Alias Tom, Chirri y Pocho, tres reconocidos líderes criminales, habrían financiado una fiesta dentro de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, un evento que, según la concejal Claudia Carrasquilla, refuerza la preocupación por el creciente deterioro del control en los centros penitenciarios del país y los riesgos que esto representa para los esfuerzos de negociación entre el Estado y bandas urbanas.
La cabildante denunció ante el Concejo de Medellín que la celebración se organizó para conmemorar el cumpleaños de alias Pocho –jefe de la banda La Agonía y escolta personal de alias Tom– y que el costo de la fiesta llegó a los 500 millones de pesos.
“Quien pagó la fiesta fue alias Tom, alias Pocho y alias Chirri, y no era que estuvieran celebrando la salida de alias Lindolfo, sino que estaban celebrando el cumpleaños de alias Pocho, que sabemos que es miembro y cabecilla de la estructura criminal de la agonía, y es el que le cuida la espalda a alias Tom en la cárcel de máxima seguridad, es quien siempre está al lado de él”, dijo la concejala a Blu Radio.
Entre los detalles más delicados revelados en la investigación figura la posible participación de menores de edad en la fiesta.
Según denunció la concejal Leticia Orrego, existe una investigación abierta por la sospecha de que “presuntamente, en esta fiesta había niños, personas menores de edad”, dijo al medio citado.
Orrego consideró que esta situación constituye una señal de alarma sobre el alcance de la criminalidad en las cárceles, así como un síntoma del fracaso de la política denominada Paz total, impulsada por el Gobierno nacional.
Las inspecciones posteriores al evento permitieron a las autoridades encontrar en las instalaciones de la cárcel utensilios y comodidades impropias de un centro de reclusión.
Se hallaron hornos microondas, barriles para asados, arroceras y diversos implementos de cocina que, de acuerdo con la concejala Carrasquilla, evidencian que algunos patios funcionan con condiciones similares a apartamentos privados para los cabecillas.
Movilización y características del evento superaron límites penitenciarios habituales
De acuerdo con los reportes, más de 16 vehículos de alta gama ingresaron a la cárcel de Itagüí el día de la celebración, transportando tanto a allegados de los líderes criminales como a mujeres que, según las denuncias, permanecieron dentro del centro carcelario durante el evento.
Además, videos difundidos después de la intervención permiten observar consumo de licor y a varias personas en aparente estado de embriaguez, lo que subraya la magnitud y permisividad con la que se habría desarrollado la fiesta.
La situación ha desatado una oleada de señalamientos en contra del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) y del Gobierno nacional, especialmente en el momento actual de negociaciones con bandas criminales y los diálogos sociojurídicos.
Según la concejala Carrasquilla, estos hechos ponen en evidencia una grave pérdida de control institucional en lo que calificó como “uno de los centros de reclusión más importantes del país”, lo que debería traducirse en consecuencias inmediatas para los altos funcionarios responsables.
La funcionaria fue enfática al denunciar que, lejos de aplicar sanciones ejemplarizantes, los responsables continúan en funciones o incluso resultan beneficiados: “Lo más grave es que el jefe de custodia, el teniente Freddy Cipriano, quien ha permitido todas estas irregularidades —no solo esta fiesta, sino hechos anteriores—, en lugar de ser sancionado, fue trasladado. Aquí lo que estamos viendo es que a quienes fallan en el control de la cárcel prácticamente los premian”, expresó Carrasquilla a Blu Radio.
La investigación sobre la financiación, organización y consecuencias de esta fiesta sigue abierta, mientras sectores políticos locales y nacionales exigen cambios estructurales en la gestión penitenciaria y el control interno del sistema carcelario en Colombia.