Cuatro militares resultaron heridos en la base del Alto del Trigo, ubicada en el municipio de Guaduas, Cundinamarca, luego de que un soldado presuntamente abriera fuego y lanzara ocho granadas contra sus propios compañeros.
El incidente, que ocurrió entre los municipios de Guaduas y Villeta, generó una rápida reacción de las autoridades militares.
El Comando de la Décima Tercera Brigada del Ejército Nacional relató: “Resultaron heridos un suboficial y tres soldados del Batallón de Infantería N.º 38 Miguel Antonio Caro”.
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Según el comunicado oficial, los hechos aún son materia de investigación y la información disponible es preliminar.
De acuerdo con el reporte inicial, el ataque se habría producido cuando uno de los soldados accionó su arma de dotación, un fusil Galil, y disparó contra sus compañeros. El saldo inmediato incluyó múltiples lesiones y conmoción dentro de la unidad militar.
El soldado señalado como responsable fue capturado de inmediato y se encuentra bajo proceso de judicialización. El Ejército Nacional informó que “se dio aviso a las autoridades competentes, quienes adelantan los actos urgentes y continuarán con el proceso de investigación, a fin de esclarecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos”.
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Los heridos fueron trasladados primero al centro hospitalario de Villeta y posteriormente, algunos al Hospital Militar Central, donde permanecen bajo atención de especialistas. Las autoridades militares manifestaron: “Este Comando expresa su solidaridad con las familias de nuestros uniformados, en espera de su pronta recuperación”.
El hecho ha provocado preocupación dentro de la institución, especialmente por el uso de armamento reglamentario en un ataque interno. El Ejército Nacional destacó que la investigación busca esclarecer todos los detalles y determinar las causas que llevaron al soldado a tomar tal decisión.
Soldado apareció muerto dentro de un batallón en Cauca: él mismo habría accionado su arma de dotación
La Fiscalía General de la Nación investiga la muerte del soldado Carlos Fernando Mancilla Becerra, hallado sin vida dentro del Batallón de Instrucción, Entrenamiento y Reentrenamiento N.° 29, en El Estrecho, corregimiento del municipio de Patía, Cauca.
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Según reportes oficiales, el cuerpo fue encontrado en la madrugada del 26 de mayo de 2026 en una garita mientras el uniformado cumplía funciones de centinela.
La inspección judicial estuvo a cargo de funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), quienes acudieron tras la notificación de la Policía hacia las 2:00 a. m. en El Bordo.
El reporte preliminar determinó que el cadáver presentaba heridas en la región occipital y facial, además de una laceración en el lado derecho de la nariz, según publicaron El País y Periodico Virtual.
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La principal hipótesis que manejan los investigadores apunta a la posibilidad de que el soldado haya muerto por un disparo de su arma de dotación durante el turno de vigilancia. No obstante, las autoridades enfatizaron que “esa hipótesis todavía no ha sido confirmada oficialmente”, de acuerdo con los medios citados.
Las autoridades judiciales continúan con la recolección de pruebas y testimonios para esclarecer los hechos. Por el momento, no existe un pronunciamiento adicional por parte de los mandos militares, más allá de la información preliminar divulgada por la Fiscalía y los organismos judiciales.
Los hechos bajo investigación reflejan la compleja situación de seguridad en el sur del Cauca, donde los enfrentamientos y operaciones contra grupos armados han sido frecuentes en los últimos meses. La Fiscalía reafirmó que el proceso judicial sigue su curso y que se mantendrá la reserva hasta contar con resultados concluyentes.
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La muerte de Mancilla Becerra permanece bajo análisis judicial mientras la fuerza pública sostiene operativos en la región. La incertidumbre sobre las circunstancias concretas obliga a esperar los avances que arroje la investigación en marcha.