La preocupación y el enojo crecen en Quirigua, un barrio de Bogotá, tras la muerte de varios perros por envenenamiento en zonas verdes.
Los habitantes responsabilizan a una mujer de estos hechos y exigen respuestas urgentes de las autoridades. “Por favor, ayuden a compartir y divulgar”, pidieron en mensajes comunitarios, ante el temor de que la situación pueda agravarse y afectar también a niños y otros animales.
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Vecinos relataron que la alarma surgió hace más de un mes, cuando observaron a la presunta responsable esparciendo sustancias sospechosas entre las plantas de la zona. “Tengan mucho cuidado con sus mascotas. Sería de gran ayuda que nos ayuden a compartir y divulgar. Cuidado con los niños, las mascotas, todos mucho cuidado”, advirtieron en la cuenta de Instagram @plataformaalto, luego de identificar un patrón en las esquinas del sector donde aparecían restos de veneno.
Un video que circula en redes sociales ha reforzado las denuncias. En las imágenes se ve a una mujer de saco rosa, pantalón negro, gafas, maleta negra y un bolso café, presuntamente utilizado para transportar el veneno. La grabación muestra cómo la mujer reacciona con agresividad al ser increpada, lanzando piedras e insultos contra quien la filma y enfrenta durante varias cuadras.
En el video, se escucha a la denunciante afirmar: “Voy a llamar a la policía porque usted está envenenando a los perros. Siga envenenando a los perros, vieja bruja”. La tensión escala cuando, al ser cuestionada sobre lo que arroja entre las plantas, la mujer responde con insultos y amenazas.
“Venga para acá”, exige la señalada, mientras la denunciante insiste: “La voy a publicar, ¿oyó? Está envenenando a los perros. Lleva veneno en la maleta y la tira en el parque y los perros se están envenenando. Pilas con su perro”.
La grabación aporta detalles sobre el modus operandi denunciado. “No, yo ya la tengo filmada y entonces empieza así. Y los perros empiezan a vomitar cosas, cosas rosadas”, relata la autora del video, evidenciando el sufrimiento de las mascotas afectadas.
Los comentarios en la cuenta de Plataforma por los Animales Alto en Instagram reflejan la frustración y el deseo de justicia: “Entre varios la hubiesen agarrado hasta que llegara la policía”, “Publíquenlo en los grupos de la localidad que sea para encontrarla y todos sepan que es un peligro”, “Siempre hay denuncias en ese sector de lo mismo y las autoridades no hacen nada”. Otros usuarios llaman a la acción formal: “Si ya tienen prueba, a la Fiscalía y Policía. Si no sirve, toca reeducarla a la antigua”.
En Colombia, el envenenamiento o maltrato de animales domésticos está tipificado como delito. Con la entrada en vigencia de la Ley Ángel (Ley 2455 de 2025), quien cause la muerte o lesiones graves a un animal de forma intencional puede enfrentar penas de prisión de entre 32 y 56 meses, además de altas multas y la prohibición de tener animales a su cargo.
Según la norma, “el que maltrate a un animal doméstico, amansado, silvestre vertebrado o exótico vertebrado causándole la muerte, incurrirá en pena de prisión… y multa de treinta (30) a sesenta (60) salarios mínimos mensuales legales vigentes”.
La legislación incluye agravantes para quienes cometan estos actos con sevicia, en lugares públicos, utilizando veneno o cuando la conducta sea difundida en redes sociales o medios masivos. También se penaliza el abandono de animales y se exige la capacitación obligatoria de funcionarios judiciales y policiales en temas de maltrato animal.
Para los casos de maltrato leve, la ley contempla la posibilidad de reducir la multa en un 50% si la persona infractora realiza un curso de sensibilización y asume compromisos de respeto hacia los animales.
La Ley Ángel contempla un registro nacional de condenados por maltrato animal. La Policía Nacional administrará una base de datos con los antecedentes judiciales de quienes hayan sido inhabilitados para la adquisición, tenencia, cuidado o albergue de animales.
Las sanciones pueden agravarse si los hechos se cometen utilizando venenos para dañar a un gran número de animales, en represalia contra los dueños, o si la conducta es grabada y difundida para promover el maltrato. Además, si de estos actos resultan daños a otros animales o personas, la pena puede aumentar de la mitad a tres cuartas partes sobre el máximo previsto.