Una investigación publicada por Women’s Health Reports sobre el conocimiento sobre la ventana fértil en mujeres y hombres en Colombia hizo que la Universidad de La Sabana hiciera una investigación para entender el nivel de desinformación que existe sobre este tema en el país.
El informe inicial contó con una muestra de 1.456 participantes, de los cuales solo el 16,4% de la población en edad reproductiva conoce su ventana fértil. Uno de los datos que más generó preocupación es que las personas con menor nivel socioeconómico y en el grupo de edad entre los 18 y 24 años son los grupos sociales más desinformados.
El centro educativo recordó que entre 2023 y 2024 se han ejecutado programas que exponen un panorama preocupante sobre el conocimiento de la ventana fértil en Colombia.
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“A pesar de vivir en un mundo hiperconectado, seguimos teniendo grandes vacíos en temas tan básicos como la conciencia de la fertilidad”, afirmó Amanda Rodríguez López, autora del estudio y profesora de Ilfarus.
Las claves de la problemática
En el informe final se habla de cómo comprender la ventana fértil. El periodo del ciclo menstrual en el que una mujer tiene mayor probabilidad de concebir se ha convertido en un tema de interés para la salud pública y la educación sexual, y el estudio reveló que el conocimiento preciso sobre esta fase no solo facilita la planificación de un embarazo, sino que también contribuye a prevenir aquellos no planeados y favorece el autocuidado reproductivo a largo plazo.
Según la investigación, las personas con mayores ingresos, intención de tener hijos y conocimiento de métodos basados en el reconocimiento de la fertilidad presentan mejores niveles de comprensión sobre la ventana fértil. Además, quienes han recibido información especializada en métodos de planificación familiar natural tienen más probabilidades de identificar correctamente este periodo.
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Rodríguez López advirtió que, aunque muchas personas desean ser madres o padres, diversas circunstancias llevan a postergar ese rol, lo que hace fundamental el acceso a información confiable sobre la salud fértil desde la adolescencia.
Sobre la brecha de conocimiento de la ventana fértil, se menciona que tiene raíces en la estructura de los programas de educación sexual, especialmente en países como Colombia, donde la enseñanza está regulada por la Resolución 3353 de 1993.
Adriana Mari Espejo, coautora del estudio, indicó que estos programas suelen centrarse en la prevención de embarazos no deseados y en evitar infecciones de transmisión sexual, dejando de lado el cuidado integral de la salud reproductiva y el reconocimiento de la fertilidad. Además, la educación suele excluir a los hombres, bajo la premisa equivocada de que el conocimiento sobre fertilidad solo compete a las mujeres.
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El problema no se limita a Colombia. Según María Isabel Griffin, coinvestigadora, no existen diferencias significativas entre la población colombiana y la de países vecinos, como Ecuador, en cuanto al patrón de conocimiento sobre la ventana fértil. Ambas muestran niveles bajos de comprensión, lo que revela una carencia extendida en la región latinoamericana.
Al hablar de las consecuencias del desconocimiento, se menciona que trascienden la ocurrencia de embarazos no planeados. La falta de información limita la capacidad de las personas en edad fértil para tomar decisiones informadas sobre su salud reproductiva. Por esto, las autoras del estudio insisten en la necesidad de reducir la brecha educativa mediante la actualización de los programas escolares y universitarios, en especial en las carreras relacionadas con la salud, para que los profesionales puedan orientar correctamente a sus pacientes.
Las investigadoras destacan que fortalecer la educación sobre la ventana fértil puede mejorar indicadores de salud pública, como la reducción de embarazos no planificados y el cuidado integral de la salud femenina. Llaman a desarrollar políticas públicas que aborden los vacíos educativos sobre el ciclo menstrual y la fertilidad, y sostienen que el acceso a esta información debe ser un derecho y no un privilegio, pues constituye un elemento fundamental para la autonomía y la salud de la población.
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