El nombramiento del acusado exalcalde de Medellín Daniel Quintero como nuevo superintendente de Salud, con miras a los 114 días que le restan a la administración del presidente Gustavo Petro, desató el miércoles 15 de abril de 2026 una reacción inmediata de los sectores de oposición, que acusaron al jefe de Estado de premiar la corrupción en medio de una crisis judicial que involucra al político antioqueño, excandidato presidencial.
El círculo de Quintero enfrenta 43 investigaciones por presuntos delitos con su gestión, y él en particular una imputación formal de la Fiscalía General de la Nación en septiembre de 2025 por el caso Aguas Vivas, en el que se le sindica de haber cometido los delitos de peculado, prevaricato e interés indebido en la celebración de contratos, en lo que sería una restitución irregular de un lote de 147.000 metros cuadrados.
La designación de Quintero se conoció tras la salida de Bernardo Camacho, que dejó la Superintendencia luego de negarse, según reveló Caracol Radio, a continuar con el proceso de liquidación de las EPS y la transferencia masiva de usuarios hacia la Nueva EPS. La Presidencia de la República ya publicó la hoja de vida del exmandatario local y el escogido por el primer mandatario ya agradeció este nombramiento en sus redes.
Las duras reacciones a la llegada de Daniel Quintero a la Superintendencia de Salud
Una de las que no tardó en reaccionar a esta vinculación fue la senadora y candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia. “Mientras la gente se muere, el Gobierno nombra como superintendente de salud a Daniel Quintero, que tiene 43 miembros de su alcaldía imputados. Es un insulto a los colombianos“, indicó la congresista, que espera ser la primera presidenta en la historia del país.
A su vez, alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, cuestionó la decisión de Petro con una serie de declaraciones de alto tono. “Pondrá de supersalud a quien se robó a Medellín. Seguramente la tarea es terminar de robarse lo que queda del sistema de salud en Colombia, que ellos mismos destruyeron”, expresó el burgomaestre en su perfil de X, en el que enfatizó que “esto es un insulto para Medellín y para toda Colombia”, al estar imputado.
Por su parte, voces opositoras no solo rechazaron el nombramiento por antecedentes judiciales, sino que lo presentaron como síntoma de crisis institucional en el sector de la salud. “¡Una bofetada a la ética pública! Sin el menor rastro de vergüenza, el Gobierno premia el saqueo: Daniel Quintero llega a la @Supersalud blindado por la impunidad”, sostuvo el partido Centro Democrático en un mensaje en X.
En paralelo, la senadora Paola Holguín criticó la decisión del Ejecutivo y resaltó el impacto sobre la legitimidad de la intervención estatal. “Petro nombra SuperSalud al imputado Daniel Quintero, un odiador que armó una estructura para desfalcar a Medellín. Doloroso un personaje de ese talante en un sector que está destruyendo el Gobierno y que es clave para garantizar la vida de los colombianos”, declaró.
Entretanto, el representante electo Daniel Briceño, que también hace parte del Centro Democrático y viene de sacar la votación más alta para las elecciones legislativas, el 8 de marzo, vinculó el nombramiento de Quintero con el del exalcalde de Cali Jorge Iván Ospina en la Nueva EPS. “No van a dejar nada, se lo van a robar todo”, dijo el congresista, en relación con este polémico nombramiento.
Asimismo, el representante Jhon Jairo Berrío, de la misma colectividad, fue aún más explícito. "Pusieron al ratón a cuidar el queso. La salud de los colombianos está ahora en estado crítico. ¡Necesitamos recuperar el rumbo del país!“, precisó el congresista antioqueño, que de esta manera se unió a la serie de reacciones contrarias a la escogencia del exalcalde para tan importante cargo.
A estas críticas se sumaron José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, y Enrique Gómez, senador electo de Salvación Nacional. “¡El ‘cambio’... al abismo!”, dijo el dirigente gremial, en tanto que el congresista del partido que apoya al abogado Abelardo de la Espriella a la presidencia fue más allá y calificó como “burla macabra” para los colombianos esta escogencia, como parte de un sistema en crisis.