Colombia envejece y el consumo empieza a frenarse, alerta estudio del Banco de la República

El análisis advierte que el cambio en la estructura de la población ya está reduciendo el gasto de los hogares y podría impactar el crecimiento económico

El envejecimiento de la población colombiana impacta de forma directa la reducción del consumo de los hogares a nivel nacional - crédito Visuales IA

La forma en que envejece un país no solo se refleja en sus indicadores demográficos. También empieza a sentirse, silenciosamente, en los hábitos de consumo de sus hogares. En Colombia, ese cambio ya está dejando huella.

Un estudio del Banco de la República, elaborado junto con investigadores de la Universidad Eafit, pone sobre la mesa una relación que hasta ahora había recibido poca atención, a medida que la población envejece, el gasto total de los hogares tiende a disminuir. No es una percepción, es un patrón que se repite en los datos.

El estudio del Banco de la República y la Universidad Eafit evidencia que el aumento de adultos mayores disminuye el gasto total de los hogares en Colombia - crédito VisualesIA

Durante casi dos décadas, entre 2003 y 2022, los investigadores siguieron de cerca el comportamiento del consumo en el país. El resultado apunta a un factor estructural que va más allá de las variables tradicionales como el ingreso o las tasas de interés, la edad de la población. “El estudio encuentra que, a medida que aumenta la proporción de personas de mayor edad, el consumo agregado de los hogares es menor.” La afirmación, que resume uno de los principales hallazgos del documento, se mantiene consistente incluso cuando se analizan distintos escenarios y modelos econométricos.

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El análisis no se limita a una correlación superficial. Los autores incorporaron variables como crédito, remesas e ingreso para aislar el efecto demográfico. Aun así, la conclusión se mantiene, la estructura etaria influye directamente en la dinámica del consumo.

Este hallazgo cobra relevancia en un contexto de transición demográfica acelerada. Colombia, como otros países de la región, está experimentando un aumento sostenido en la proporción de población adulta mayor, lo que empieza a transformar no solo la pirámide poblacional, también el comportamiento económico. Para entender mejor este fenómeno, el estudio compara distintos grupos de edad. La metodología se basa en observar cómo cambia el consumo cuando aumenta el peso relativo de las personas mayores frente a las más jóvenes. El resultado es claro, el efecto es negativo y estadísticamente significativo.

Este comportamiento, además, desafía algunas teorías económicas tradicionales. Según el modelo estándar del ciclo de vida, en mercados perfectos, la edad no debería afectar el consumo una vez se controlan variables como ingreso y tasas de interés. Sin embargo, en Colombia esa neutralidad no se cumple.

La estructura etaria del país modifica de manera significativa la dinámica del consumo, incluso al controlar factores como el ingreso y las tasas de interés - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

¿Por qué ocurre esto? El estudio sugiere que la respuesta está en las condiciones del mercado laboral y del sistema de protección social. En un país con alta informalidad y baja cobertura pensional, llegar a la vejez suele implicar una reducción en los ingresos. Esa caída, inevitablemente, impacta el nivel de gasto. Así, el envejecimiento no es solo una cuestión demográfica. Se convierte en un factor que puede enfriar la demanda interna y, con ello, afectar el crecimiento económico en el largo plazo.

El documento también conecta este fenómeno con otro elemento clave, las limitaciones financieras de los hogares. A lo largo del análisis, se evidencia que no todos los consumidores tienen la misma capacidad para mantener su nivel de gasto cuando cambian sus condiciones económicas.

Por ejemplo, el consumo responde con mayor fuerza cuando los ingresos aumentan que cuando disminuyen. Lo mismo ocurre con las tasas de interés, las reducciones impulsan el gasto con más intensidad que lo que lo frenan los incrementos. Estas asimetrías reflejan restricciones de liquidez que afectan a buena parte de la población. En ese contexto, el envejecimiento amplifica esas limitaciones. Los hogares con menor acceso a crédito o con ingresos más inestables enfrentan mayores dificultades para sostener su consumo a medida que envejecen.

La transición demográfica en Colombia transforma la pirámide poblacional e influye en nuevas tendencias en los hábitos de consumo nacional - crédito Prosperidad Social

A largo plazo, el estudio muestra que el consumo está ligado a variables como el ingreso, el crédito y las remesas. Sin embargo, la composición por edades introduce una capa adicional que ayuda a explicar por qué el gasto no crece al mismo ritmo en todos los periodos.

Más allá de las cifras, el mensaje es claro: la demografía empieza a jugar un papel cada vez más relevante en la economía. No reemplaza a los factores tradicionales, pero sí los complementa y, en algunos casos, los condiciona. En el corto plazo, variables como la confianza del consumidor siguen siendo determinantes. No obstante, el envejecimiento actúa como una fuerza de fondo, más lenta, pero persistente, que moldea el comportamiento del consumo con el paso del tiempo.

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