La inminente celebración del Mundial de fútbol 2026 en Estados Unidos ha provocado una advertencia inusual de las autoridades migratorias: los influencers extranjeros que deseen cubrir el torneo y obtener ingresos por su contenido digital deberán cumplir requisitos migratorios más estrictos.
El motivo es claro: las autoridades han recordado que la visa de turista (B-2) no habilita para realizar actividades profesionales remuneradas dentro del país.
La medida, anunciada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza junto con el Departamento de Seguridad Nacional, pone el foco en un fenómeno que ha crecido exponencialmente gracias a plataformas como YouTube, TikTok, Instagram y Facebook.
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Se estima que el Mundial atraerá a cientos de creadores digitales internacionales, interesados en documentar y monetizar cada instante para audiencias que superan en ocasiones a los medios tradicionales.
Restricciones para influencers en la Copa del Mundo
Según la declaración oficial, quienes ingresen a Estados Unidos como turistas no podrán usar su estancia para producir contenido con fines comerciales. El comunicado especifica que “tener como único propósito de la visita la creación de contenido, generando así ganancias provenientes de Estados Unidos, se considera trabajo y requiere la visa correspondiente”. Esta advertencia apunta tanto a la monetización directa (publicidad, patrocinios) como a los ingresos derivados de colaboraciones con marcas.
En la práctica, la advertencia significa que los creadores de contenido que pretendan “trabajar” durante el Mundial, grabando videos, realizando transmisiones en vivo o documentando experiencias, deben gestionar una visa apropiada para actividades laborales. La alternativa más viable mencionada por las autoridades es la visa O-1, reservada para personas con habilidades extraordinarias en disciplinas como el arte, los negocios, el deporte o el entretenimiento.
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Estados Unidos ha decidido intensificar los controles en aeropuertos y pasos fronterizos ante la llegada masiva de visitantes al Mundial. La administración de Donald Trump ha justificado la medida como un mecanismo para proteger los empleos de los estadounidenses.
El argumento central es que muchos influencers extranjeros han utilizado históricamente la visa de turista para producir contenido rentable en territorio estadounidense, lo que equivale a realizar una actividad laboral sin el permiso correspondiente.
La visa de turista, identificada como B-2, permite ingresar al país por motivos de ocio, vacaciones, visitas familiares o tratamientos médicos, y prohíbe expresamente cualquier actividad laboral.
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¿Qué sucede si un influencer viola las normas migratorias?
La consecuencia inmediata para quienes ignoren la advertencia puede ser severa. Las autoridades pueden cancelar la visa, deportar a la persona y restringirle futuros ingresos al país. Las entidades migratorias han subrayado que el incumplimiento puede detectarse fácilmente: las propias publicaciones en redes sociales sirven como prueba de que hubo una actividad lucrativa durante la visita.
Impacto económico y digital del Mundial 2026
Se prevé que la asistencia al Mundial en Estados Unidos alcance los 5,2 millones de personas, con aproximadamente 1,2 millones de visitantes extranjeros. El gasto estimado de estos viajeros superará los USD 11.000 millones. Este flujo de personas y recursos convierte a la Copa del Mundo en un fenómeno digital y económico sin precedentes, lo que explica la atención de las autoridades a las actividades lucrativas de los creadores de contenido.
El torneo se disputará principalmente en territorio estadounidense, con 78 de los 104 partidos programados en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Miami, Dallas, Houston, Seattle, Atlanta y San Francisco.
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Incertidumbre sobre la aplicación práctica
Aunque la medida ha sido anunciada con énfasis, persisten dudas sobre su aplicación. No existe, por el momento, evidencia pública de campañas masivas de inadmisión o sanciones migratorias específicas contra influencers. La ambigüedad en los criterios para distinguir entre una actividad profesional y la simple documentación de experiencias personales en redes sociales genera interrogantes entre los creadores.