A tan solo 15 minutos de Barranquilla, en la Vía Parque Isla de Salamanca, un grupo de habitantes del corregimiento de Tasajera lidera un circuito de observación de aves y procesos de restauración ecológica. Este territorio, que conecta Barranquilla y Santa Marta en el corazón de la Gran Ciénaga Grande, se caracteriza por la presencia de ecosistemas estratégicos del Caribe colombiano.
La Asociación Comunitaria Restaurando Hábitat, conformada por miembros de la comunidad, impulsa iniciativas que buscan proteger el manglar y la biodiversidad local. Según Wilfrido Ayala, líder comunitario, “muchos jóvenes que antes interactuaban directamente con las aves ahora participan en su protección y en actividades de avistamiento para visitantes”.
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Durante décadas, la explotación de recursos naturales como la pesca, la quema de manglar y la caza recreativa de aves generó impactos significativos en el ecosistema. La comunidad, con el respaldo de Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNN) y la Fundación ACDI/VOCA Latinoamérica (FAVLA), ha implementado programas de educación ambiental, restauración ecológica y turismo sostenible, con el objetivo de reducir la presión sobre los recursos naturales.
Ecosistemas estratégicos en la Vía Parque Isla de Salamanca
La Vía Parque Isla de Salamanca es parte de la Gran Ciénaga Grande de Santa Marta, sitio Ramsar de importancia internacional. Su valor ecológico radica en la convergencia de cuatro ecosistemas principales:
- Manglar, esencial para la protección costera y uno de los ecosistemas más productivos del planeta.
- Bosque seco tropical, considerado uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia.
- Sistemas lagunares y ciénagas, refugio natural para aves acuáticas y migratorias.
- Litoral costero, donde interactúan dinámicas marinas y fluviales que sostienen una alta diversidad biológica.
Estos ecosistemas proporcionan hábitat a diversas especies de aves, reptiles y otras formas de vida, convirtiendo a la zona en un punto relevante para el avistamiento de aves en la región Caribe.
Aviturismo comunitario y desarrollo local
El circuito de aviturismo busca integrar a Tasajera dentro de la ruta de naturaleza que conecta Barranquilla y Santa Marta. La iniciativa promueve la formación de guías locales, la participación de mujeres en proyectos de conservación y economía comunitaria, y la inclusión de niños en procesos educativos sobre el cuidado del ecosistema.
El proyecto es apoyado por PNN y aliados estratégicos, que fortalecen capacidades comunitarias y permiten que la protección del manglar y la observación de aves se convierta en una actividad sostenible desde el punto de vista ambiental y económico.
Circuito de avistamiento de aves
La experiencia de observación de aves y senderismo ecológico se realiza en el sector Los Cocos y tiene una duración aproximada de 90 minutos. Los recorridos se desarrollan entre las 8:00 a.m. y las 4:00 p.m., con un máximo de 8 personas por grupo para garantizar la conservación del entorno y la calidad de la experiencia.
Los cinco senderos principales incluyen:
- Olivos y Clemones: Introducción histórica y normas de comportamiento en el área protegida.
- El Manglar: Pasarelas elevadas y torre de observación de aves.
- El Cocodrilo: Observación de reptiles y hábitat del caimán aguja.
- Los Cangrejos: Biología y protección de especies emblemáticas.
- El Conchal: Historia cultural del territorio y uso educativo de un reloj solar.
El acceso al circuito se realiza por el kilómetro 11+600 de la vía Barranquilla – Ciénaga, con entrada directa desde la carretera principal.
Información para visitantes
El circuito está dirigido a observadores de aves, investigadores, fotógrafos de naturaleza y turistas responsables. Las tarifas oficiales son:
- Nacionales mayores de 25 años: $28.000 COP
- Nacionales menores de 25 años: $19.000 COP
- Visitantes extranjeros: $80.000 COP
Además, se ofrecen servicios de guianza especializada con un valor aproximado de $60.000 COP por grupo o visitante, dependiendo del recorrido. La capacidad máxima diaria del circuito es de 156 personas, lo que permite mantener un recorrido controlado y respetuoso con el ecosistema.