Por primera vez en su historia, Bogotá reconoce oficialmente la violencia vicaria y pone en marcha una ruta integral para combatirla, gracias a la aprobación en el Concejo del proyecto presentado por el concejal Julián Triana en coautoría con el concejal Emel Rojas.
La capital del país se convierte así en una de las primeras ciudades de Colombia en adoptar una política pública que identifica, previene y atiende esta modalidad de violencia de género, en la que los agresores instrumentalizan a hijos e hijas para castigar o controlar emocionalmente a una mujer, vulnerando derechos fundamentales tanto de la madre como de los niños y niñas.
El acuerdo, resultado del trabajo conjunto con la Fundación Colombiana Contra la Violencia Vicaria y organizaciones de mujeres, da respuesta a una problemática históricamente invisibilizada. Según la organización, solo en 2024 se reportaron 3.672 posibles casos de violencia vicaria en Colombia, frente a 2.517 en 2023, aunque se estima que la cifra real es mucho mayor por el subregistro.
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En Bogotá, durante 2025 se notificaron 52.493 presuntas víctimas de violencia intrafamiliar y de género, de las cuales el 66,6% fueron mujeres. Ante este panorama, el Concejo de Bogotá decidió llenar el vacío institucional y dotar a la ciudad de herramientas para reconocer y erradicar esta forma de violencia.
Un cambio de paradigma: reconocer y nombrar la violencia vicaria
La violencia vicaria es una forma de violencia basada en género, ejercida principalmente contra mujeres a través de los hijos, hijas o personas cercanas, con el objetivo de infligir daño psicológico y controlar a la mujer. Suele aparecer en contextos de separación o conflicto de pareja, y hasta ahora carecía de reconocimiento legal y rutas de atención específicas.
“Durante demasiado tiempo esta violencia permaneció sin nombre y, por eso, muchas mujeres y muchos niños quedaron sin respuestas institucionales. Hoy Bogotá envía un mensaje contundente: los hijos e hijas no pueden seguir siendo utilizados como instrumentos de venganza contra sus madres. Este Acuerdo les dice a las víctimas que no están solas y les da a las instituciones herramientas para actuar”, afirmó el concejal Julián Triana tras la aprobación del proyecto.
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Así funcionará la ruta contra la violencia vicaria en Bogotá
El nuevo acuerdo establece una ruta integral y transversal para prevenir, sensibilizar, atender y erradicar la violencia vicaria en el Distrito Capital. Sus componentes clave son:
1. Prevención y sensibilización
Cada 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la administración distrital —liderada por la Secretaría de la Mujer y la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia— organizará campañas y actividades comunitarias para visibilizar la violencia vicaria y promover su rechazo. Se realizarán espacios de formación, difusión de información, encuentros con expertas y otras acciones para sensibilizar a la ciudadanía y reducir la ocurrencia de esta violencia.
2. Capacitación de funcionarios
Todos los funcionarios de las Comisarías de Familia y Casas de Justicia deberán recibir capacitación específica para identificar signos y situaciones de violencia vicaria, prevenir que se perpetre o agrave, y atender estos casos con enfoque de género y de derechos humanos. La formación priorizará siempre el interés superior de niñas, niños y adolescentes, y se ajusta a la Ley 2126 de 2021 sobre capacitación en violencias intrafamiliares y de género.
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3. Atención integral y protección
La Secretaría Distrital de la Mujer será responsable de la atención a casos de violencia vicaria a través de la Ruta Única de Atención a Mujeres Víctimas de Violencias (RUA). Cuando una víctima acuda por ayuda, será orientada a la RUA, donde recibirá atención psicológica, jurídica y social. El caso será documentado y canalizado de manera prioritaria, evitando demoras y trabas administrativas, y se realizará seguimiento para prevenir nuevas agresiones y garantizar medidas de protección eficaces.
4. Articulación y cumplimiento
El acuerdo entra en vigencia tras su publicación y todas las entidades involucradas deberán implementarlo de manera articulada. La respuesta institucional será integral, asegurando que la protección y atención de las víctimas tenga un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género en todas las etapas.
Un precedente para Colombia
La aprobación de la iniciativa no solo llena un vacío en la política pública de Bogotá, sino que convierte a la ciudad en un referente nacional en la lucha contra la violencia vicaria. El concejal Triana destacó que “el Concejo de Bogotá hace algo que el Congreso no ha hecho: empezar desde la norma la lucha contra la violencia vicaria. Es un legado fantástico que le estamos dejando a Bogotá”.
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