El dólar estadounidense cerró la jornada del 22 de junio de 2026 en Colombia en un promedio de $3.406,24, lo que representó una caída de $53,29 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que se ubicó en $3.459,53. Según informó la plataforma Set-FX, durante el día se negociaron más de USD1.035 millones en 1.230 transacciones, con un precio de apertura de $3.390,00, un mínimo de $3.385,00 y un máximo de $3.436,90.
En la última semana, el dólar estadounidense experimentó un descenso del -0,17%, mientras que en comparación con el año anterior, su valor se ha reducido en un -12,64%. Mientras que, en los últimos días, el tipo de cambio del dólar estadounidense a peso colombiano mostró una tendencia negativa, lo que marcó una caída.
Por su parte, la volatilidad actual se sitúa en 11,45%, un nivel inferior a la volatilidad de referencia del 13,28%, lo que sugiere una mayor estabilidad en el mercado cambiario en el corto plazo.
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Según Bancolombia, el movimiento se dio luego de que, en el frente internacional, según el Departamento de Energía de EE.UU., las existencias de la Reserva Estratégica de Petróleo cayeron a 331,2 millones de barriles la semana del 15 al 19 de junio, nivel que corresponde al más bajo desde junio de 1983. El comportamiento refleja la continua reducción de la oferta, asociada al conflicto en Medio Oriente.
Elecciones presidenciales en Colombia
A nivel local, los mercados reaccionaron a los resultados del preconteo de la segunda vuelta electoral presidencial. En este escenario, Abelardo De la Espriella se posicionó como ganador con el 49,66% de los votos, frente al 48,70% obtenido por el candidato Iván Cepeda. Ante esto, el dólar en Colombia rompió niveles no observados desde los meses previos a la crisis derivada de la pandemia en 2020.
Sobre lo que pasa con el dólar, el estratega de Divisas y Derivados de Corficolombiana, Mauricio Acevedo, destacó que el preconteo otorgó la victoria al candidato con menos del 1% de diferencia, cifra que, a su juicio, no se modificaría con los escrutinios finales: “Matemáticamente, basados en escrutinios previos, nos pueden dar indicios claros de que no cambiará el resultado”.
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Advirtió que el nuevo presidente enfrenta “muchos retos económicos” y señaló que en las finanzas públicas “se raspó la olla” y se requieren acciones estructurales para encaminar la economía del país. Resaltó que el gobierno entrante “es pro mercado, que tiene claro lo que debe hacer para comenzar a encaminar la recuperación de la economía colombiana”.
Sobre el comportamiento de los mercados ante el anuncio de los resultados, Acevedo prevé una valorización de las acciones, en especial, las relacionadas con el sector energético. Mencionó el caso de Ecopetrol, que fue “la primera empresa del país y en estos cuatro años sus ingresos disminuyeron 12 veces”. Anticipó que el dólar, tradicionalmente el activo más sensible, mantendrá su tendencia bajista.
“La tendencia estructural bajista continuará, tal como lo ha venido haciendo desde finales de 2024. Esto no significa que hoy puntualmente se desplome”, puntualizó.
Citó un dicho habitual en los mercados: “Compren el rumor y vendan la noticia”, y advirtió que, tras la primera vuelta electoral y el triunfo de De la Epriella, se observaron entradas fuertes de flujos hacia Colombia. “Si se toman utilidades, podría haber un rebote. Lo único que les digo es que mantengamos la cautela en las operaciones, pero tengamos claro que la tendencia bajista estructural continúa, tal como ha continuado su tendencia en las monedas de la región”, enfatizó.
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Por su parte, la decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura (sede Bogotá), Lorena Gutiérrez, el mercado premió expectativas, no resultados definitivos. “El peso recibió una señal de menor riesgo político, pero esa confianza todavía tiene que pasar por tres filtros: escrutinio, gabinete económico y hoja fiscal”, explicó.
Escenarios para el bolsillo
Para la semana del 22 y al 28 de junio, Gutiérrez proyecta un dólar entre $3.300 y $3.450. El piso aparecería si el escrutinio confirma el preconteo sin controversias mayores; el techo, si crecen las reclamaciones o si el mercado percibe improvisación en los primeros mensajes económicos.
Para el cierre de junio, el escenario base ubica la divisa entre $3.350 y $3.420. En ese rango, viajeros, estudiantes, importadores y deudores en dólares pueden aprovechar compras parciales, no totales. La recomendación es fraccionar los pagos: adquirir una parte ahora y dejar otra para después del escrutinio y de los primeros anuncios del equipo económico.
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“El error sería creer que el dólar barato es permanente. Para una familia que viaja o paga estudios afuera, este es un buen momento para cubrir una parte del gasto, no para apostar todo a una sola tasa” detalló Gutiérrez. Para el resto de 2026, el rango se amplía. Si el nuevo gobierno entrega señales creíbles de ajuste fiscal, respeto a los contratos y estabilidad regulatoria, la divisa podría moverse entre $3.300 y $3.500. Si el déficit, la relación con el Congreso o la Reserva Federal (FED) presionan, puede volver hacia $3.550–$3.700.
El factor externo pesa. El 17 de junio, la FED sostuvo su tasa en el rango de 3,50%–3,75% por cuarta reunión seguida, pero su nueva proyección retiró el recorte que antes contemplaba para este año y dejó sobre la mesa una posible alza, que algunos operadores ya anticipan para octubre. Tasas más altas en Estados Unidos suelen fortalecer al dólar global y restar atractivo a las monedas emergentes. A ello se suma el petróleo: si el Brent cede demasiado, ingresarán menos dólares por exportaciones.
“Para el bolsillo, la regla es sencilla: quien tenga gastos en dólares debe presupuestar por escenarios; quien reciba remesas o facture afuera debe prepararse para menos pesos por cada giro”, concluyó.
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