisión. La definió como “una oportunidad muy grande” para la ciudad y sostuvo que puede convertirla en un “foco principal a nivel mundial”.

Consultada sobre un eventual nuevo ciclo de protestas, insistió en que ese escenario depende de cómo actúe la nueva presidencia.

También expresó malestar por escándalos que han golpeado al Gobierno nacional, como el caso de Juliana Guerrero, y cuestionó las versiones oficiales sobre su formación académica. Su crítica final volvió al punto de partida: jóvenes con talento y capacidades que, según ella, terminaron sin los cargos ni las oportunidades que se les habían prometido.