El dólar abrió el viernes 31 de julio en $3.125,50 y extendió su caída hasta niveles no vistos desde abril de 2019, en una jornada marcada por la decisión que tomará el Banco de la República sobre su tasa de interés, un dato que puede definir si la divisa perfora el umbral psicológico de los $3.100 o encuentra espacio para un rebote técnico.
La Tasa Representativa del Mercado quedó en $3.132,42, su punto más bajo desde el 15 de abril de 2019, después de retroceder $73,76 frente al registro anterior de $3.206,18. Esa variación equivale a una caída diaria de 2,3%, mientras que en la última semana la divisa acumula un descenso de 3,29%.
En la apertura de la rueda, el precio registró un mínimo de $3.125,50 y un máximo de $3.126,51. Ese arranque dejó tres transacciones por USD 3,2 millones.
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Aunque el precio ha subido a $3.137 durante las negociaciones del viernes 31 de julio la divisa sigue estando en mínimos históricos, en total se han negociado USD 101.250 millones.
El desplome del jueves 30 de julio ya había anticipado ese movimiento: en el mercado Set-FX se negociaron más de USD 1.906 millones en 2.633 operaciones, con un promedio de $3.132,29, un mínimo de $3.086 y una última transacción en $3.110,50. En los últimos 12 meses, el peso colombiano acumula una valorización de 29,8%, por encima de la registrada por el real brasileño y el peso mexicano.
Durante la presente semana (27 al 31 de julio), el dólar estadounidense experimentó un descenso del -2,95%, mientras que en términos interanuales su valor ha caído un -15,66%.
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En los últimos días, el tipo de cambio del dólar a peso colombiano ha mostrado una tendencia negativa, extendiendo su caída durante dos días consecutivos. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 14,33%, superando la volatilidad de referencia del 13,28%, lo que sugiere una mayor inestabilidad en el mercado cambiario.
La tasa local y la decisión de la Reserva Federal explican la presión sobre el dólar
La jornada tiene como eje la reunión de la Junta Directiva del Banco de la República, que define hoy el nivel de los tipos de interés en Colombia. La tasa está en 12%, el nivel más alto desde marzo de 2024.
La encuesta de expectativas del propio emisor apunta a un aumento de 50 puntos básicos, hasta 12,5%. El Grupo Cibest prevé un alza de 75 puntos básicos, hasta 12,75%.
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Cualquiera de esos escenarios ampliaría la brecha frente a la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos, que el 29 de julio mantuvo sus tasas entre 3,5% y 3,75% por quinta reunión consecutiva. Ese diferencial de rendimientos ha reforzado el atractivo del peso para capitales extranjeros.
Lorena Gutiérrez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura, explicó al medio que “ese diferencial de tasas convirtió al peso en uno de los destinos favoritos de los inversionistas extranjeros. A eso se suman una mayor oferta de divisas y la expectativa de disciplina fiscal del Gobierno que se posesiona el 7 de agosto”.
La académica añadió que la inflación anual de 6,14% en junio, según el Dane, sigue lejos de la meta de 3% y da sustento a una nueva subida de tasas. En paralelo, la junta de este viernes será la última con el ministro saliente Germán Ávila.
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Por su parte, Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, describió un escenario en el que el peso gana fuerza por factores externos e internos.
“El mercado cambiario colombiano inicia la sesión con una fuerte apreciación del peso, ubicando la cotización del USD/COP en un precio de apertura de $3.109 pesos, en un entorno donde la divisa estadounidense pone a prueba soportes clave tras la postura de la Reserva Federal y el aparente tono de debilidad del dólar global”, afirmó.
Mendoza sostuvo que el comportamiento inmediato del tipo de cambio dependerá de la cifra de desempleo del Dane y del tono de la autoridad monetaria. Si el Banco de la República mantiene una postura restrictiva frente a la inflación y el mercado laboral no arroja sorpresas negativas, estimó que el USD/COP podría consolidarse por debajo de la franja de $3.100 a $3.108.
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Qué puede pasar con el precio y cómo impacta en los hogares
Si el emisor sube su tasa, el mercado podría volver a probar los mínimos del jueves, cerca de $3.086, e incluso acercarse a la barrera de los $3.000; si decide hacer una pausa, podría abrirse espacio para un rebote técnico.
Lorena Gutiérrez resumió ese escenario con una advertencia sobre la volatilidad de corto plazo: “La tendencia de fondo favorece al peso, pero la volatilidad será alta durante la tarde”. La TRM que se certifique hoy regirá sábado, domingo y lunes.
Para los hogares, la decana recomendó aprovechar el dólar barato sin asumir apuestas especulativas. “Quien tenga un viaje, un estudio, una compra tecnológica o una deuda en dólares debería adquirir la divisa de manera fraccionada, en varias compras, porque nadie sabe dónde está el piso”, señaló a Infobae.
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También advirtió que la tasa oficial no es la misma que pagan los consumidores en ventanilla. Mientras la TRM está en $3.132,42, en las casas de cambio el billete se vende entre $3.200 y $3.400, según la ciudad y el establecimiento.
La experta planteó dos precauciones adicionales: no endeudarse en pesos para apostar a una recuperación del dólar y tener en cuenta que las remesas pierden valor en moneda local cuando la divisa cae. En esos casos, sugirió fraccionar los giros o acordar fechas con quienes envían el dinero, además de usar únicamente canales formales como bancos, plataformas vigiladas y casas de cambio autorizadas.
Así mismo, Felipe Mendoza añadió que ese impulso del peso convive con focos de cautela. Citó las alertas de la Contraloría sobre presuntas irregularidades constitucionales en la emisión de bonos de deuda, la discusión sobre la sostenibilidad de la deuda soberana y las incertidumbres sobre la matriz energética, factores que, a su juicio, pueden actuar como piso para eventuales tomas de ganancias intradía.
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El analista también mencionó la presión política para reactivar el fracking ante la caída de las reservas de gas natural y sostuvo que una solución en ese frente podría impulsar la inversión extranjera directa y aliviar a mediano plazo el déficit de la balanza petrolera y gasífera. Si esa respuesta se posterga, dijo, aumentaría la vulnerabilidad fiscal y la presión inflacionaria vía costos de los servicios públicos.