Angélica Blandón llegó a la octava temporada de MasterChef Celebrity Colombia con una relación con la cocina que ella misma describe como buena, pero no constante.
Aun así, aceptó el reto por dos razones que no esconde: la experiencia y el trabajo. Blandón, quien comenzó su carrera actoral a los 11 años y acumula décadas de trayectoria en producciones como Las muñecas de la mafia, El cartel de los sapos y, más recientemente, la serie de Netflix La Mujer Prohibida o la película Lejos, Aquí, llegó al programa con la misma pragmatismo con el que ha construido su carrera. Y es que, lejos de romantizar la experiencia, la abordó como una oportunidad laboral.
Todo parecía ir bien hasta la emisión del 31 de julio, en el segundo reto de eliminación de la temporada, cuando se hizo evidente que su plan no sería suficiente. A Blandón le correspondió trabajar con salsa BBQ dulce y preparó una pierna pernil con arracacha que bautizó Mi imperfecto yo.
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Los chefs Nicolás de Zubiría, Jorge Rausch y Belén Alonso encontraron la proteína en el límite de cocción y la salsa demasiado líquida y sin sabor. La actriz, que además sufrió una quemadura en el brazo durante la prueba, se convirtió en la segunda eliminada de la temporada.
Meses después, con la distancia que da el tiempo, Blandón tiene más claridad sobre lo que pasó esa noche, sobre el miedo que sintió antes de entrar a un reality y sobre la sorpresa que se llevó al descubrir la mujer en la que se ha convertido. En entrevista con Infobae Colombia, también habló de lo que viene con nuevos proyectos actorales.
Infobae Colombia: ¿Cómo era tu relación con la cocina antes de MasterChef Celebrity?
Angélica Blandón: Buena, pero no muy constante, porque yo la verdad no cocino mucho en mi vida diaria, pero cocino. Tengo dos hijas y vivo sola desde que tengo 15 años y soy curiosa. Muchos de los libros que he leído en mi vida tienen escenas muy lindas de comida. Entonces, pues sí, me gusta, me parece lindo.
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¿Por qué aceptó el reto de sumarse a esta octava temporada?
Por dos razones: una, por la experiencia, porque pues yo sí creo que la vida es corta y hay que acumular conocimientos. Me parecen lindos los retos. Y luego también porque es un trabajo. Los actores nos la pasamos desempleados la mayor cantidad del tiempo y ahí yo sí soy cero romántica. Yo soy mamá, soy mamá soltera y para mí MasterChef también era un trabajo. Entonces, pues también por eso lo acepté.
¿Seguía mucho las temporadas anteriores?
Cero. Yo soy cero televidente, en general. Veo muchas películas, porque no me queda tiempo, la verdad. Trabajo, siempre he trabajado mucho, entonces no tengo como el espacio.
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Pero antes de entrar al programa, claro, me vi varias temporadas, vi quiénes habían sido las más polémicas, los mejores cocineros. De hecho, llamé a un par que les dije como: “Ay, no, tú eres demasiado bello en ese programa”. Yo le escribí a Ramiro Meneses, hablé con él. Él fue muy generoso con su conocimiento, porque hizo una participación hermosa en ese programa, la verdad. Si antes lo quería, después de verlo en MasterChef lo quise más.
Hablaba de exparticipantes, pero muchas veces lo que sucede con las celebridades es que contratan algún chef para que les dé clases. ¿Hizo lo mismo?
Claro, yo estuve en varios restaurantes y tuve varios amigos que fueron muy generosos con su experiencia y con sus restaurantes. Y tomé varias clases de panadería, de repostería. Los domingos tenía una chef con la que practicaba todos los domingos desde que decidí hacer el proyecto. Practicaba ocho horas. Un día me dio un calambre de estar ocho horas parada... Pero esa es la vida de los cocineros, imagínate tú.
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Cuando aceptó el reto de MasterChef, ¿Apostó por ser como especialista en algún tipo de plato en particular?
No, yo creo que quizás me faltó más estrategia, tal vez. Pero yo lo que quería cuando entré al programa era como buscar más comida latinoamericana, irme más hacia lo colombiano en algún momento. Por eso mis arracachas, por eso me gustaba como explorar un poco la comida andina, porque acá tenemos muy fuerte la comida caribeña, ¿no?. Se explora. Pero me parecía lindo explorar tubérculos, como cosas que están subvaloradas, como los nabos, yo qué sé.
Me parecía interesante como irme por esa onda de experimentación y lo experimenté varias veces fuera de la competencia. Me hubiese gustado llegar a mostrar un poco esos inventos que tenía en mi cabeza y en la práctica. Pero bueno, así es la vida, así es el juego.
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En el tiempo que estuvo en las grabaciones, ¿hubo algún participante o algún miembro del jurado con el que desarrollara cercanía o afinidad?
Angélica Blandón: Pues yo digo que tuve cercanía con, con Juli, porque con Julieta [Piñeres] compartíamos transporte, entonces conversábamos. Teníamos como unos minutos para conversar de cosas que no tenían que ver con el reality, sino de cómo nos estábamos sintiendo frente al reality, ¿no? Entonces sí creo que conocí de Juli una parte muy humana que yo no conocía. Yo sabía quién era, la había visto en eventos, pero no la conocía.
Reencontrarme con Sebas Vegas fue lindo porque Seba, Sebas pues es un amigo desde hace mucho tiempo, un colega y siempre me ha caído muy bien. Tiene una gran personalidad. También hablaba mucho con Iván. Con Iván tuvimos prácticas fuera de las grabaciones y también es un man muy noble. Yo creo que en general esta temporada de MasterChef tiene lindos seres humanos.
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Hace unos días, cuando se emitió el episodio de la eliminación, decía en redes sociales que no entendía qué pasó en esa última prueba. Habiendo pasado varios meses, ¿Sigue sin entenderlo? ¿Lo tiene más claro? ¿Cómo lo terminó procesando?
No, yo lo tengo más claro. Me confié con la salsa porque había tenido buenas experiencias en mis prácticas en casa con las salsas. También en las competencias que habíamos tenido, cuando tuve que hacer una salsa no me había ido tan mal, así que me confié con esta.
Luego, si pudiese devolver el tiempo, hipotéticamente porque los hubieran no existen, tal vez no hubiese escogido esa parte de esa proteína. Puede ser que el pollo sí lo hubiese escogido, pero no esa parte de la proteína. Me hubiera ido por una cosa que asada hubiese sido más fácil, ¿sabes? Como que no engolosinarme con el horno, con una cosa, con la otra. Me fui al garete. Tenía muchos frentes y debí haberme enfocado en la salsa cuando era un reto de salsas, pero ya tú sabes.
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Haciendo balance, ¿con qué se queda de MasterChef Celebrity, por encima de cualquier otra consideración?
Yo creo que con mi experiencia propia, ¿sabes? Yo tenía mucho miedo de entrar a un reality y yo creo que es el miedo que tenemos muchos actores, cuando entramos a una competencia de estas, y es porque de todas maneras los actores en medio de todo nos creemos misteriosos para el mundo, ¿no? Como que los personajes nos protegen, pero también nosotros somos algo por allá lejos. Eso hace que los personajes se hagan cercanos y no nosotros como actores.
Entonces, sí tenía un poquito de susto de enfrentarme, pues porque un reality de cocina no es solo la cocinada y no es solo el reality, es cómo haces estas cosas bajo presión y con cámaras en un tiempo determinado. Es un juego mental. Tenía susto de yo cómo me iba a comportar ante la angustia, ante el reto, ante el grito de uno o ante mi propia biología, también. Porque las mujeres tenemos unos ciclos y yo decía: ‘cuando yo me sienta vulnerable ya por solamente haberme despertado, ¿qué va a pasar?’
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Pero la verdad, mi mejor experiencia es que me quedé gratamente sorprendida de la mujer en que me he convertido y eso me hace sentir muy feliz también. Supe llevar una competencia y llevar una cosa en que te estás retando todo el tiempo.
Ojalá hubiera durado más, ¿no?
Sí, no, muy triste. Mira, yo me deprimí, estuve una semanita muy triste, pues porque también creo que hay que validar las emociones y yo estaba muy emocionada.
Yo creo que cuando uno acepta una competencia, uno quiere llegar lo más cerca posible a la final, si no es a la final, pero pues todas las variantes son posibles. Y yo creo que nadie, ni yo, ni los jurados, ni Claudia, ni nadie, pensaba que yo me iba a ir de segunda. Yo creo que no. Hoy me preguntaron si yo creía que los chefs tienen favoritos. Yo me consideraba una favorita, una superfavorita. Pero es que ante esa salsa, que era como un sortilegio, no había nada que hacer. Eso era como un viaje de burundanga. No había nada que hacer (risas).
Hablaba del miedo de no haber estado en un reality. Luego de MasterChef, ¿se le mediría a participar de otro en el futuro?
Yo estuve antes de MasterChef en un reality [Reto 4 Elementos, también de RCN], tampoco duré mucho. Era muy distinto porque era un reality de aventura. Y no, yo creo que ya una segunda vez no. No tengo la madera, no creo que genere tanto contenido y seguramente que para generar contenido me llevarán a mi límite. Entonces, no sé, no creo. Creo que no. Pero bueno, también insisto, soy mamá y esto es un trabajo, entonces falta ver.
Ha tenido un año ocupadísimo. Hubo película en el primer semestre, ahora hay serie en Netflix. ¿Cómo va a cerrar el año? ¿Qué más podemos esperar de Angélica Blandón en 2026?
Pues con mi dupla, con Alejandro [Aguilar] , que tenemos este movimiento cinematográfico que se llama Fast Movies, estamos en postproducción de una segunda película que se llama Uno a uno. Así que en eso estamos. Es complejo porque además cada uno tiene sus horarios, sus tiempos, pero ahí estamos metiéndole al cine, y casteando, ¿no? Lo que hacemos todos los actores. Así que si alguien por ahí necesita una actriz, en este momento puedo, puedo aplicar (risas).