La lipólisis láser —también conocida como lipo láser o liposucción láser— utiliza energía láser para destruir células grasas y moldear el contorno corporal.
Según la Cleveland Clinic, este procedimiento puede hacerse de modo mínimamente invasivo o no invasivo y está dirigido a reducir grasa acumulada en zonas como el abdomen, espalda, brazos, muslos, caderas y glúteos.
En su modalidad invasiva, el láser es aplicado mediante una cánula sobre los depósitos de grasa y, posteriormente, se extrae el tejido adiposo.
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Uno de los objetivos principales es estimular la retracción de la piel para disminuir la flacidez resultante de la disminución de volumen.
No obstante, aunque se promociona como un método sencillo, especialistas alertan sobre los riesgos involucrados. Al requerir sedación y la manipulación de tejidos profundos, debe realizarse únicamente por cirujanos plásticos o profesionales debidamente capacitados en entornos clínicos con garantías de seguridad verificables.
La Cleveland Clinic enfatiza que una mala praxis puede derivar en quemaduras, irregularidades cutáneas, lesiones en tejidos e incluso emergencias médicas.
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Además, el procedimiento no está recomendado para personas con obesidad, piel flácida severa, enfermedades crónicas como diabetes, cardiopatías o afecciones hepáticas, así como en mujeres embarazadas o que planean concebir.
Desaparición de Yulitza Tolosa tras cirugía estética intensifica el escrutinio sobre clínicas en Bogotá
La desaparición de Yulitza Consuelo Tolosa, una estilista de 52 años que se sometió a una lipólisis láser en el sur de Bogotá, ha puesto bajo escrutinio la seguridad de los procedimientos de cirugía estética en la ciudad.
El caso generó alarma no solo por la ausencia de la mujer tras la intervención, sino porque fue vista en grave estado de salud inmediatamente después de salir del quirófano, lo que abre interrogantes sobre las condiciones en que se llevó a cabo el procedimiento y el control sobre este tipo de clínicas.
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El centro en el que Yulitza fue atendida, Beauty Láser M. L., ubicado en el barrio Venecia, permanece bajo investigación tras su desaparición el miércoles 13 de mayo.
De acuerdo con Mañanas Blu, la afectada ingresó a la clínica aproximadamente a las 8:00 a. m. y pagó cerca de tres millones de pesos por la operación, pese a que el proceso, anunciado inicialmente como una intervención de dos horas, se prolongó durante casi cuatro.
Al salir del procedimiento, Yulitza mostraba dificultades respiratorias, palidez y episodios de desmayo, según relató Amalia Pardo, amiga cercana, a la emisora mencionada.
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Los trabajadores del lugar intentaron persuadir a las acompañantes de llevarla a casa, pese a que la paciente apenas se sostenía en pie; la justificación fue que las reacciones correspondían a los efectos de la sedación.
El caso dio un giro inquietante cuando amigos y familiares, que habían llegado con pertenencias para acompañar a la mujer durante su recuperación, recibieron la explicación de que Yulitza “despertó y decidió irse por su cuenta”.
Pardo calificó esa versión de “falsa” y señaló que la estilista no estaba en condiciones de caminar ni de trasladarse sola. Cuando regresaron al local, hallaron la habitación completamente limpia, sin rastros del procedimiento ni objetos personales, mientras que los responsables del establecimiento desaparecieron de redes sociales, dejaron de contestar llamadas y presuntamente retiraron los equipos de videovigilancia.
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Las autoridades, entre ellas la Policía Nacional de Colombia, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá y el GAULA, encabezan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido.
La última vez que Yulitza Tolosa fue vista ocurrió tras su salida del quirófano en Beauty Láser M. L. El procedimiento, por el que pagó cerca de tres millones de pesos, se extendió dos horas más de lo esperado.
Su estado de salud era notoriamente delicado, con síntomas de insuficiencia respiratoria y pérdida de conciencia. Familiares denunciaron que el establecimiento buscó persuadirlas de trasladar a la paciente a su domicilio, minimizando la gravedad de las manifestaciones clínicas.
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Pardo, que acudió a la clínica para asistir a la estilista, expuso: “No podía respirar”, al describir que Tolosa experimentaba palidez y desmayos tras la intervención. Cuando regresaron al local, ya no había rastro de la paciente, el cuarto había sido limpiado y las pertenencias personales retiradas, como describió la amiga.
El personal del centro, además, interrumpió todo canal de comunicación, eliminando perfiles en redes sociales y, presuntamente, llevándose los dispositivos de grabación de las cámaras.
Actualmente, las autoridades colombianas permanecen detrás de la búsqueda de la estilista, con apoyo del Gaula, el grupo especializado en casos de secuestro y desaparición, y el respaldo de cuerpos de emergencia y la Policía local.
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La cadena de sucesos pone en tela de juicio los controles sobre la oferta de procedimientos estéticos de alto riesgo y la capacidad de respuesta ante incidentes médicos graves en centros no habilitados adecuadamente.