Como parte de sus propuestas para, según él, desescalar el enfrentamiento verbal entre el presidente saliente, Gustavo Petro, y el mandatario electo, Abelardo de la Espriella, el ex jefe de Estado Ernesto Samper planteó en la jornada del miércoles 1 de julio lo que a su juicio sería la manera más sensata de poner fin a esta confrontación y con ello, darle un mensaje de tranquilidad al país con miras al entrante Gobierno.
En efecto, Samper, a través de su perfil de X, planteó una salida política a la disputa política entre ambos líderes y plasmó la intención de que se efectúe una reunión entre ambos para, según él, desactivar los rifirrafes que han marcado la previa de lo que será el proceso de transición. Su propuesta es simple: una foto entre el presidente entrante y saliente bajaría la tensión entre sus seguidores y “desarmaría sus espíritus”.
“La inconveniente polarización que vive el país podría empezar a superarse si el presidente electo Abelardo de la Espriella, como ha sucedido a lo largo de muchos cambios de Gobierno, le hace una visita al presidente Gustavo Petro. En mi caso, la visita de empalme no fue solo de cortesía porque hablé en privado con el presidente (César) Gaviria temas que estaban afectando la seguridad nacional”, recordó Samper.
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Samper propuso encuentro entre De la Espriella y Petro, pese a que el presidente electo lo había descartado
La idea del expresidente contrasta con el anuncio hecho por De la Espriella, que había adelantado que no irá personalmente a la Casa de Nariño antes de asumir y que delegará el trabajo técnico en su vicepresidente, José Manuel Restrepo, mientras impulsa “empalmes territoriales” en los departamentos. Con ello buscaría marcar distancia del actual mandato y sus escándalos, al que le restan, según calendario, 37 días para el final.
A su vez, en un mensaje previo, el martes 30 de junio, el exmandatario había sostenido que la transición no debería quedar atrapada entre advertencias de retaliación ni llamados a la presión callejera. “Yo creo que estos no son tiempos para hablar de empalmes vengativos o para hablar de desobediencias civiles, así sean ellas pacíficas, sino para encontrar a través de un gran acuerdo nacional todo lo que nos puede unir”, afirmó.
De esta forma, el exmandatario habló en medio de una semana en la que el proceso de empalme incluyó peticiones de auditorías forenses, denuncias de supuesta corrupción y, del lado oficialista, acusaciones de querer deslegitimar el alcance social del gobierno que termina. En ese escenario, Samper buscaría incentivar un encuentro que vaya acorde con la institucionalidad y la dignidad que representa ser el nuevo mandatario.
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En ese orden de ideas, el exmandatario profundizó en su concepto y apostó por la consolidación de un gran acuerdo nacional orientado a resolver las necesidades de los colombianos y a reconstruir la convivencia democrática. En su argumentación, Samper, presidente entre 1994 y 1998, indicó que la transición no debería convertirse en una disputa para ajustar cuentas, sino en una instancia para encontrar unión.
La tensión entre las partes empezó a acrecentarse desde la instalación de las mesas de empalme por el Gobierno entrante. De la Espriella, a través de su vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, exigió que el proceso fuera “auditado y público” con el fin de destapar presuntos hechos de corrupción en la administración saliente; acusación que de entrada no cayó bien en el gabinete de Petro y en el presidente.
Y es que frente a estos señalamientos el mandatario actual, que se encuentra en suelo italiano, respondió desde sus redes sociales y rechazó el tono de la contraparte. “Llevar el empalme a presuntos casos de corrupción, como dice Restrepo, no busca en realidad delitos, que pueden hacerlo cuando quieran, sino a desconocer los grandes avances sociales del gobierno que el siguiente gobierno no piensa proseguir“, dijo.
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