La ocupación ilegal del centro de fauna silvestre de Corporinoquia en Yopal, Casanare, dejó como saldo inicial dos aves muertas, un venado herido y varios árboles talados, según informó la senadora Andrea Padilla.
El hecho, atribuido a un grupo encapuchado armado con machetes que se identifica como Congreso de los Pueblos capítulo Centro Oriente, mantiene en vilo la seguridad y el bienestar de más de 200 animales silvestres en proceso de rehabilitación.
Exigen intervención urgente del Estado
Desde el 17 de abril, la Granja Uary, conocida oficialmente como hogar de paso de fauna silvestre de Corporinoquia, permanece bajo ocupación de individuos que reclaman la entrega definitiva del predio.
Ante la situación, Andrea Padilla, senadora animalista, lanzó una alerta pública y solicitó la intervención directa del presidente Gustavo Petro y del ministro del Interior, Armando Benedetti, para que el Estado recupere el control del lugar y evite que los animales queden expuestos al conflicto.
Padilla advirtió que “dos aves silvestres muertas, un venado herido y varios árboles talados” es el saldo negativo que arroja la presencia de los ocupantes armados. La congresista enfatizó que la vida de los animales está en peligro y pidió a las autoridades que actúen de forma inmediata.
Más de 200 animales afectados y restricciones en la atención veterinaria
El centro de fauna silvestre de Corporinoquia, ubicado en Yopal, alberga actualmente a más de 200 animales rescatados del tráfico ilegal, atropellamientos y tenencia irregular. Estos ejemplares requieren condiciones estrictas de tranquilidad, aislamiento controlado y atención veterinaria especializada para su rehabilitación y posterior liberación en su hábitat natural.
La entidad ambiental denunció que, desde el inicio de la ocupación, se restringió el ingreso de nuevas especies y de personal profesional necesario para los procesos técnicos. Como consecuencia directa, se reportó la muerte de dos aves silvestres: un cernícalo (Falco sparverius) y un bienparado o “mira pa’l cielo” (Nyctibius griseus), especies que cumplen funciones clave en el equilibrio ecológico regional.
Corporinoquia resaltó, en particular, la sensibilidad del bienparado ante cualquier alteración de su entorno. Además, la presencia de los ocupantes ha impedido la valoración médica oportuna de nuevos animales que llegan al centro, lo que compromete seriamente su recuperación y supervivencia.
Declaraciones y llamados institucionales
En un comunicado divulgado el 20 de abril, la senadora Andrea Padilla Villarraga manifestó: “El Estado debe proteger a los animales de los actores armados, vengan de donde vengan y cualquiera sea su orientación política. Y a hoy debe recuperar de manera urgente el predio del Centro de Fauna de Corporinoquia, cuya destinación es la protección y la rehabilitación de los animales silvestres.”
Por su parte, la directora de Corporinoquia solicitó el acompañamiento de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación para restablecer el control y desalojar a los ocupantes. La entidad también rechazó los señalamientos contra su vocera institucional, Anyela Roxana Pinto Castellanos, jefa de prensa, y exigió respeto por su integridad y labor.
La corporación reiteró que respeta el derecho al diálogo y la libre expresión, pero subrayó que las acciones de protesta no pueden desarrollarse en espacios destinados a la protección de animales exóticos. “La fauna silvestre no puede quedar en medio de ninguna disputa. Su vida depende de decisiones responsables e inmediatas”, puntualizó la entidad en su pronunciamiento.
Contexto y antecedentes de la toma
De acuerdo con el comunicado de Corporinoquia, la Granja Uary forma parte de la misión institucional orientada a la recuperación ambiental y a la atención integral de la fauna silvestre en los Llanos Orientales. En el pasado, organizaciones sociales presentaron solicitudes relacionadas con el predio, pero la autoridad ambiental asegura que no existen compromisos vigentes ni radicaciones recientes que justifiquen la ocupación actual.
La presencia de encapuchados, identificados en redes sociales como integrantes del Congreso de los Pueblos capítulo Centro Oriente, generó preocupación entre el personal del centro y la comunidad ambientalista. Los ocupantes expresaron exigencias respecto a la entrega del inmueble, aunque hasta ahora no se han detallado oficialmente las motivaciones completas de la acción.
Riesgo para la biodiversidad y cifras de impacto
La situación llama la atención en un contexto nacional marcado por el reciente informe de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que documenta que entre 2017 y 2026 cerca de 100.252 animales resultaron gravemente lesionados, muertos o afectados de diversas formas durante el conflicto armado en Colombia. El reporte advierte que cada 30 minutos un animal sufre las consecuencias de la violencia.
Corporinoquia concluyó que la alteración de las condiciones en la Granja Uary impacta directamente la salud y las probabilidades de rehabilitación de los animales silvestres, y reiteró su llamado para que los ocupantes desalojen de inmediato el predio, permitan el restablecimiento del funcionamiento técnico normal y prioricen el bienestar de los ejemplares en proceso de recuperación.