Colombia logró una reducción histórica de la pobreza monetaria y extrema durante 2025. Las cifras muestran avances en los principales indicadores sociales, con descensos relevantes tanto en porcentajes como en número de personas afectadas.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la incidencia de la pobreza monetaria bajó de 31,8% en 2024 a 28% en 2025, mientras que la pobreza extrema disminuyó de 11,7% a 9,6%. Los resultados se traducen en cerca de 1.791.000 personas menos en pobreza monetaria y 1.000.000 menos en pobreza extrema en comparación con el año previo.
El impacto del mercado laboral es evidente en la mejora general de los ingresos en los hogares. La caída de la pobreza fue posible en gran medida gracias al aumento de los ingresos laborales, que se consolidó como el factor central de movilidad económica para distintos niveles de ingreso.
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Un análisis de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), denominado “Ingresos, ocupación y pobreza monetaria”, sostiene que “la menor incidencia de la pobreza estuvo acompañada principalmente por un incremento en los ingresos laborales de los ciudadanos”. La influencia de los salarios en los grupos más vulnerables fue especialmente significativa en este proceso de avance social.
El análisis por quintiles (siendo el primero el de menores ingresos y el quinto el de mayores) confirma la relevancia del empleo en los hogares con menores recursos:
- Quintil 1: los ingresos laborales explicaron el 108,5% de la variación anual en los ingresos reales.
- Quintil 2: 97,1%.
- Quintil 3: 85,4%
- Quintil 4: 84,5%
- Quintil 5: 60%.
La tendencia evidencia que el efecto positivo del empleo es más marcado en las familias más desfavorecidas.
Reducción de la pobreza y desempeño laboral en las principales ciudades de Colombia
El comportamiento de la pobreza y la ocupación destaca diferencias territoriales.
- Santa Marta: la pobreza monetaria retrocedió 9,3 puntos porcentuales (pp) y la tasa de ocupación subió 1,2 pp.
- Valledupar: registró una baja de 7,3 pp en pobreza y un aumento de 2,4 pp en la tasa de ocupación.
En contraste, Quibdó vivió un incremento de 2,1 pp en la incidencia de la pobreza monetaria, acompañado de una disminución de 0,3 pp en el nivel de ocupación. Dicho panorama obedece tanto a factores estructurales del mercado laboral local como a condiciones de inseguridad alimentaria, que afecta al 56,8% del departamento, y a los recientes efectos del clima en la región.
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La situación de Quibdó revela hasta qué punto la escasez de oportunidades laborales puede dificultar la superación de los mínimos de bienestar social en las familias más expuestas.
“A partir de la información anterior, es posible argumentar el vínculo virtuoso entre el dinamismo del mercado laboral y la reducción de la pobreza”, anotó Anif. El avance social se sostiene principalmente en la creación y acceso a empleos formales y estables en las principales ciudades del país.
El desafío de la calidad en el empleo y la productividad
Aunque la estadística general es positiva, persisten retos asociados a la calidad de los nuevos empleos generados. Se advierte que gran parte de las nuevas ocupaciones creadas en 2026 se concentran en sectores de baja productividad y salarios limitados, lo que representa un riesgo para la sostenibilidad del proceso de reducción de pobreza.
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“Como hemos alertado en otras entregas, vemos con preocupación que muchas de las ocupaciones creadas en el 2026 se ubican en sectores de baja productividad y con menores salarios”, anotó el centro de pensamiento. Si este fenómeno persiste, el nuevo empleo no necesariamente garantizará movilidad social y mejores ingresos para quienes acaban de superar los límites de la pobreza.
Perspectivas y recomendaciones para el mercado laboral colombiano
Los próximos años exigirán mantener el impulso en la generación de empleo, pero con énfasis en aumentar la calidad y el valor agregado de los puestos de trabajo.
La política pública debe priorizar la estabilidad de los ingresos y la creación de oportunidades reales de desarrollo para todos los colombianos.
El futuro de la movilidad económica dependerá de la capacidad para ampliar el acceso a empleos mejor remunerados y fomentar el crecimiento de sectores productivos. Solo así podrá sostenerse el progreso alcanzado y evitar retrocesos en los indicadores de pobreza monetaria y bienestar social.
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