Luego de que el periodista colombiano Rafael Poveda afirmó en un comunicado el 31 de julio de 2026 que comparecerá ante la justicia tras ser señalado por presunto acoso y abuso sexual, y de reclamar que su caso sea examinado bajo las garantías procesales correspondientes, el colectivo Yo te creo colega (fundado por Catalina Botero, Paula Bolívar, Laura Palomino y Mónica Rodríguez, y que impulsaron el movimiento ‘Me too Colombia’) se pronunció de manera oficial luego de que se difundieron dos audios por parte de Poveda en redes sociales.
El contenido del material fue una llamada que sostuvo el presentador en los que se reveló qué hablaron él y Palomino, Rodríguez, además de la periodista Juanita Gómez, en la que él alegó sus razones por las que consideró que tuvieron que haber obtenido su versión de los hechos para confrontarlo al momento de la publicación de los dos casos que se divulgaron a través de medio digital Brava News.
Las dos mujeres presentaron denuncias contra el director de Testigo Directo y del pódcast Más Allá del Silencio, una de ellas ante la Fiscalía General de la Nación.
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En su declaración pública, Poveda comunicó que acudirá con asistencia jurídica para presentar su versión de los hechos. El periodista expresó: “Tengo derecho a ser escuchado, a presentar mi versión y a ejercer plenamente mi presunción de inocencia y derecho a la defensa”.
Debido a que Poveda reclamó a las tres periodistas, e incluso hasta les cuestionó su ejercicio periodístico, el colectivo señaló en su declaración oficial que “desde el lunes 27 de Julio, a las 6:14 am, a través de WhatsApp y correo electrónico, se le abrió al señor Rafael Poveda la posibilidad de ejercer su derecho a la réplica. (Ver pantallazos adjuntos)”.
Seguido a esto, se precisó en el comunicado que “durante la llamada telefónica que fue conocida públicamente, se le reiteró esa oportunidad y, a las 2:02 p. m. del mismo día (jueves 27 de julio), se le remitió un documento que resumía los testimonios de las dos mujeres que lo denuncian por presunto acoso y abuso sexual, junto con un cuestionario para conocer su versión de los hechos. Hasta el día de hoy, el señor Poveda no ha respondido dichas preguntas”.
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Sobre uno de los momentos más delicados de la llamada, en la que Poveda explicó que debía conocer los casos (una de las denunciantes lo hizo en público, y la otra lo hizo de manera anónima) antes para poder “recordar” y poder entregar su versión de los hechos, en el documento del colectivo se detalló que “la identidad de las denunciantes no fue revelada en cumplimiento de la legislación colombiana que protege a las víctimas de acoso sexual en entornos laborales”.
Como soporte jurídico, Yo te creo colega argumentó en su respuesta que “la Ley 2365 de 2008, la Ley 2528 de 2025, que incorpora el Convenio 190 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), y la Resolución 3461 de 2025 del Ministerio del Trabajo establecen la obligación de garantizar la confidencialidad de las víctimas y un tratamiento especial para este tipo de denuncias”.
También se recordó que la “Ley 1257 de 2008 establece como un derecho de las mujeres víctimas la no confrontación con su agresor en ningún escenario, sea judicial o periodístico”.
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En la parte final de la declaración oficial se pidió por parte del colectivo no perder “el foco de nuestra publicación, que versa sobre la dos denuncias de mujeres que han sido víctimas de violencia, que han acudido en su derecho constitucional a la denuncia pública y que esperan que se les garantice el derecho a la justicia, así como la no repetición de estos hechos hacia otras colegas”.
Para cerrar, y luego de la ola de comentarios en contra de las tres periodistas y de que decenas de usuarios en redes sociales salieron a apoyar a Poveda, el colectivo detalló que “frente a los señalamientos e intentos de deslegitimar nuestra labor, aclaramos que YO TE CREO COLEGA no busca protagonismo ni confrontación”.
“Somos un movimiento que acompaña y da voz a las víctimas de acoso sexual en los medios de comunicación, actuando con rigor, responsabilidad y respeto por las garantías de todas las partes”, concluyó el comunicado en el que se reiteró: “Seguimos a la espera de una respuesta formal”.
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Qué señalan las denuncias en contra de Rafael Poveda
La primera denuncia, realizada por una periodista cuya identidad permanece reservada, describe episodios de tocamientos sin consentimiento y presiones para encuentros fuera del ámbito laboral, mientras que la segunda fue presentada por la abogada y activista Sofía Vela Mejía, que relató un supuesto abuso a sus 29 años durante un encuentro posterior a un curso impartido por la productora de Poveda.
El comunicador expresó su respeto por quienes han decidido exponer sus testimonios y reconoció la importancia de atender las denuncias.
“No controvertiré públicamente los testimonios. Lo hago por respeto a las mujeres que han decidido hablar y porque cualquier respuesta de mi parte debe darse con rigor y responsabilidad ante la Fiscalía”, afirmó Poveda en su mensaje, reiterando su disposición a colaborar con las autoridades.
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La controversia se amplió cuando Poveda criticó los procedimientos periodísticos adoptados para la cobertura de su caso.
Los cuestionamientos de Rafael Poveda a Juanita Gómez, Laura Palomino y Mónica Rodríguez
Durante la charla con las tres periodistas, Poveda aseveró: “Cuando tú lo publicas vas a afectar mi nombre. Tienes todo el derecho de hacerlo, yo de la misma manera tengo todo el derecho de defender mi nombre”, según la grabación compartida por el presentador.
Las periodistas argumentaron que su deber era resguardar la confidencialidad de las denunciantes y que la réplica se ejercería en condiciones equivalentes a los testimonios, una vez difundido el material.
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Poveda cuestionó que “ninguna denuncia unilateral puede considerarse una noticia madura” y advirtió sobre el riesgo de convertir los medios en “ejecutores de juicios paralelos” si omiten la búsqueda activa de la versión del señalado antes de la publicación.
En su pronunciamiento, Poveda advirtió que la omisión deliberada de la versión del acusado puede derivar en demandas civiles y penales por difamación, calumnia e injuria, tanto para los medios como para los periodistas involucrados.
Al final, el comunicador agradeció la solidaridad de sus hijos, familiares y colegas, y anunció que actuará con prudencia mientras avanza el proceso judicial.