El emprendedor Carlos Fernando Cuevas admitió deudas pendientes con Socorro Oliveros, esposa de Rodolfo Hernández, por una suma de $350.000.000 derivada de un negocio ganadero fallido entre ambos en 2023.
Cuevas anunció que la devolución del monto solo podrá efectuarse una vez finalice su participación en la campaña presidencial de Santiago Botero, destacando que su liquidez actual se encuentra completamente destinada a este proceso político, según declaraciones en diálogo con Semana.
Cuevas aclaró que el capital original involucrado en la operación fue de $388.000.000, de los cuales Oliveros aportó una camioneta — tasada en $230.000.000, aunque de difícil venta — y $150.000.000 en efectivo, mientras él puso $254.000.000. La negociación estableció una utilidad anual del 30 % efectivo para Oliveros, un porcentaje notablemente superior al ofrecido por el sistema bancario, que oscila entre el 10 y el 12 % anual. “Le pagué 20 meses seguidos, estoy al día, 9.700.000 mensual de utilidad por esos recursos. Jamás he desconocido la deuda”, afirmó.
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El conflicto financiero terminó en una demanda judicial interpuesta por Oliveros, que también notificó de la situación a Santiago Botero, candidato presidencial bajo cuya fórmula trabaja actualmente Cuevas. Este explicó que cualquier retraso en sus pagos provino exclusivamente de la prioridad financiera que asignó a la campaña política, en la que sostiene todos los gastos junto a Botero sin recibir fondos de terceros. “La deuda sí existe, pero he pagado cumplidamente mis intereses”, subrayó Cuevas en la entrevista.
Cuevas afirmó que la relación con Riveros se enfrió por diferencias económicas.
“La relación terminó fracturada cuando decido irme con Santiago Botero. Quería que la Liga de Gobernantes Anticorrupción apoyara a Santiago, pero ellos hicieron unas exigencias económicas con las cuales no estuvimos de acuerdo. Son legales. Pero no estuvimos de acuerdo. Luego me pidieron que apoyara a Rodolfo José Hernández al Senado y no lo apoyamos. Entonces, ahí se fracturó”, relató.
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Los antecedentes del negocio y la ruta del pago pendiente
El origen de la deuda se sitúa en una operación de cría de ganado acordada en 2023. El acuerdo inicial fijó una utilidad mensual del 2,5 %, correspondiente al 30 % anual, con pagos mensuales regulares a Oliveros que Cuevas aseguró haber cumplido durante 20 meses, superando los $200.000.000 en intereses abonados de un total de $380.000.000.
Oliveros solicitó el pago del capital en diciembre de 2023, pero Cuevas propuso entregar una camioneta Chevrolet 2024 Tajó, valuada en $350.000.000 y blindada, iniciativa rechazada por Oliveros. Cuevas insistió durante el dialogo con el medio citado que su actual restricción de flujo de caja se debe únicamente a compromisos propios de la campaña, indicando: “Todo lo estamos pagando entre Santiago y yo. Obviamente, la mayor parte la pone Santiago porque es más adinerado”.
Proceso judicial y acusaciones cruzadas
En respuesta a la acción judicial, Cuevas insistió en su transparencia y trayectoria en los negocios, mencionando antecedentes de créditos empresariales por hasta $5.000.000.000. A propósito, reconoció que afrontó cargos por intereses moratorios, comparando estos con cargos de tarjetas de crédito.
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El emprendedor también señaló que, aunque la relación con la familia Hernández fue distante, mantuvo comunicación directa con Oliveros y sostuvo un cargo de coordinador nacional ante la Registraduría Nacional del Estado Civil durante la campaña de Rodolfo Hernández, desmintiendo afirmaciones públicas sobre un ingreso tardío a dicho proyecto político.
Respecto a la opción de cubrir la deuda con fondos facilitados por Santiago Botero, Cuevas declaró tajantemente que “nadie tiene que responder por mis deudas. Yo respondo por mis deudas, como hasta el día de hoy he hecho”, y reafirmó que el pago a Oliveros se realizará exclusivamente tras la conclusión de las obligaciones electorales.