Con fuertes declaraciones que sacudieron las redes sociales, la senadora María Fernanda Cabal confirmó el distanciamiento definitivo con el expresidente de la República Álvaro Uribe, que empezó a gestarse tras la designación de Paloma Valencia como candidata presidencial del Centro Democrático para 2026. Una escogencia que se dio un día después de que se daba como virtual ganadora a la congresista vallecaucana.
En entrevista con Caracol Radio, Cabal señaló la consecuencia directa que tuvo en su carrera tanto la intervención de su esposo, José Félix Lafaurie, en los fallidos diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), como la decisión del partido sobre la candidatura presidencial. “Él estuvo en esa mesa por decisión de Álvaro Uribe”, reconoció la congresista, que poco a poco fue develando el motivo del distanciamiento.
Así pues, aludió a la responsabilidad política del exmandatario de los colombianos en lo que podría considerarse el episodio más controversial de su entorno familiar y el impacto entre sus seguidores. Y es que la propia senadora reconoció que el involucramiento de Lafaurie no solo generó “desgaste y desconfianza en la base de votantes”, sino que alteró los equilibrios de poder internos, por cuenta de esta contradicción.
“Siento que perdí más yo que él. Él ganó, yo perdí”, admitió Cabal, al explicar que el costo político recayó sobre su trayectoria personal, en contraste con los réditos brindados a su pareja. A la vez, la mujer remarcó que “mis seguidores tienen mucha convicción y creen en mí, y eso les genera desconfianza” al aludir a que la cercanía con representantes del ELN fue vista como una concesión inadmisible por sus bases más leales.
Asimismo, la senadora indicó que la política colombiana, especialmente desde la oposición, requiere operar bajo la premisa de la desconfianza y no de la buena fe en las negociaciones. “La buena fe en los acuerdos no puede haber. Tiene que haber desconfianza. Las relaciones en política tienen que ser bajo la desconfianza si usted no quiere llevarse sorpresas o ser engañada”, afirmó Cabal en la charla con Vanessa de la Torre.
Y agregó que aprendió a desconfiar, según ella, por necesidad. “Me tocó aprender a desconfiar porque como yo soy tranquila, a mí me gusta creer (...) pero te digo que la lección de mi vida es que en política no existe la buena fe”, remarcó la vallecaucana, que estaría aún afectada por la manera en que se descartó su aspiración, en favor de Valencia; pese a que de parte de la directiva del partido se defendió la legalidad del proceso.
Los motivos por los que María Fernanda Cabal “rompió” con Álvaro Uribe
La senadora relató que la distancia con Uribe se consolidó tras la definición interna de la colectividad sobre la candidatura presidencial, pues a juicio de Cabal, las encuestas y la metodología empleada generaron una sensación de desplazamiento. “No, no hay relación”, enfatizó al ser consultada por el vínculo, aunque agregó que mantiene hacia Uribe “toda la admiración como transformador de un país que estaba perdido”.
Según se filtró desde la interna del partido, sin que haya sido confirmado por Cabal en este diálogo, el quiebre habría tenido como punto de inflexión la preferencia de Uribe por un perfil más moderado como el de Paloma Valencia, por lo que la franqueza y el estilo contestatario de Cabal, pese a que ella fue una defensora férrea del uribismo desde la fundación del partido, en 2013, como contrapeso a Juan Manuel Santos.
Frente a esto, Cabal quiso restarle importancia a este episodio, al afirmar que la separación es “natural” y que no le detiene: “No importa”, reiteró la congresista, en una situación que venía siendo “vox populi” en la escena política. De esta forma, la congresista reafirmó que no mantiene ningún vínculo político con Uribe, del que se distanció en plena carrera electoral, en el que se rumora todavía con su salida del partido de oposición.