Los ganaderos de Colombia reclamaron al Gobierno nacional medidas urgentes para contener las pérdidas causadas por el intenso verano y las lluvias desbordadas, con especial impacto en Santander, Norte de Santander, Arauca, Casanare y Bolívar. La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), por medio de un comunicado, aseguró que el sector ya tiene propuestas concretas y pidió respuestas inmediatas.
La base de esas solicitudes es un informe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, que identificó siete departamentos con mayores pérdidas: Sucre y Caquetá completan la lista. Es más, el presidente ejecutivo del gremio, José Félix Lafaurie, reunió en su última columna las peticiones de los ganaderos de las zonas afectadas.
Los productores pidieron tres alivios principales:
- Reestructurar créditos con tasa preferencial o subsidiada. La fórmula incluye un año de gracia y un plazo de hasta cinco años.
- Devolución del IVA por la compra de insumos agropecuarios durante un periodo de 12 meses.
- Créditos con tasa diferencial, también con 12 meses de tiempo muerto, y un plazo extendido de hasta ocho años para recuperar praderas e infraestructura de producción.
La propuesta de Fedegán y sus críticas al Gobierno
Lafaurie también pidió al Gobierno de Gustavo Petro y al entrante de Abelardo de la Espriella retomar un mecanismo que, según el gremio, ya funcionó en el pasado. La propuesta plantea un convenio entre el Ministerio de Agricultura y Fedegán para la compra, el almacenamiento y la distribución subsidiada de silos y heno, principalmente.
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El dirigente gremial resumió la urgencia de esa salida con una frase que acompañó su planteamiento: “Los animales no comen discursos”. Y es que, “de hecho, la Junta Directiva de Fedegán ya se reunió con el ministro de Agricultura designado, Indalecio Dangond, y los dos desastres climáticos fueron, por supuesto, tema obligado”.
Lafaurie también cargó contra la respuesta oficial ante la emergencia. “¿Dónde está el Gobierno?, ¿acaso esperando con los brazos cruzados a que termine su tiempo?”, cuestionó.
Añadió que “fueron cuatro años de peroratas presidenciales por el mundo, con un autoproclamado liderazgo internacional por la vida y la salvación del planeta, pero de soluciones aquí, en su tierra, nada; de prevención y reacción contra desastres predecibles, nada, porque la platica para gestionar ese riesgo se refundió entre la corrupción”.
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Antecedentes de la emergencia invernal e intervención sanitaria
Fedegán sostuvo su propuesta en experiencias previas con el Ministerio de Agricultura frente a fenómenos como El Niño y La Niña. El antecedente más amplio que citó corresponde a la ola invernal registrada entre octubre de 2010 y abril de 2011. Dicho episodio:
- Afectó cerca de 1.086.000 hectáreas en 24 de los 32 departamentos del país.
- Dejó 161.000 bovinos muertos.
- Obligó a movilizar de emergencia a 2.069.000 bovinos sin cumplir requisitos sanitarios previos a su traslado.
Ante ese escenario, el Gobierno nacional destinó $15.583 millones por medio del Fondo Nacional de Calamidades. Esos recursos financiaron un proyecto ejecutado por medio del convenio entre el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y Fedegán.
Según el gremio, esa intervención buscó reducir los riesgos de propagación de enfermedades de control oficial. También permitió viabilizar la certificación de zonas libres, identificar y eliminar animales positivos a brucelosis y tuberculosis bovina con compensación a sus propietarios, y mantener la vacunación contra la fiebre aftosa para conservar el estatus sanitario del país.
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Cifras de los programas que Fedegán pone como modelo
El otro antecedente citado por el gremio se remonta al primer semestre de 2010, cuando el fenómeno de El Niño provocó una crisis alimentaria para el sector. Luego, durante 2011, ese esquema también se aplicó frente a la ola invernal asociada a La Niña. En ese periodo, el Ministerio de Agricultura, con recursos del Fondo Nacional de Calamidades de Colombia Humanitaria, y Fedegán desarrollaron un programa de alimentación bovina. El plan consistió en distribuir suplementos alimenticios a los ganaderos más afectados en las zonas de mayor impacto.
El programa permitió:
- Transportar y entregar en bodegas ganaderas, a precios subsidiados.
- 47.300 toneladas de suplementos.
- La medida benefició a cerca de 38.500 ganaderos del país.
La iniciativa siguió en 2013 y 2014 por la ola de sequía. En esa etapa:
- Se movilizaron y entregaron a precios subsidiados 19.869,74 toneladas de alimento, entre heno, silo de maíz, silo de caña, melaza, Mezclagán, torta de palmiste, semilla de algodón y sales mineralizadas.
- El alimento lo adquirieron 6.242 ganaderos, de los que el 59% eran pequeños productores, con menos de 100 cabezas de ganado.
- El programa llegó a 21 departamentos y benefició a 469.027 bovinos.
Fedegán también recordó el programa de semillas forrajeras iniciado en marzo de 2012 mediante convenio con el Ministerio de Agricultura. Ese esquema ofreció un alivio de 60% al pequeño ganadero con menos de 50 cabezas y de 25% a los productores con un hato mayor a 51 cabezas.
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Además de la venta de semillas, el programa incluyó una primera visita de asesoría para la preparación de suelos y una segunda para verificar la siembra, a cargo de ingenieros agrónomos especializados. Ese año dejó:
- 72.494 kilogramos de semillas vendidas.
- 1.097 ganaderos beneficiados.
- 1.307 primeras visitas.
- 219 segundas visitas.
Durante 2013 y 2014 hubo dos convenios simultáneos con el Ministerio de Agricultura. En esa fase se entregaron 63.253 kilogramos de semillas y se benefició a 903 ganaderos.
Los resultados, según el gremio, se extendieron por Antioquia, Arauca, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Caquetá, Cauca, Cesar, Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Norte de Santander, Risaralda, Santander, Sucre, Quindío, Nariño, Tolima y Valle del Cauca. Con ese antecedente, la Federación Colombiana de Ganaderos insistió en que la emergencia actual exige medidas materiales de atención rápida para proteger la producción y sostener los hatos en las zonas afectadas.
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