El sector de la vivienda llega al cambio de Gobierno con uno de sus peores balances recientes y con una tarea urgente para el equipo económico de Abelardo de la Espriella: recuperar la confianza. Así lo planteó el presidente de Camacol, Guillermo Herrera, quien aseguró que la actividad completa 36 meses consecutivos de caídas y que la reactivación exigirá señales claras en subsidios, tasas de interés y costos de producción.
“Este avión iba en picada, porque el piloto se puso a pelear con los tripulantes”, dijo Herrera, al referirse a la relación del gobierno saliente de Gustavo Petro con el sector constructor. El dirigente gremial afirmó que durante los últimos años la vivienda recibió ataques directos desde el Ejecutivo y recordó que al sector “se le tildó hasta de cartel de estafadores”.
De acuerdo con la información publicada por Revista Semana, Camacol ya inició reuniones con el ministro designado para la cartera de Vivienda del gobierno entrante. La expectativa del gremio es que se construya una hoja de ruta basada en propuestas que ya habían sido trabajadas entre Asocajas, Asobancaria y Camacol para recuperar compradores, dinamizar proyectos y volver a impulsar el empleo.
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Camacol pide confianza, subsidios y tasas más bajas
Herrera sostuvo que la primera tarea del nuevo ministro será recomponer la confianza entre el Estado, las constructoras, los bancos, las cajas de compensación y los hogares. Para el gremio, sin ese ambiente será difícil que los compradores vuelvan al mercado y que los desarrolladores se animen a lanzar nuevos proyectos.
Entre las propuestas que más expectativa generan en Camacol está la reducción de las tasas de interés hasta un nivel de 2 % real. También aparece la meta de alcanzar 1 millón de propietarios y la recuperación del programa de subsidios Mi Casa Ya, que pasaría a llamarse Casa Milagro en el nuevo Gobierno.
El gremio considera que los subsidios son determinantes para destrabar la demanda, especialmente en los hogares de ingresos medios y bajos. Sin apoyo estatal, muchas familias quedan por fuera del cierre financiero, incluso si ya tienen una intención clara de comprar vivienda.
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Herrera también pidió políticas de reactivación para aliviar los costos de producción. Uno de los puntos mencionados fue el impacto de los llamados aranceles inteligentes, que terminaron golpeando un insumo clave para la construcción de vivienda: el acero.
Ventas, iniciaciones y empleo siguen en rojo
El diagnóstico del sector muestra una recuperación difícil. Según cifras citadas por el equipo de investigaciones económicas de Bancolombia, durante el primer semestre las ventas de vivienda cayeron 9,9 % frente al mismo periodo de 2025.
El golpe fue mayor en el segmento de vivienda No VIS, con una contracción de 16,5 %, mientras que la vivienda de interés social cayó 6,6 %. El informe también señala que las ventas permanecen 12,1 % por debajo del primer semestre de 2019 y 40,7 % por debajo del máximo registrado en 2022.
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Para los analistas, recuperar una mayor escala comercial será clave para sostener la oferta futura. Si las ventas no repuntan, los constructores tendrán menos incentivos para iniciar nuevos proyectos, lo que puede reducir la disponibilidad de vivienda y afectar el empleo asociado al sector.
Herrera advirtió que las iniciaciones llegaron a su cifra más baja desde 2011, otro indicador que muestra la profundidad de la crisis. Además, señaló que el empleo ha sido uno de los frentes más golpeados: en 2026, la población cesante del sector llegó a 156.000 personas, con una tasa de desempleo del 13,1 %, la más alta de la economía.
El reto del gobierno de De la Espriella será evitar que la caída se prolongue y convertir la vivienda en un motor de reactivación. Para Camacol, eso dependerá de recuperar confianza, asegurar presupuesto público, ajustar subsidios, bajar tasas y reducir costos que hoy frenan la inversión.
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