En Colombia, el maltrato animal es un delito sancionado por la ley y puede acarrear consecuencias penales y económicas para quienes incurran en conductas de abandono o crueldad, según información obtenida por Revista Semana. La normativa vigente busca garantizar la protección de los animales frente a cualquier forma de violencia.
La Ley 1774 de 2016 establece que acciones como abandonar un animal o no prestarle ayuda tras un accidente pueden derivar en sanciones que incluyen prisión y multas económicas, según información obtenida por Revista Semana. Esta legislación marcó un cambio en el tratamiento legal hacia los animales en el país.
El alcance de la ley también obliga a los propietarios a garantizar el bienestar de sus mascotas, considerando el abandono como una falta grave que puede generar consecuencias legales, al establecer responsabilidades claras sobre su cuidado y protección.
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Qué castiga la ley y cómo se aplica
La normativa reconoce que el maltrato animal incluye cualquier acción que cause sufrimiento, daño o estrés, ya sea de manera intencional o por negligencia. Bajo este principio, el Estado implementa mecanismos para investigar y sancionar este tipo de conductas a través de procesos policiales y judiciales.
Además, la ley establece que los animales deben ser considerados seres sintientes, lo que implica una protección especial frente a cualquier forma de abuso. Este enfoque ha permitido fortalecer las medidas legales y promover una mayor conciencia sobre la responsabilidad que implica tener una mascota.
Las sanciones económicas están dirigidas a castigar conductas que afectan el bienestar animal sin causar necesariamente la muerte. En estos casos, los responsables pueden enfrentar multas que van desde 5 hasta 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes, dependiendo de la gravedad de los hechos.
Multas, cárcel y agravantes
Cuando el maltrato deriva en la muerte del animal o en daños severos a su salud, las consecuencias legales se vuelven más estrictas. La ley contempla penas de prisión que oscilan entre 12 y 36 meses, así como la inhabilidad temporal para ejercer actividades relacionadas con animales.
En estos casos, las multas pueden alcanzar hasta los 60 salarios mínimos legales mensuales vigentes, lo que refuerza el carácter sancionatorio de la normativa. Además, existen factores que pueden agravar la pena, como la crueldad extrema, la comisión del acto en espacios públicos o la participación de menores de edad.
También se contemplan sanciones más severas cuando se presentan conductas de abuso sexual contra animales o cuando el responsable es un funcionario público, lo que incrementa el nivel de responsabilidad frente a la ley.
En determinadas situaciones, las autoridades pueden ordenar el decomiso del animal afectado y exigir al infractor asumir los costos relacionados con su protección y recuperación. Estas medidas buscan garantizar la integridad del animal y evitar que continúe en situaciones de riesgo.
El objetivo de estas disposiciones es promover una cultura de respeto hacia los animales y reforzar la responsabilidad de los ciudadanos en su cuidado. Esto implica no solo evitar conductas de maltrato, sino también garantizar condiciones adecuadas para su bienestar físico y emocional.
En este contexto, el crecimiento de animales en condición de calle también representa un reto para las autoridades, que buscan fortalecer estrategias de protección, adopción y control para reducir los casos de abandono y maltrato en el país.