El abogado Miguel Ángel Del Río Malo difundió varias capturas de un grupo Telegram identificado como “Defensores de Valledupar”, en las que se observan mensajes con contenido violento, referencias a armas de fuego y expresiones de odio contra sectores políticos.
La denuncia se da en medio de la antesala de la jornada electoral del 21 de junio, en la que se enfrentarían en segunda vuelta Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda Castro, lo que ha generado preocupación y llamados a la verificación por parte de las autoridades.
Según la información difundida por Del Río, los mensajes corresponderían a una conversación entre varios usuarios que se identifican como simpatizantes de Abelardo de la Espriella, en la que inicialmente se registran intercambios informales, pero que posteriormente derivan en expresiones de tono cada vez más violento y confrontacional.
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En las capturas aparecen frases como “¿Paz? Yo me mato con el que sea”, “Con ganas de matar” y “Pero esos petristas hay que matarlos”, las cuales han sido señaladas como posibles incitaciones directas a la violencia.
En otro fragmento del chat, uno de los participantes afirma: “En la mesa conozco gente de peso que nos puede ayudar a movilizar armas”, mientras otros mensajes hacen referencia a la organización de supuestas acciones grupales, incluyendo patrullajes y desplazamientos coordinados.
Incluso se lee la propuesta de “dividirnos en dos grandes grupos y estar en constante comunicación”, lo que ha sido interpretado como una posible planificación de actividades fuera de lo legal.
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Las capturas también incluyen imágenes de armas de fuego enviadas dentro del grupo, acompañadas de mensajes como “Voy con esta”, lo que ha aumentado la gravedad de las denuncias.
En otra conversación se lee: “Yo no me les corrí a los rusos en Ucrania. Mucho menos a los delincuentes en Colombia”, frase que refuerza el tono confrontacional de algunos de los participantes.
El abogado Del Río calificó el contenido como una muestra de “una enfermedad del alma” y una lógica de eliminación del adversario político, por lo que pidió a las autoridades competentes adelantar una investigación inmediata para establecer la autenticidad del material, la identidad de los involucrados y si existe o no una amenaza real a la seguridad.
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Asimismo, el jurista hizo un llamado a la ciudadanía a denunciar cualquier tipo de irregularidad electoral, como compra de votos, presiones a electores u otras conductas indebidas, a través de canales de reporte habilitados por sectores del Pacto Histórico.
A solo horas de la segunda vuelta del 21 de junio, se ha configurado un clima político marcado por denuncias cruzadas de amenazas, hechos de violencia y advertencias sobre un posible estallido social.
El senador Paulino Riascos denunció haber recibido amenazas de muerte tras distanciarse del oficialismo y anunciar su respaldo a la candidatura de Abelardo de la Espriella. En declaraciones públicas, aseguró temer por su vida y vinculó las intimidaciones a su ruptura con el Pacto Histórico, además de señalar tensiones políticas con otros sectores del Congreso.
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Paralelamente, la campaña de De la Espriella reportó un ataque armado contra un vehículo en Viotá, Cundinamarca, en el que se transportaban testigos electorales, hecho que elevó las alertas de seguridad en el territorio.
A estos episodios se suman denuncias de otros actores políticos sobre amenazas y ataques a sedes de campaña, así como solicitudes de protección urgente a las autoridades. En este contexto, diferentes voces han advertido sobre la escalada del discurso político, que estaría contribuyendo a aumentar la tensión en el ambiente electoral.
El debate también se ha trasladado al plano público con advertencias sobre un posible estallido social. El exsenador Gustavo Bolívar advirtió que un eventual gobierno de De la Espriella podría derivar en confrontaciones, mientras sectores cercanos al uribismo han mencionado riesgos de disturbios tras los comicios. Desde la oposición y el oficialismo se han cruzado señalamientos sobre responsabilidades en la posible radicalización del discurso.
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En conjunto, las denuncias de amenazas, los hechos violentos reportados y las advertencias de líderes políticos configuran un escenario de alta tensión en la recta final electoral.