El precio del dólar en Colombia cerró la jornada del 29 de abril de 2026 en $3.624,50, lo que representó un aumento de $9,50 frente al valor previo, equivalente a una variación de +0,26%. Durante la sesión, la divisa estadounidense alcanzó un precio máximo de $3.639,00 y un mínimo de $3.609,00, mientras que el precio promedio de negociación se ubicó en $3.622,02. La jornada inició con una apertura de $3.615,00.
En total se realizaron 2.402 transacciones en el mercado cambiario, según los datos reportados por Set-FX, plataforma que registra las operaciones de compra y venta de divisas en el país. El comportamiento del dólar durante la jornada mostró una leve tendencia al alza, con fluctuaciones moderadas y una recuperación progresiva hacia el cierre.
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Con relación a la rentabilidad de los últimos siete días, el dólar estadounidense registra un incremento de 1,62%; por contra en el último año aún mantiene un descenso del 9,71%.
Respecto a los días pasados, encadenó tres jornadas seguidas en positivo. En cuanto a la volatilidad de estos siete días, fue inferior a la acumulada en el último año; por lo tanto su cotización está presentando menos variaciones de lo que indica la tendencia general en este contexto.
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Análisis de mercado
El comportamiento reciente del dólar refleja un reacomodo claro en las preferencias globales de inversión, donde la aversión al riesgo vuelve a dominar la narrativa. La divisa estadounidense se ha consolidado por encima de niveles técnicos relevantes, impulsada principalmente por el recrudecimiento de las tensiones energéticas derivadas del bloqueo en rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz. Este factor elevó de forma sostenida los precios del crudo, reactivando presiones inflacionarias que el mercado consideraba parcialmente contenidas semanas atrás.
Bajo este contexto, el dólar no solo actúa como activo refugio, sino que también incorpora una prima adicional asociada a la expectativa de tasas de interés más altas por más tiempo en Estados Unidos. Aunque el consenso anticipa que la Reserva Federal mantendrá sin cambios su tasa de referencia en el corto plazo, el foco está en el tono del mensaje de política monetaria. La posibilidad de que la autoridad monetaria reconozca un escenario inflacionario más persistente podría reforzar aún más la fortaleza del billete verde, especialmente si se valida un retraso en el ciclo de recortes.
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En paralelo, la dinámica cambiaria en Colombia no puede entenderse sin integrar tanto los choques externos como los factores internos. El peso colombiano muestra una vulnerabilidad particular en jornadas recientes, evidenciada en movimientos abruptos de la tasa de cambio que la llevaron a niveles cercanos a $3.641. Este comportamiento no responde únicamente al entorno global adverso, sino también a elementos idiosincráticos como la incertidumbre política y episodios de intervención en el mercado cambiario por parte del Gobierno.
El impacto de operaciones oficiales, como la compra de divisas en el mercado spot, ha introducido episodios de iliquidez que amplifican la volatilidad. A esto se suma el nerviosismo electoral, que incrementa la percepción de riesgo país y genera ajustes en portafolios de inversionistas tanto locales como extranjeros. En este sentido, el peso colombiano enfrenta una doble presión: por un lado, el fortalecimiento estructural del dólar a nivel global; por otro, un entorno doméstico que añade ruido e incertidumbre a la formación de precios.
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Sin embargo, no todos los factores juegan en contra de la moneda local. El repunte sostenido de los precios del petróleo, principal producto de exportación del país, introduce un elemento de soporte fundamental que limita, al menos parcialmente, una depreciación más acelerada. Este balance entre fuerzas externas negativas y fundamentos positivos configura un escenario de alta sensibilidad, donde pequeños cambios en el apetito global por riesgo pueden generar movimientos desproporcionados en la tasa de cambio.
De cara al corto plazo, el mercado parece encaminarse hacia una fase de consolidación con sesgo alcista para el USD/COP. Los niveles actuales, aunque elevados, aún encuentran espacio para fluctuaciones dentro de un rango relativamente acotado, estimado entre $3.620 y $3.670, con posibles extensiones hacia $3.600 y $3.690. Este comportamiento sugiere que, si bien el peso podría encontrar episodios puntuales de alivio, cualquier intento de apreciación sostenida requerirá catalizadores más contundentes, como una caída significativa en los precios del petróleo o señales claras de distensión geopolítica global.
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