El llamado a solucionar la disputa entre aliados del presidente electo Abelardo de la Espriella y el núcleo del Centro Democrático cambió de tono este martes 28 de julio de 2026, cuando el asesor político Carlos Suárez pidió poner fin a la confrontación con Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia, tras semanas de choques en plena campaña presidencial.
En su mensaje, Suárez instó a dejar de lado las disputas personales y priorizar la reconstrucción nacional, una postura que, según explicó, ha mantenido independientemente de quién ocupe la Casa de Nariño. “La majestad presidencial no se toca”, advirtió, reafirmando su convicción de respeto institucional tanto hacia el presidente saliente como al mandatario electo.
Pero la disputa entre ambos protagonistas tiene raíces profundas que se remontan al proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y a los acuerdos de Santa Fe de Ralito. Entre 2003 y 2010, Suárez integró el equipo de defensa del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso durante ese proceso.
PUBLICIDAD
También representó a otros exjefes criminales, entre ellos Freddy Rendón Herrera, alias El Alemán. Su nombre quedó ligado a uno de los episodios más sensibles de esa etapa: la extradición de varios comandantes paramilitares ordenada por el gobierno de Uribe en mayo de 2008.
Como abogado de Mancuso, acompañó al excomandante hasta su envío a Estados Unidos. Los antiguos jefes de las AUC calificaron esa decisión como una “traición”, al considerar que buscaba impedir que siguieran revelando información sobre los nexos entre el paramilitarismo y sectores del poder político y económico.
La historia dio otro giro en 2009, cuando documentos conocidos después mostraron que Suárez actuó como intermediario para facilitar contactos entre exjefes paramilitares extraditados y la entonces senadora Piedad Córdoba. Entre ellos estaban Mancuso, alias Jorge 40, alias Macaco y Juan Carlos Sierra, alias El Tuso Sierra.
PUBLICIDAD
En ese mismo contexto, Suárez facilitó un encuentro en Estados Unidos entre Mancuso, Iván Cepeda y Danilo Rueda, de acuerdo con registros de prensa de la época. Esos contactos quedaron después como uno de los primeros eslabones de la cadena de testimonios que alimentó el expediente contra Uribe por soborno a testigos y fraude procesal.
Durante el juicio oral contra el expresidente, en marzo de 2025, Mancuso ratificó bajo juramento esa intermediación ante el tribunal. “Yo me puse en contacto con Piedad Córdoba a través de mi abogado Carlos Suárez”, señaló el exjefe paramilitar.
Este dato fue determinante para sectores del uribismo, que ven en Suárez no solo al estratega de la campaña presidencial de De la Espriella, sino al abogado que facilitó el flujo de información que derivó en causas judiciales contra el expresidente.
PUBLICIDAD
Tras su paso por el derecho penal, Suárez se volcó al ámbito de la comunicación política. Aparte de su labor como asesor de campañas, ha representado intereses de ejecutivos del sector energético y compartido sociedad con el actual vicecontralor Carlos Silgado Betancourt, situación que motivó denuncias por presuntos conflictos de interés, aunque no existen decisiones judiciales en su contra.
El salto de Suárez al marketing político se consolidó al diseñar la narrativa de “El Tigre”, la marca que catapultó a De la Espriella de la abogacía a la presidencia, cuya posesión se realizará en Cali el 7 de agosto. En 2014, fundó junto a Óscar Ritoré la firma Estrategia y Poder, consultora que ha asesorado a diversos líderes, entre ellos Álex Char, Dilian Francisca Toro y Alejandro Ordóñez.
La disputa pública entre Suárez y Uribe, aunque marcada por episodios recientes en redes sociales y campañas digitales, tiene su origen en una historia común con episodios de tensión y colaboración forzada. El llamado actual de Suárez busca cerrar un ciclo de confrontaciones y dar paso a una etapa en la que, según sus palabras, la “unidad de la Patria” se imponga sobre los intereses personales.
PUBLICIDAD